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Según un informe del Banco Mundial y el FMI, a fin de alcanzar los objetivos mundiales para 2015 se debe prestar más atención a la igualdad de género y a los Estados frágiles

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Comunicado de prensa Nº:2007/296/DEC

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CIUDAD DE WASHINGTON, 13 de abril de 2007  A fin de alcanzar objetivos de desarrollo fundamentales para 2015, es necesario brindar atención en forma concertada a la igualdad de las mujeres y a los Estados frágiles, y la comunidad internacional debe fortalecer sus estrategias para lograr los ocho objetivos de desarrollo del milenio. Si bien los avances en el logro de la primera meta (reducir la pobreza a la mitad) van por la buena senda en todo el mundo excepto en África al sur del Sahara, los esfuerzos por lograr los objetivos relacionados con la mortalidad infantil, la reducción de las enfermedades y la sostenibilidad ambiental resultan insuficientes.

En el Informe sobre seguimiento mundial de 2007. Resolución de los desafíos que plantean la igualdad de género y los Estados frágiles, referido a los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), se evalúan las contribuciones de los países en desarrollo, países desarrollados e instituciones financieras internacionales (IFI) para el logro de los compromisos universalmente acordados en esta materia. Estos objetivos, que instan a reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que viven con menos de US$1 al día, lograr la educación primaria universal, reducir la mortalidad infantil y materna, y garantizar la sostenibilidad ambiental, entre otras cosas, fueron acordados en el año 2000 por 189 líderes mundiales.

Debido al fuerte crecimiento y a las mejores políticas, 34 millones de niños más pudieron asistir a la escuela primaria y completar el ciclo en los países pobres desde el año 2000; más de 550 millones de niños recibieron la vacuna contra el sarampión, y el número de personas con VIH positivo que tienen acceso a tratamientos antirretrovíricos aumentó casi siete veces desde 2001. No obstante, hay regiones (particularmente, África al sur del Sahara y Asia meridional) en las que varios países están muy lejos de alcanzar los objetivos del milenio y muchas personas están quedando rezagadas.

“Muchos países pobres están tomando las difíciles decisiones que se necesitan para dirigir sus políticas hacia el crecimiento y la reducción de la pobreza Pero no pueden realizar la tarea por sí solos. Necesitan contar con ayuda confiable, previsible y suministrada en forma eficiente por sus asociados”, señaló Rodrigo de Rato, Director Gerente del FMI.

En el informe de este año se centra la atención en la igualdad de género y la falta de oportunidades para la mujer, así como en la vulnerabilidad de los Estados frágiles. Los autores hacen hincapié en la importancia del tercer ODM (la promoción de la igualdad de género y la potenciación de la mujer) no sólo por razones de justicia, sino porque también es esencial para el bienestar económico y el logro de otros objetivos, como la reducción de la pobreza a la mitad, la educación primaria universal y la disminución de la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años.

“La persistencia de la pobreza y la desigualdad de oportunidades para las mujeres obstaculizan el desarrollo e impiden el logro de los ODM. De igual modo, si se pretende lograr dichos objetivos, es necesario brindar atención urgentemente a los Estados frágiles”, afirmó el presidente del Grupo del Banco Mundial, Paul Wolfowitz. “Nos enfrentamos al doble desafío de centrarnos en los más necesitados y a la vez impulsar a las naciones con desempeños sólidos que se encuentren cerca de alcanzar sus objetivos”.

Debido en gran parte al fuerte crecimiento registrado en las regiones en desarrollo, se estima que 135 millones de personas han salido de la pobreza extrema entre 1999 y 2004. La proporción de gente que vive con menos de US$1 al día en África al sur del Sahara descendió casi 5 puntos porcentuales hasta llegar al 41% en el mismo período, si bien el número absoluto de pobres permaneció cerca de los 300 millones, principalmente a causa del importante aumento de la población. Hacia 2004, en todas las demás regiones en desarrollo, el número de quienes vivían por debajo de la línea de pobreza de US$1 al día había disminuido, y la mayor reducción se registraba en Asia oriental.

El avance hacia la igualdad de género y la potenciación de la mujer ha sido irregular. Los esfuerzos concertados de los países han contribuido a elevar significativamente la matriculación de las niñas en las escuelas durante la última década, y en la mayoría de los países en desarrollo (83 de 106), se ha logrado la paridad de género entre los alumnos matriculados en el ciclo primario. Sin embargo, durante el mismo período, el aumento de la participación de la mujer en la economía y en las decisiones políticas ha sido, en el mejor de los casos, modesto. En el informe se recomienda a los donantes y las IFI desempeñar un papel más activo en el seguimiento de la igualdad de género y en la ampliación del acceso de las mujeres a las oportunidades, los derechos y la opinión. Invertir en igualdad de género es una medida económica inteligente, según se enfatiza en el informe.

El avance hacia los ODM es también un gran desafío para los 35 Estados frágiles del mundo, a los que se define como naciones particularmente afectadas por una gestión de gobierno e instituciones deficientes, que a menudo se conjugan con conflictos o crisis. Muchos de estos países están entre los que menos probabilidades tienen de alcanzar los ODM. Se estima que el 9% de los habitantes del mundo en desarrollo (485 millones de personas) vive en Estados frágiles y sin embargo representa el 27% de quienes viven en la extrema pobreza. Además, casi la tercera parte de todas las muertes infantiles se registra en los Estados frágiles. Los donantes y los organismos internacionales deben replantear el modo en que se brinda ayuda para que el apoyo a estos países sea más eficaz, particularmente en situaciones de cambio donde existen oportunidades reales de progreso.

En el Informe sobre seguimiento mundial de este año se analizan los cambios en el panorama de la asistencia internacional. Se evalúan los progresos en la puesta en práctica del Consenso de Monterrey de 2002, en virtud del cual los países en desarrollo se comprometieron a mejorar sus políticas y los países desarrollados, a incrementar y mejorar su ayuda y brindar mayor acceso a sus mercados. También se evalúa en este informe en qué medida los países del G-8 están cumpliendo con sus compromisos de asistencia, así como los avances en la puesta en práctica de la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda, firmada en 2005.

François Bourguignon, Primer Vicepresidente y Primer Economista, Economía del Desarrollo del Banco Mundial, afirmó: “La fragmentación de la ayuda demora el avance en el logro de los ODM. Más ayuda será beneficiosa, pero la proliferación de donantes y fondos internacionales y la afectación de la asistencia a nuevas iniciativas distorsionan las prioridades y ejerce presión sobre la capacidad de los países en desarrollo. Para que la ayuda sea más eficaz, debemos mejorar su coordinación”.

En 2005, la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) suministrada por los miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo ascendió a US$106.800 millones, pero la mayor parte del aumento fue el reflejo de operaciones de alivio de la deuda. La AOD descendió en 2006 a unos US$103.900 millones, lo que generó incertidumbre acerca de la promesa que los integrantes del G-8 formularon en Gleneagles de duplicar la ayuda para África antes de 2010.

“En 2006, la mayor parte de los países en desarrollo experimentó poco o ningún aumento en los flujos de asistencia oficial efectiva. Esto debe cambiar rápidamente si es que los donantes pretenden otorgar US$50.000 millones anuales en asistencia adicional (un nivel superior al de 2004) antes de 2010. Pero el aumento de la ayuda debe ir acompañado de planes nacionales técnicamente sólidos y graduales, diseñados para alcanzar los ODM”, concluyó Mark Sundberg, autor principal del Informe sobre seguimiento mundial.

Pulse aquí para ver el informe y el material conexo.




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