12 de abril de 2007 Paul Wolfowitz: PermÃtanme decir tan sólo unas pocas palabras sobre el tema que está en la mente de todos. Hace dos años, cuando llegué al Banco, planteé el problema de un potencial conflicto de intereses y solicité que se me excusara de toda intervención en la cuestión. Llevé el asunto al Comité de Ética, y tras un amplio análisis con el Presidente, el Comité recomendó promover y reubicar a la Sra. Shaha Riza. Con toda buena fe me esforcé en llevar a la práctica esa recomendación, tal como la interpretaba, y lo hice para asumir la responsabilidad de resolver un asunto que a mi juicio podÃa perjudicar a la institución. En retrospectiva, desearÃa haber confiado en mi intuición original y haberme mantenido al margen de las negociaciones. Cometà un error, del que me arrepiento. Quisiera asimismo solicitar cierta comprensión. No se trató sólo de un penoso dilema personal, sino, además, de un asunto que tuve que enfrentar cuando llevaba poco tiempo en la institución y estaba tratando de navegar en aguas no exploradas. Se trataba de una situación sin precedentes, excepcional. Era una reubicación no voluntaria y creà que se plantearÃa un riesgo jurÃdico si no se resolvÃa de común acuerdo. Asumo total responsabilidad por los detalles. No intenté ocultar mis actos ni hacer responsable a ninguna otra persona. Propuse al Directorio que estableciera algún mecanismo para juzgar si el acuerdo al que se llegó era un resultado razonable. Aceptaré todos los medios correctivos que el Directorio proponga. En un contexto más amplio, tenemos que centrar la atención en una labor mucho más importante. Quienes discrepen con las cosas con las que me vinculan en relación con mi cargo anterior, tengan en cuenta que ya no ocupo mi cargo anterior. No trabajo para el Gobierno de los Estados Unidos, sino para esta institución y para sus 185 accionistas. Creo firmemente en la misión de la institución, y me apasiona contribuir a su consecución. Creo que el desafÃo que representa combatir la pobreza reviste enorme importancia. Creo que las oportunidades que existen en Ãfrica pueden ser históricas. Realmente hemos logrado llamar la atención sobre el progreso que es posible lograr en Ãfrica, y no sólo sobre la desesperanza y la miseria que padecen los paÃses más pobres. Creo que, juntos, hemos avanzado en cierta medida hacia el objetivo de poner a esta institución en condiciones de responder más eficaz y rápidamente, tanto en los paÃses pobres como en los de ingreso mediano, para dar batalla a la pobreza. También creo —aún más fuertemente que cuando asumà este cargo— que el mundo necesita una institución multilateral como ésta, que pueda administrar en forma responsable y creÃble fondos comunes para alcanzar objetivos comunes, trátese de combatir la pobreza, manejar el problema del cambio climático o hacer frente a la gripe aviar. Solicito que se me juzgue por lo que estoy haciendo ahora y por lo que juntos podemos hacer para avanzar. |