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Las perspectivas de crecimiento son prometedoras, pero debería prestarse más atención a las presiones sociales y ambientales resultantes de la globalización

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Comunicado de prensa Nº:2007/159/DEC

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CIUDAD DE WASHINGTON, 13 de diciembre de 2006. En los próximos 25 años, la globalización podría generar un crecimiento del ingreso promedio más rápido que el registrado durante el período 1980-2005; en ese contexto, los países en desarrollo desempeñarían un papel fundamental. Sin embargo, si no se gestiona debidamente, dicho crecimiento podría ir acompañado de una creciente desigualdad de ingreso y de presiones ambientales potencialmente considerables, según las predicciones del Banco Mundial.

 

De acuerdo con la publicación Perspectivas económicas mundiales 2007: Afrontar la nueva etapa de la globalización, este año los países en desarrollo alcanzarán un crecimiento casi récord del 7%. En 2007 y 2008, es probable que éste disminuya, aunque igualmente superaría el 6%, cifra que duplica con creces la tasa de los países de ingreso alto, prevista en un 2,6%.

En cuanto a los efectos de la globalización en la economía mundial en los próximos 25 años, en la 'situación hipotética central' del informe se prevé que ésta podría pasar de US$35 billones en 2005 a US$72 billones en 2030. "Si bien este resultado representa sólo una leve aceleración con respecto al crecimiento mundial de los últimos 25 años, está impulsado más que nunca por el sólido desempeño de los países en desarrollo", ha afirmado Richard Newfarmer, autor principal del informe y asesor económico del Departamento de Comercio. "Sin duda, las cifras exactas acabarán siendo distintas, pero las tendencias subyacentes se mantienen relativamente inalterables frente a las crisis, salvo las más graves y dramáticas".

 

El crecimiento generalizado en los países en desarrollo a lo largo del período tendría efectos considerables en la pobreza mundial. "El número de personas que sobreviven con menos de US$1 al día podría reducirse a la mitad, pasando de los 1.100 millones actuales a 550 millones en 2030. Sin embargo, algunas regiones, sobre todo África, corren el riesgo de quedar rezagadas. Más aún, la desigualdad de ingreso podría acentuarse en muchos países, lo que aumentaría las inquietudes actuales sobre la desigualdad entre los países", ha señalado François Bourguignon, primer vicepresidente y primer economista, Economía del Desarrollo, del Banco Mundial.

 

El comercio mundial de bienes y servicios podría crecer más del triple y alcanzar un total de US$27 billones en 2030, y la proporción del comercio en la economía mundial subirá del nivel actual de un cuarto a un tercio. Es posible que aproximadamente la mitad del incremento provenga de los países en desarrollo. Éstos, que hace apenas dos decenios suministraban el 14% de las importaciones de productos manufacturados de los países ricos, hoy aportan el 40% y para 2030 posiblemente representen más del 65%. Al mismo tiempo, la demanda de importaciones por parte de los países en desarrollo se perfila como el motor de la economía mundial.

 

Como consecuencia de la integración continua de los mercados, los puestos de trabajo en el mundo se verán sometidos a las presiones de la competencia. "A medida que aumente la actividad comercial y las tecnologías se extiendan con rapidez en los países en desarrollo, los trabajadores no cualificados de todo el mundo, al igual que algunos empleados de oficina menos preparados, deberán hacer frente a una competencia transfronteriza cada vez mayor", ha explicado Uri Dadush, director del Grupo de análisis de las perspectivas de desarrollo y del Departamento de Comercio Internacional del Banco Mundial. "En vez de tratar de mantener los puestos de trabajo existentes, los gobiernos deben brindar apoyo a los trabajadores desplazados y darles nuevas oportunidades. La mejora de la educación y una mayor flexibilidad del mercado laboral forman parte esencial de la solución a largo plazo".

 

Es probable que la globalización beneficie a muchos. Para 2030, 1.200 millones de personas -15% de la población mundial- pertenecerán a la "clase media mundial", frente a los 400 millones de la actualidad. Este grupo tendrá un poder adquisitivo de entre US$4.000 y US$17.000 per cápita y podrá disfrutar de viajes internacionales, comprar automóviles y otros modernos bienes de consumo duraderos, acceder a niveles internacionales de educación y desempeñar un papel central en el desarrollo normativo e institucional en sus propios países y en la economía mundial.

 

Según se advierte en el informe, la próxima etapa de la globalización podría someter a fuerte presión los "bienes comunes de la humanidad", lo cual podría hacer peligrar el proceso a largo plazo. Las naciones deberán colaborar e intervenir más en las cuestiones relacionadas con los bienes públicos mundiales, que van desde la mitigación del calentamiento de la Tierra y la lucha contra las enfermedades infecciosas, como la gripe aviar, hasta medidas para evitar la destrucción de los recursos pesqueros mundiales.

 

De acuerdo con el informe, el calentamiento de la Tierra constituye un grave riesgo. Debido al aumento de la producción, las emisiones anuales de gases de efecto invernadero aumentarán en torno a un 50% para 2030 y, probablemente, se duplicarán para 2050 si no hay un cambio general de políticas. A fin de evitar esta situación, las políticas deberán promover el crecimiento "limpio" y limitar las emisiones manteniéndolas en niveles que a la larga estabilicen las concentraciones atmosféricas. Asimismo, los países pobres necesitarán asistencia para adaptarse a los cambios ambientales, incluido el apoyo a su participación en el mercado del financiamiento del carbono.

Los autores concluyen que los desafíos de la rápida globalización representan nuevas cargas tanto para las autoridades nacionales como para los funcionarios internacionales. En el ámbito nacional, los gobiernos deben garantizar la incorporación de los pobres al proceso de crecimiento realizando las inversiones necesarias en educación, infraestructura y mecanismos de apoyo para trabajadores desplazados. Deben apoyar a los trabajadores e invertir en ellos, y al mismo tiempo promover el cambio, en lugar de oponerle resistencia.

 

En las cuestiones de alcance internacional, en el informe se destaca la necesidad de contar con instituciones más sólidas para conjurar las amenazas al patrimonio común de la humanidad. Asimismo, se aboga por una mayor y más eficaz asistencia para el desarrollo. La reducción de las barreras al comercio también reviste crucial importancia, ya que puede brindar nuevas oportunidades a los países y a las personas pobres. "Es urgente revitalizar la ronda de Doha de negociaciones sobre el comercio mundial y concertar un acuerdo que beneficie a los pobres", ha señalado el Sr. Dadush.




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