Paul Wolfowitz Presidente del Banco Mundial 5 de marzo de 2007 El presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, ha felicitado a Ghana por el cincuentenario de su independencia, y describió al país como uno de los de África al sur del Sahara que ha logrado mejores resultados económicos. El Sr. Wolfowitz hizo los comentarios en un discurso pronunciado en la Universidad Kwame Nkrumah, de Kumasi (Ghana), en el que también exhortó a los países ricos a aumentar su apoyo a la AIF (Asociación Internacional de Fomento), la institución afiliada del Banco que otorga financiamiento en condiciones concesionarias. La visita del Presidente a Ghana tiene lugar en momentos en que representantes de los gobiernos se reúnen en París para discutir la reposición de los recursos de la AIF en el próximo trienio. A continuación se presentan algunas de las afirmaciones hechas por el Sr. Wolfowitz: - En su cincuentenario, Ghana tiene muchos motivos para celebrar... Se ha convertido en uno de los países de África al sur del Sahara que mejores resultados económicos ha logrado. Ha sostenido un crecimiento real de por lo menos 4% durante más de 10 años, el que ha sido de más de 6% en 2006, y es uno de los pocos países de África que, según las previsiones, habrá de alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio de reducir la pobreza a la mitad para 2015. - En los primeros años del decenio de 1990, más de la mitad de la población de este país estaba luchando por subsistir con menos de US$1 al día, que es el patrón de medida de la extrema pobreza que utilizamos en el Banco Mundial. En 2003, ese número había bajado a 35%, pero un 35% sigue siendo un porcentaje demasiado alto. - Una fuente fundamental de financiamiento para el desarrollo de Ghana y los países más pobres de África y de todo el mundo es la denominada AIF (Asociación Internacional de Fomento), la institución afiliada del Grupo del Banco Mundial que otorga financiamiento en condiciones concesionarias. Desde los primeros años del decenio de 1980, cuando Ghana inició un programa de recuperación económica, la AIF ha proporcionado más de US$5.000 millones en forma de créditos y donaciones. - Se presenta a continuación el discurso completo: Presidente Paul Wolfowitz: Gracias. En primer lugar, quisiera decir que es un gran placer para mí estar aquí en la Universidad Kwame-Nkrumah de Ciencia y Tecnología. Entiendo que todos ustedes han estado esperando pacientemente durante bastante tiempo, de modo que se los agradezco, y también quiero agradecer a su rector, Otumfuor Osei Tutu II, el Asantehene, quien me honró con un lingote oficial de oro esta mañana, del que proviene esta hermosa cadena de oro. Señor vicerrector, Profesor Kwasi Kwafo Adarkwa, ¿entendí bien? Reverendísimo Arzobispo de Kumasi, amigo Ministro de Economía y Finanzas, extraordinaria Alcaldesa de Kumasi, Ministros, distinguidos invitados y, sobre todo, los invitados más importantes de hoy, los estudiantes y docentes de la Universidad Kwame-Nkrumah de Ciencia y Tecnología: “Mey mamoaha!” Aunque, según me consta, con un día de anticipación, quiero desear a Ghana un feliz cincuentenario. Como mencionó el Arzobispo, fui durante siete maravillosos años decano de una universidad y es muy grato volver a estar con docentes y estudiantes. Fui decano de la Universidad John Hopkins, de la ciudad de Washington, lo que me dio la oportunidad de interactuar con estudiantes todos los días, estudiantes que estaban haciendo una gran inversión en su propio futuro y en el futuro de los países y sociedades a que pertenecían. Su país está haciendo una gran inversión en ustedes porque ustedes representan el futuro de Ghana. Además, como lo explicaré en pocos minutos, de alguna manera ustedes representan el futuro de todo África. De modo que espero que estén aprovechando en la mayor medida posible las oportunidades de educación que se les está brindando. Me complace sobremanera que el Banco Mundial haya colaborado con la Universidad Kwame-Nkrumah de Ciencia y Tecnología para abrir aquí un centro de información sobre el desarrollo. Este servicio brinda a estudiantes, investigadores, docentes y el público en general acceso a un cúmulo de información sobre el desarrollo; los aliento a sacar provecho de este nuevo recurso en su recinto universitario. En su calidad de centro principal de ciencia y tecnología de África occidental, esta universidad está realizando aportes importantes al futuro de Ghana. La ciencia y la tecnología son las llaves del futuro, las llaves que pueden abrir las puertas a las grandes oportunidades del siglo XXI. Muchos grandes pensadores han estudiado en sus aulas y hecho carreras notables después. Naturalmente que uno de los más conocidos es Kofi Annan, un gran estadista de África y el ámbito mundial. Entonces, espero que todos ustedes tengan grandes sueños y aspiraciones, y que éstas se refieran a lo que pueden hacer por su país y por el mundo. Ayer visité la ciudad de Kibi y tuve el honor de colocar una ofrenda floral en las tumbas del dos de los principales líderes del movimiento de independencia de Ghana, J. B. Danquah y William Ofori Attah. Fue un solemne recordatorio de la función que desempeñó Ghana en la labor de guiar a otras naciones de África hacia su independencia. Mañana se cumplirán 50 años desde que los vientos del cambio empezaron a soplar en todo el continente africano desde aquí mismo, en lo que en ese entonces se denominaba “la Costa de Oro”. En vísperas de la independencia de Ghana, su primer presidente, Kwame Nkrumah comparó los primeros pasos de este país hacia la libertad con un barco rumbo a alta mar. Nkrumah escribió: “…parado en el puente de ese buque solitario que zarpa con aplomo, levanto una mano para proteger la vista del refulgente sol africano, y para otear el horizonte. Es tanto lo que se ve más allá”. La visión de Nkrumah trascendía las fronteras de Ghana. Se extendía a todo este vasto continente. Creía que si Ghana lograba tener éxito, lo mismo podría suceder también con las demás naciones de África. Hoy, la mirada del mundo vuelve a ponerse sobre Ghana, el país pionero de la libertad de África, con ocasión de celebrar ustedes sus primeros 50 años de este viaje trascendental. Este hito de su historia es una oportunidad importante para hacerse replanteos y pensar con valentía, para reflexionar no sólo sobre los logros de Ghana de los que tienen razón en estar orgulloso, sino también para pensar acerca de los errores y oportunidades perdidas a fin de encarar los desafíos del presente y manifestar todo el potencial del futuro de este país. Entonces quisiera hablar honestamente como amigo de Ghana, y créanme, soy amigo de Ghana. Como decir la verdad es un deber entre amigos, a pesar de lo promisorio que parecía el futuro en ese histórico día hace 50 años, los ghaneses han sufrido muchas decepciones en el último medio siglo: los golpes de Estado, la violencia y la mala gestión económica durante gran parte de los primeros 30 años de independencia socavaron el desarrollo económico de Ghana y dejaron a millones de ghaneses sumidos bajo el yugo de la pobreza. Afortunadamente, durante los dos últimos decenios y, sobre todo, en el último lustro, se han sentado las bases de una economía moderna y hemos visto una aceleración del progreso que brinda una gran esperanza para el futuro. Como lo afirmó el Presidente Kufuor el mes pasado en su discurso sobre el estado de la nación, “Ghana está volviendo a crecer”. Si puede sostenerse y fortalecerse esa tendencia, en los próximos 50 años de Ghana podría hacerse realidad el sueño de una auténtica prosperidad. Ello sería importante, no sólo para más de 20 millones de ghaneses, sino como ejemplo e inspiración para toda África. Ghana ha dejado atrás los golpes de Estado y el despotismo del pasado y se ha convertido en una democracia vibrante con elecciones libres e imparciales. Han surgido medios dinámicos de comunicación y los ciudadanos están participando en un diálogo público intenso para configurar el futuro en este país. Ghana ha llegado a ser uno de los países de África al sur del Sahara que ha logrado mejores resultados económicos. Ha sostenido un crecimiento real de por lo menos 4% durante más de 10 años, el que ha sido de más de 6% en 2006, y es uno de los pocos países de África que, según las previsiones, habrá de alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio de reducir la pobreza a la mitad para 2015. En los primeros años del decenio de 1990, más de la mitad de la población de este país estaba luchando por subsistir con menos de US$1 al día, que es el patrón de medida de la extrema pobreza que utilizamos en el Banco Mundial. En 2003, ese número había bajado a 35%, pero un 35% sigue siendo un porcentaje demasiado alto. Aun lográndose el objetivo de desarrollo del milenio, más de una de cada cinco personas quedarían viviendo en situación de privación. De modo que ese buen historial de los últimos años no debería llevar a descuidarse. Ghana debe, y puede, lograr aún mejores resultados. Debemos ser conscientes de la urgencia, ya que si Ghana puede solucionar sus problemas de desarrollo y crecer más rápido y lograr antes esos objetivos de desarrollo del milenio, puede convertirse en un ejemplo convincente de esperanza, esperanza de un futuro mejor para todo este importante continente. Si observamos la historia del mundo de los últimos decenios, vemos que en muchas regiones se han logrado avances notables en la lucha contra la pobreza. En los últimos 25 años, 500 millones de personas han salido de la pobreza, la mayor parte de ellas en las dos grandes economías emergentes de India y China. Se espera que, en el próximo decenio, otros 400 millones de personas en todo el mundo sigan el mismo camino y, hablando con honestidad, el único continente que ha quedado rezagado respecto de la promesa de cambio es África al sur del Sahara. El número de pobres en África al sur del Sahara casi se duplicó de aproximadamente 160 millones hace 25 años a 300 millones en la actualidad. Sin embargo, algo está cambiando. El año pasado, el 60% de los habitantes de África dijo que esperaba que este año fuera mejor que el anterior, lo que convierte a la población de África en la más optimista del mundo. No voy a decir cuál es la más pesimista, pero es bastante rica, eso es todo lo que puedo decirles. Después de viajar a 12 países de África en el último año y medio, estoy convencido de que este optimismo se ajusta a la realidad. En el último decenio, 17 países de África —y es importante decir que Ghana está entre ellos—, con cerca de la tercera parte de la población del subcontinente, han crecido constantemente por lo menos 4%; en mi país, el 4% se consideraría un milagro. Les diré que, en su país, el 4% no basta. No basta porque los problemas que plantea la pobreza son demasiado graves y urgentes. Los recursos que hacen falta para luchar contra el VIH/SIDA y el paludismo se necesitan hoy, no dentro de una generación. Además, si Ghana y otras economías de África que están obteniendo buenos resultados pudieran alcanzar tasas más altas de crecimiento como las registradas en los países en desarrollo de Asia, en una generación ustedes podrían lograr la transformación de este país. Si piensan que esto es un objetivo demasiado elevado, quiero decirles que no hace mucho la población de Asia oriental pensaba que esa clase de progreso era imposible. Tengo más edad que la mayoría de ustedes. En los primeros años de 1960 estaba estudiando economía, y, en ese momento, muchos economistas afirmaban que Corea del Sur era un caso perdido. Puede parecer increíble porque en un plazo de unos 40 años, Corea del Sur, que era un país pobre sin recursos y una economía cerrada, pasó a convertirse en un símbolo de éxito en materia de desarrollo. En la actualidad, Corea del Sur es la décima economía más grande del mundo. China es un ejemplo más reciente de esta clase de éxito. Hasta mediados del decenio de 1970, su economía estaba estancada y el país era sumamente pobre. Sin embargo, en los primeros años del decenio de 1980, se produjo un despegue de la economía china. En los últimos 25 años, China ha estado logrando tasas medias de crecimiento cercanas al 10% y, como resultado de ello, cientos de millones de chinos han podido salir de la pobreza. Así como esos dos países, y muchos otros más pequeños, han logrado superar las expectativas y convertirse en modelos económicos, Ghana también tiene posibilidades de emprender raudamente el camino hacía un nivel más alto de desarrollo. Una tasa de crecimiento de por lo menos 7% influiría de manera extraordinaria en las condiciones de vida de la población. Duplicaría el ingreso per cápita para 2015. Permitiría escolarizar a más niños, crearía puestos de trabajo y ayudaría a sacar de la pobreza a aún más personas antes de la fecha meta de 2015 fijada por la comunidad internacional. La semana pasada, 16 donantes internacionales, incluido el Banco Mundial, actuaron en respuesta a la estrategia de Ghana de crecimiento y lucha contra la pobreza. Como nos gustan las siglas, nos referimos a ésta como GPRS2. Reaccionamos firmando la estrategia de asistencia conjunta para Ghana, o GJAS, con el apoyo de más de US$5.000 millones del total de donantes a lo largo de cuatro años. Quisiera referirme brevemente a tres de los principales desafíos que encara Ghana para ser un país de ingreso mediano. Primero, debe aumentar la competitividad de su sector privado, que es una fuerza motriz importante de creación de empleo. Hoy vi en el mercado de Kumasi reiterados ejemplos de personas pobres valiéndose de su ingenio, espíritu innovador y duros esfuerzos para cambiar sus vidas, con frecuencia en situaciones difíciles. Esa clase de energía e ingenio no es exclusiva de los habitantes de Asia, no es exclusiva de los norteamericanos; existe patentemente aquí, en Ghana, pero me temo que el exceso de reglamentaciones aún está impidiendo la puesta en marcha de muchas empresas o la ampliación de las que se ponen en marcha. Todos los años, el Grupo del Banco Mundial publica el informe titulado Doing Business, en el que se mide la facilidad de hacer negocios en 175 países del mundo. Me alegra decir que, el año pasado, África empezó a surgir como una de las regiones que ha avanzado más rápido en la introducción de reformas, y que Ghana y Tanzanía son dos países de África que están entre los 10 países del mundo que más se destacaron en este sentido. Con todo, va a llevar más de un año de reformas llegar a donde Ghana debería estar. De hecho, me dicen que sigue llevando más de un año el registro de la propiedad aquí. Es demasiado tiempo. Se necesitan 81 días y la mitad del ingreso medio de un ghanés para poner en marcha un negocio. Eso tal vez no ahuyente a muchas empresas multinacionales, pero aleja del sector formal a muchos pobres. Lo más importante es que si ponen en marcha un negocio, se vuelcan al sector informal, donde ni sus inversiones ni sus derechos laborales están protegidos por la ley y donde tal vez sea más difícil exportar. He visto muchos de esos negocios informales a lo largo del camino en los últimos días, desde tiendas administradas por costureras, una pequeña fábrica textil en Nima con alrededor de seis máquinas de coser en funcionamiento hasta talleres al aire libre de reparación de automóviles o pequeños puestos de fabricación de calzado o herramientas agrícolas. Son una parte importante de la economía de Ghana. La eliminación de las trabas burocráticas en Ghana puede ayudar a manifestar el potencial de esta economía costera para convertirla en un centro de comercio regional. Ello podría llevar a la ampliación y diversificación de las exportaciones de Ghana y contribuir a fomentar el crecimiento. El segundo desafío es mejorar la infraestructura de este país. Me dicen que, en fábrica, Ghana produce artículos de la misma alta calidad que se producen en China y a un costo mucho más bajo. Para dar una idea, me dicen que cuesta tan sólo 12 centavos fabricar una camisa acá y 29 centavos fabricar la misma camisa en China, pero que, una vez que el producto sale de fábrica, Ghana empieza muy rápido a perder su ventaja competitiva. Fuera de la fábrica, las carreteras en ruina imponen a las empresas elevados costos de transporte. La crisis energética que está teniendo lugar ha hecho que el suministro de electricidad sea poco fiable, lo que ha forzado a las industrias a reducir la producción. Para fomentar el crecimiento, Ghana deberá invertir mucho en infraestructura y reformar su sector energético. Para ello, hará falta el firme apoyo de los inversores nacionales y extranjeros y los asociados en la tarea del desarrollo, pero también será necesario que Ghana administre los flujos de recursos de manera que le permita obtener un rendimiento más alto de las inversiones. Es así que llego al tercer desafío en materia de desarrollo al que quiero referirme esta tarde: asegurar una buena gestión sostenida de los asuntos públicos. A largo plazo, ni las reformas normativas ni la inversión en infraestructura o la inversión en el desarrollo humano darán buenos resultados si no hay una gestión de gobierno transparente y responsable. Ese es el motivo por el que estoy muy satisfecho de que el Presidente Kufuor haya otorgado elevada prioridad al buen gobierno en el programa de Ghana. De hecho, Ghana fue uno de los primeros dos países en participar en el mecanismo africano de evaluación paritaria, lo que permitió a otros países de África examinar el desempeño de Ghana, incluido su sistema de gestión de gobierno. Ghana también ha mejorado sus sistemas de gestión de las finanzas y de las adquisiciones públicas; gracias a auditorías periódicas, la supervisión parlamentaria y la participación activa de la sociedad civil —que reviste tanta importancia—, la ejecución del presupuesto ha mejorado. La información acerca de los gastos ahora está a disposición del público en Internet, y debo decir que el Ministro me ha dicho en reiteradas ocasiones en los últimos días que, si no contara con buena información de la sociedad civil, tendría que confiar en las cifras oficiales, y, demás está decir, esa no sería la situación apetecida. Sin embargo, el mecanismo africano de evaluación paritaria da cuenta de que el 75% de los ghaneses sigue creyendo que la corrupción es un problema grave. La corrupción es un mal que constituye un gran obstáculo en el camino hacia el desarrollo. Corroe los recursos de los pobres e impide el crecimiento del sector privado. Algunos pasos clave que podrían servir de ayuda a Ghana en la lucha contra este mal son el fortalecimiento de las instituciones, como la Comisión de derechos humanos y justicia administrativa, y hacer más por empoderar a las comunidades para administrar y vigilar de manera responsable el uso de los recursos públicos. Los mencionados no son de manera alguna los únicos desafíos. Invertir en la salud y educación de su población es tal vez lo más importante que un país puede hacer, pero quisiera referirme brevemente a los desafíos que encaran el Banco Mundial y toda la comunidad del desarrollo, puesto que, para que Ghana tenga un mejor desempeño, la comunidad de donantes debe hacer más también. Aun con las mejores reformas normativas posibles, Ghana seguiría necesitando un gran volumen de recursos adicionales para inversiones esenciales. Ni los tigres asiáticos ni el gran país en desarrollo que es China logran éxitos por sí mismos. Corea del Sur obtuvo más de US$20.000 millones del Banco Mundial en el curso de cuatro decenios, y China recibió de la institución más de US$45.000 millones en tan sólo 25 años. Una fuente fundamental de financiamiento para el desarrollo de Ghana y los países más pobres de África y de todo el mundo es la denominada AIF (Asociación Internacional de Fomento), la institución afiliada del Grupo del Banco Mundial que otorga financiamiento en condiciones concesionarias. Desde los primeros años del decenio de 1980, cuando Ghana inició un programa de recuperación económica, la AIF ha proporcionado más de US$5.000 millones en forma de créditos y donaciones. Como resultado de la estrecha colaboración de la AIF con Ghana, estamos logrando resultados que influyen concretamente en las condiciones de vida de los pobres. Hemos ayudado al gobierno a aumentar el acceso de las comunidades pobres a servicios adecuados de saneamiento y de abastecimiento de agua potable. Hace 15 años, casi las dos terceras partes de los estudiantes que terminaban la escuela primaria no eran capaces de leer. Para el año 2004, esa proporción se redujo a tan sólo uno de cada cinco estudiantes, en parte gracias al apoyo de largo plazo brindado por la AIF al programa oficial de educación. Este año comprometeremos US$450 millones para respaldar la estrategia pública de lucha contra la pobreza. No sólo proporcionamos financiamiento, sino que también ayudamos a los países a aplicar los conocimientos mundiales y locales para abordar sus desafíos en materia de desarrollo. El sábado pasado visité un cibercafé popular de Accra denominado Busy Internet. Con el apoyo del Banco Mundial, este bullicioso café ha estado permitiendo a propietarios de empresas pequeñas conectarse a Internet a fin de poder acceder a información crucial para desarrollar sus operaciones. Me he referido a las responsabilidades del gobierno y de la comunidad del desarrollo; quisiera terminar volviendo a referirme a sus responsabilidades en su calidad de estudiantes. El principal recurso de cualquier país, reitero, es su población. No es el oro ni el petróleo ni el cacao ni la madera, sino las actitudes, talentos y la iniciativa de sus habitantes. Corea del Sur es un país prácticamente sin recursos naturales, pero es una de las economías de mejor desempeño en el mundo actual, y ello se debe en gran medida a que ha estado elevando constantemente el nivel de educación de sus habitantes. En la actualidad, casi el 90% de los estudiantes coreanos asiste a algún tipo de institución universitaria, una proporción mayor que la que asiste en Estados Unidos. Ustedes están entre los más privilegiados de sus contemporáneos en Ghana, porque tienen la oportunidad de asistir a la universidad. Aprovechen bien esa oportunidad. Estudien mucho, asegúrense de desarrollar todo su potencial. No sólo es importante para su propio futuro, sino también para el futuro de su país y para el de África. Hace más de un decenio, otro país de este continente empezó su viaje rumbo al progreso, las oportunidades y la prosperidad. Sudáfrica estaba recién surgiendo de un pasado agitado, y su futuro líder, uno de los grandes hombres de los últimos 100 años, Nelson Mandela, sabía que su país acababa de empezar un camino largo y difícil. “He descubierto el gran secreto”, escribió. “Tras subir a una colina, uno descubre que hay muchas más colinas detrás. Me he concedido aquí un momento de reposo, para lanzar una mirada hacia el glorioso panorama que me rodea, para volver la vista atrás hacia el trecho que he recorrido. Pero sólo puedo descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no me atrevo a quedarme rezagado. Mi largo camino aún no ha terminado”. Para la población de Ghana, el largo camino tampoco ha terminado, aunque ustedes han avanzado mucho. Además, cuentan con una sólida base para encontrar el rumbo hacia la prosperidad. En su cincuentenario, Ghana tiene muchos motivos para celebrar. Sin embargo, a 50 años de su independencia, Ghana también debe seguir el camino que ha iniciado. Deben imponerse metas más elevadas, avanzar con más rapidez, dar pasos más grandes y decididos para lograr el futuro que merecen todos los habitantes de Ghana- y para inspirar, con su ejemplo, a los demás países de África. Muchas gracias. ###
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