11 de marzo de 2007—Es muy común que las casas de Amán, Jordania, tengan estanques de agua en el techo porque el servicio de agua funciona sólo dos horas cada día.
Por otro lado, los habitantes del árido Yemen utilizan sólo 2% del consumo promedio de personas de otras partes del mundo, ya que gran parte del agua disponible proviene de acuíferos subterráneos de corta duración.
Yemen y Jordania sufren la más grave escasez de agua de Oriente Medio y Norte de África y cualquiera se puede dar cuenta que el agua escasea en toda la región de Oriente Medio.
Sin embargo, un reciente informe del Banco Mundial dice que esta escasez no tiene por qué, necesariamente, causar dificultades en el futuro.
Los países afectados pueden sobrellevar la falta de agua si cambian las políticas que hoy en día estimulan el uso ineficiente de la tierra, el uso intensivo de fuentes de agua no renovables, la contaminación, el daño ecológico y el incorrecto mantenimiento de la infraestructura, señala el primer informe sobre el tema elaborado por el Banco Mundial en los últimos 10 años y que se titula Making the Most of Scarcity: Accountability for Better Water Management Results in the Middle East and North Africa [Aprovechar al máximo la escasez: responsabilidad para mejorar los resultados de la gestión del agua en Oriente Medio y Norte de África].
Una razón justifica esta afirmación: 85% del agua se utiliza con fines agrícolas. La región tiene tanta superficie de tierra de riego como Estados Unidos y gran parte de ella se utiliza en cultivos que crecen con más facilidad en otros sitios y podrían importarse.
También ha aumentado la voluntad de los gobiernos y los legisladores para abordar estos problemas a medida que el verdadero costo de la contaminación y la escasez de agua son más evidentes, dice Julia Bucknall, especialista en gestión de recursos naturales y coautora del informe.
Argelia, Egipto y Marruecos, por ejemplo, gastan entre 20% y 30% de su presupuesto nacional en agua.
Según el informe, los problemas ambientales asociados con el agua cuestan a muchos países entre 0,5% y 2,5% del PIB cada año.
Este costo ecológico “muestra en términos sencillos el costo de la contaminación del agua y, además, ha ejercido un impacto enorme en cuanto a cambiar las inversiones destinadas al tratamiento del agua”, agrega Bucknall.
Panorama de aquí al año 2050
El informe indica que se aprovecha casi el 80% de toda el agua que cae sobre el Oriente Medio y el Norte de África, hecho que contrasta totalmente con otras zonas del mundo, como América Latina, el Caribe y África al sur del Sahara, donde se utiliza solo 2% del agua disponible.
El uso intensivo del agua en Oriente Medio y Norte de África no deja muchas alternativas para hacer modificaciones ante el aumento de la población o los efectos del cambio climático, circunstancias que podrían reducir a la mitad la cantidad de agua disponible de aquí al año 2050.
El empeoramiento de la situación obligará a la región a disminuir el uso del agua, predice el informe.
“En lugar de usarla en cultivos que crecen y pueden obtenerse de manera más fácil y menos costosa en otros lugares, van a tener que utilizar el agua en cosas que generen mayor cantidad de dinero y empleos,” dice Bucknall.
La región, que disfruta de mucha luz solar, podría cultivar productos comerciales como uvas, tomates, melones y frutillas y aumentar el intercambio comercial con Europa, agrega.
“Ciertamente no sostenemos que sea una decisión fácil. Será necesario realizar grandes cambios”, indica. “Sin embargo, la alternativa es peor. Tomar buenas decisiones hoy en materia de políticas públicas permitirá que el agua sea una fuente de servicios, medios de sustento, empleos y beneficios ambientales en el futuro.”
Mustapha Nabli, economista jefe del Banco Mundial en la Región del Oriente Medio y Norte de África, presidió un panel de expertos regionales que expresó la necesidad de actuar de manera oportuna para continuar con las iniciativas en marcha y mejorar la responsabilidad en el uso del agua.
Comenta Nabli que "Las instituciones a cargo de la gestión del agua deben adaptarse a las necesidades del siglo XXI y dar a la población mayor participación para exigir mejores servicios, controlar la calidad de los recursos y ser protegidos de la contaminación y además, contribuir de manera plena en las difíciles decisiones que se deberán tomar".
Avances
A pesar de las dificultades, la mayoría de los países han conseguido avances en los últimos 10 a 15 años, comenta Bucknall.
Muchos han invertido en tecnología, por ejemplo sofisticados sistemas de riego que utilizan sensores de agua en cada hilera a fin de reducir el uso de agua, o en plantas de desalinización más baratas y altamente eficientes, las cuales son ideales para países con menos recursos económicos.
Otros países también han mejorado la administración de sus recursos hídricos al descentralizar la toma de decisiones e incluso, como en Marruecos, al privatizar los servicios de riego.
Otros enfrentan el desafío de mejorar infraestructura deteriorada debido al paso del tiempo, en parte debido al flujo insuficiente de agua o a tuberías que llevan agua a lugares donde no se necesita.
Muchas de las respuestas a los problemas que tiene la región con el agua implican modificar políticas no relacionadas directamente con el tema, indica Bucknall, entre otras el sostén de precios a productos agrícolas que da rentabilidad artificial a algunos cultivos, o los subsidios a la energía que reducen el costo de la extracción de agua desde acuíferos subterráneos.
Bucknall dice que los encargados de tomar decisiones en los ministerios de riego, vivienda, desarrollo urbano, recursos hídricos, medio ambiente y energía pueden tener mayor impacto en los resultados si recuerdan los efectos de otros factores además del agua.
Es importante que quienes trabajan en áreas relacionadas con el uso del agua miren hacia el futuro para ver qué cambios en materia de políticas tendrían mejores resultados en el uso del agua y planifiquen las reformas pensando en el momento en que podrían contar con respaldo político, agrega.
El informe, quinto de una serie de publicaciones que dan a conocer los desafíos que enfrenta Oriente Medio y el Norte de África fue lanzado hoy en El Cairo, Egipto, en un evento patrocinado por el Arab Water Council y será dado a conocer en Túnez, Túnez y Teherán, Irán en mayo de este año.