15 de marzo de 2007— El desafÃo que enfrenta el mundo hoy en materia de agua es desalentador.
Aproximadamente 1.100 millones de personas todavÃa carecen de acceso a agua limpia.
Otros 2.600 millones no cuentan con saneamiento básico, por ejemplo retretes.
Y según el World Water Council, al año 2015 unos 3.500 millones de personas vivirán en lugares donde el agua escasea o habrá comenzado a escasear.
La falta del agua es el tema central del DÃa Mundial del Agua de este año, que se celebra el 22 de marzo. La escasez de este elemento es la principal inquietud en lugares donde los recursos hÃdricos ya han diminuido a niveles mÃnimos.
Más de mil millones de habitantes de Asia meridional sufrirán los efectos de sequÃas e inundaciones si, como se espera, se derritiesen los glaciares de los Himalayas a raÃz del cambio climático.
Cambios en la secuencia de los monzones que caen sobre India podrÃan afectar gravemente la industria agrÃcola del paÃs, señaló el Economista jefe del Banco Mundial Sir Nicholas Stern en una entrevista ofrecida recientemente (“Climate Change in South Asia: A Conversation with Sir Nicholas Sternâ€).
El financiamiento aportado por el Banco, US$3.300 millones cada año, constituye el 50% del financiamiento externo para recursos hÃdricos y alcanzó al 16% del financiamiento que el Banco otorgó en el último decenio. La cartera total del Banco asciende a casi US$7.000 millones.
Uno de los objetivos generales del Banco es ayudar a los paÃses a suministrar agua potable y saneamiento a más personas y lograr “seguridad hÃdricaâ€, es decir, condiciones mÃnimas de infraestructura y capacidad de gestión del agua de modo que las crisis ambientales, como inundaciones, sequÃas, epidemias y otros eventos relacionados con el agua, no perjudiquen mayormente la economÃa ni pongan en riesgo el crecimiento.
Las prioridades se dividen en cinco categorÃas:
Distribuir los recursos hÃdricos cada vez más escasos en múltiples usos (desde suministro de agua potable, saneamiento, agricultura, energÃa, ecologÃa y servicios humanos (por ejemplo, pesca) a fin de asegurar el acceso sostenible y equitativo al agua y a los servicios relacionados.
Mejorar la eficiencia, reducir el uso excesivo (que puede causar el anegamiento y la salinización de depósitos de agua dulce y de la tierra) y proteger la calidad del agua a fin de garantizar la salud pública.
Asegurar la participación efectiva en la gestión del agua, es decir la participación del sector público y privado en el suministro de agua y en asociaciones locales de usuarios de agua;
Manejar rÃos transfronterizos y promover la cooperación regional en la gestión efectiva del agua; y
Construir infraestructura hÃdrica sostenible a fin de reducir la vulnerabilidad de las sociedades a crisis relacionadas con el agua, en especial, a medida que el cambio climático afecta los ciclos hidrológicos.