Esa es la meta de un programa de US$26 millones que recurrirá la tecnologÃa para prestar servicios bancarios a la población pobre en todo el mundo.
Si logra los resultados esperados, los paÃses en desarrollo podrán dar un gran salto en el desarrollo del sector financiero y “hacer que personas en cualquier lugar y a cualquier hora tengan acceso a todo tipo de servicios financieros en sus mismos pobladosâ€, señala Elizabeth Littlefield, Gerente General del Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre (CGAP), institución independiente compuesta por 33 miembros y que tiene su sede central en el Banco Mundial.
CGAP y su asociado, la Fundación Bill & Melinda Gates, dieron la partida hoy a este proyecto con el anuncio de que la Fundación Gates aportará US$24 millones a la iniciativa de tecnologÃa y microfinanzas del CGAP, que tiene un costo de US$2 millones.
“El principio es que sin tecnologÃa es imposible ampliar la oferta de servicios financieros, ya que siempre va a ser muy costoso hacerlo por medio de agentes humanosâ€, dice Littlefield.
Una tendencia
La alianza entre el CGAP y la Fundación Gates es parte de un creciente movimiento en el desarrollo internacional que busca llevar tecnologÃa y conocimientos a las regiones del mundo que más los necesitan.
“Es ciertamente la vanguardia en una tendencia hacia la formación de alianzas entre la empresa social y el sector privadoâ€, indica Littlefield. “La clave es que las organizaciones con orientación social encuentren cómo motivar al sector privado para que financie parte de las actividades de investigación y desarrollo".
“Lo que se logra con dinero –lo que logran las donaciones– es estimular la aceptación del riesgoâ€, agrega Gautam Ivatury, especialista en tecnologÃa del CGAP y director del programa de tecnologÃa y microfinanzas.
Se utilizarán los fondos para desarrollar tecnologÃas de punta que “ayuden a convencer†a los bancos y a otras entidades comerciales a entrar al mercado financiero y buscar clientes que de otra manera no tratarÃan de atraer en muchos años", dice Ivatury.
Bill Gates, cuya fundación ha comprometido la entrega de miles de millones de dólares a programas de inmunización, investigación de vacunas y otros desarrollos, comparó la entrega de asistencia con las inversiones en capital de riesgo, de las cuales el 70% fracasa, pero sin embargo un pequeño porcentaje de ellas logra resultados espectaculares.
“Hemos aprendido muchÃsimo en los últimos 40 a 50 añosâ€, comentó Wolfowitz. “Ya no prestamos asistencia de la misma manera como lo hacÃamos en el pasadoâ€.
“Se han hecho numerosas innovaciones en la manera de proporcionar asistencia. Hemos avanzado hacia la descentralización, hacia un desarrollo basado en la comunidad y hacia la entrega de la ayuda a los verdaderos receptores que dan testimonio de que la han recibidoâ€.
Además, el Banco continúa "incorporando nuevas ideas e innovaciones a los proyectos", dice el Economista jefe del Banco, Mark Sundberg, uno de los autores (junto con el Primer Vicepresidente y Primer Economista, EconomÃa del Desarrollo, Francois Bourguignon) del documento de reciente publicación, Aid Effectiveness: Opening the Black Box. “Sin embargo, todo es perfectible y siempre se puede reflexionar sobre cómo mejorar la efectividad del Bancoâ€.
Algunos de esos nuevos tipos de proyectos son alianzas con el sector privado, con diversas ONG y organizaciones de base, con el propósito de impulsar el conocimiento local cuando el gobierno tiene poca capacidad para solucionar los problemas del desarrollo.
Algunos ejemplos de ejecución y diseño innovadores en proyectos del Banco son la expansión de sistemas de riego que ha beneficiado a miles de agricultores de NÃger; la prestación de servicios de salud en zonas rurales de Afganistán; el mayor acceso a servicios de telecomunicaciones en Nicaragua y la inversión en el mejoramiento del suministro de agua en Mozambique.