Sr. Hanlon: Buenos dÃas, damas y caballeros. Bienvenidos; gracias por estar con nosotros en la mañana de hoy. El Presidente Wolfowitz comenzará con una declaración, tras lo cual con gusto recibiremos sus preguntas. Les ruego que se sirvan identificarse e identificar a la entidad a la que representan, y también, si es posible, que se limiten a formular una sola pregunta, para que puedan participar todos los asistentes posibles. Como es natural, la información que aquà se brinde puede publicarse. Dejo la palabra al Presidente Wolfowitz. Presidente Wolfowitz:  Gracias, Carl. PermÃtanme decir tan sólo unas pocas palabras sobre el tema que está en la mente de todos. Hace dos años, cuando llegué al Banco, planteé el problema de un potencial conflicto de intereses y solicité que se me excusara de toda intervención en la cuestión. Llevé el asunto al Comité de Ética, y tras un amplio análisis con el Presidente, el Comité recomendó promover y reubicar a la Sra. Shaha Riza. Con toda buena fe me esforcé en llevar a la práctica esa recomendación, tal como la interpretaba, y lo hice para asumir la responsabilidad de resolver un asunto que a mi juicio podÃa perjudicar a la institución. En retrospectiva, desearÃa haber confiado en mi intuición original y haberme mantenido al margen de las negociaciones. Cometà un error, del que me arrepiento. Quisiera asimismo solicitar cierta comprensión. No se trató sólo de un penoso dilema personal, sino, además, de un asunto que tuve que enfrentar cuando llevaba poco tiempo en la institución y estaba tratando de navegar en aguas no exploradas. Se trataba de una situación sin precedentes, excepcional. Era una reubicación no voluntaria y creà que se plantearÃa un riesgo jurÃdico si no se resolvÃa de común acuerdo. Asumo total responsabilidad por los detalles. No intenté ocultar mis actos ni hacer responsable a ninguna otra persona. Esta mañana me reunà con el Directorio y le propuse que estableciera algún mecanismo para juzgar si el acuerdo al que se llegó era un resultado razonable. Aceptaré todos los medios correctivos que el Directorio proponga. En un contexto más amplio, tenemos que centrar la atención en una labor mucho más importante. Quienes discrepen con las cosas con las que me vinculan en relación con mi cargo anterior, tengan en cuenta que ya no ocupo mi cargo anterior. No trabajo para el Gobierno de los Estados Unidos, sino para esta institución y para sus 185 accionistas. Creo firmemente en la misión de la institución, y me apasiona contribuir a su consecución. Creo que el desafÃo que representa combatir la pobreza reviste enorme importancia, no sólo para nosotros, sino para nuestros hijos y nuestros nietos. Creo que las oportunidades que existen hoy en Ãfrica pueden ser históricas.
Realmente hemos logrado llamar la atención sobre el progreso que es posible lograr en Ãfrica, y no sólo sobre la desesperanza y la miseria que padecen los paÃses más pobres. Creo que, juntos, hemos avanzado en cierta medida hacia el objetivo de poner a esta institución en condiciones de responder más eficaz y rápidamente, tanto en los paÃses pobres como en los de ingreso mediano, para dar batalla a la pobreza.
También creo —aún más fuertemente que cuando asumà este cargo— que el mundo necesita una institución multilateral eficaz como ésta, que pueda administrar en forma responsable y creÃble fondos comunes para alcanzar objetivos comunes, trátese de combatir la pobreza, manejar el problema del cambio climático o hacer frente a la gripe aviar. Solicito que se me juzgue por lo que estoy haciendo ahora y por lo que juntos podemos hacer para avanzar.
Animado por ese espÃritu quisiera hacer algunas breves consideraciones sobre el temario del Comité para el Desarrollo. Vamos a centrar la atención principalmente en el Informe sobre seguimiento mundial, el Estudio sobre la Arquitectura de la ayuda y el Plan de Acción deÃfrica. Además realizaremos un debate informal, como generalmente lo hacemos en el almuerzo del Comité para el Desarrollo, y tres importantes reuniones conexas, una para abordar el tema de la Cuenca del RÃo Congo, otra sobre el desafÃo que implica suministrar agua a los pobres, y la tercera para referirnos a las dificultades que plantea la recuperación de activos robados.
Como es de su conocimiento, la estrategia principal del Banco para Ãfrica se enuncia en el Plan de Acción de Ãfrica. Como expresé en mis anteriores reflexiones, creo que el momento actual ofrece a Ãfrica una oportunidad histórica. En muchas partes del subcontinente se registra un notable crecimiento. Aproximadamente un tercio de los paÃses no productores de petróleo, habitados por alrededor de un tercio de la población de Ãfrica, han venido registrando un crecimiento económico no menor del 4% en los últimos diez años. Se trata de resultados bastante satisfactorios, que están suscitando avances en materia de educación y salud, y contribuyen a cerrar la brecha de género. Asistimos a una intensificación de la labor encaminada a la reforma de las empresas, impulsada en gran medida por el Informe Doing Business del Banco. El Banco está ayudando a Ãfrica mediante el suministro de los recursos necesarios para que haga frente a sus dificultades. El financiamiento otorgado por nuestra institución está llegando a niveles sin precedentes en cuanto a volumen, calidad y, lo que es más importante, innovación.
Nuestro respaldo para Ãfrica proviene en gran medida de la AIF, la Asociación Internacional de Fomento. La AIF está cumpliendo según lo previsto sus compromisos frente a Ãfrica, previéndose que el monto de su financiamiento alcance en el presente año otro nivel sin precedentes, no menor de US$5.000 millones, en comparación con los US$4.700 millones del año pasado, suma que también carecÃa de precedentes. Estamos haciendo lo que nos corresponde, pero resulta evidente que es más lo que la comunidad internacional tiene que hacer para ayudar a Ãfrica. Existe ahora una verdadera incertidumbre acerca de si se cumplirá la promesa formulada en la Cumbre de Gleneagles de duplicar la ayuda destinada a Ãfrica a más tardar en 2010. Según un informe reciente del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (CAD-OCDE), el monto de la asistencia oficial para el desarrollo se redujo el año pasado alrededor de un 5%, hasta llegar a 104.000 millones en 2006.
SerÃa un trágico error no cumplir las promesas de incremento de la ayuda. PermÃtanme tan sólo recordarles dos de los desafÃos identificados en el Informe sobre seguimiento mundial que analizará el Comité para el Desarrollo. Hasta la fecha, según ese informe, no existe ningún ejemplo de un paÃs que haya recibido ayuda cuya escala contribuya a la consecución de los ODM —es decir los objetivos de desarrollo del milenio— a más tardar en 2015. Lo que esos paÃses necesitan es un financiamiento a largo plazo previsible, y la AIF puede proporcionarlo.
Otra observación es que transcurridos casi dos años de la Cumbre de Gleneagles, pese a los compromisos asumidos allà y en las más amplias reuniones subsiguientes realizadas en 2005, de incrementar sustancialmente las nuevas corrientes de asistencia para Ãfrica, aún no se perciben nuevas corrientes significativas que se reflejen en recursos reales para programas de desarrollo in situ. Por lo tanto, el desafÃo es sumamente real y —no lo olvidemos— puesto que ya están en marcha las deliberaciones de la AIF-15, es necesario que los donantes cumplan las promesas asumidas en Gleneagles y posteriormente en las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI, aquÃ, en el otoño de 2005, de compensar a la AIF, dólar por dólar, los pagos de la deuda no obtenidos en virtud de la Iniciativa para los paÃses pobres muy endeudados y de la Iniciativa para el alivio de la deuda multilateral y de preservar la capacidad de la Asociación de financiar programas y proyectos en los paÃses más pobres del mundo.
Creo que ésta es una reunión importante, encaminada a centrar la atención en el progreso que se está logrando, progreso que a mi juicio obedece, en gran medida, a un mejor desempeño de las economÃas en desarrollo, y a centrar la atención en el cumplimiento de las promesas que se han asumido de contribuir a su desarrollo. Sr. Hanlon:  Muchas gracias, señor.
Al final de la conferencia de prensa encontrarán copias de la declaración del Presidente, en el fondo del salón. Ahora estamos listos para recibir sus preguntas. Una vez más les solicito que se identifiquen e identifiquen el nombre de la identidad a la que representan, lo que serÃa muy útil. ¿SÃ, Fernando? Pregunta:  Buenos dÃas. Fernando Supra Pinto, de TVGlobo, de Brasil. Si el Directorio decidiera destituirlo, ¿cómo evaluarÃa usted este episodio en el contexto de su mandato en el Banco Mundial? Presidente Wolfowitz:  El Directorio está deliberando sobre este tema ahora, y no voy a anticiparme a ese debate formulando conjeturas sobre lo que se resuelva. Ya les expresé mi opinión sobre el tema y les dije lo que propuse al Directorio, y tendremos que ver lo que ellos responden. Pregunta:  Alicia Salgado, del diario El Financiero, de México. Le agradecerÃa que detallara un poco más las estrategias para paÃses de ingreso mediano que se van a presentar esta semana al Comité para el Desarrollo, porque México es uno de los paÃses que han recibido muy escaso respaldo de las lÃneas financieras del Banco Mundial, y se han formulado algunas solicitudes relativas a -- modificar el enfoque con respecto a esos paÃses, especialmente México, Brasil, Chile, los que fueren. Le agradecerÃa una respuesta al respecto. Presidente Wolfowitz:  El proyecto comprende una amplia gama de modificaciones sobre la manera en que opera nuestra institución; en primer lugar para reducir los costos de transacción que implica operar con el Banco Mundial, las operaciones de préstamos o empréstitos con el Banco, algo que podrÃa realizarse más rápidamente con mayor competitividad respecto de las restantes fuentes de financiamiento a las que paÃses como México tienen acceso en los mercados comerciales.
En segundo lugar, para reconocer el hecho de que paÃses avanzados como México, que disponen de amplio acceso a mercados comerciales y otras fuentes de financiamiento, el interés de obtener financiamiento del Banco surge quizás en mayor medida del tipo de conocimientos y experiencia técnica a que dan lugar esas operaciones, y tenemos que hallar la manera de valorar adecuadamente esos dos aspectos de nuestra labor. Pero también tenemos que mantenernos a la altura del acelerado avance registrado por clientes como México. No se puede… la información que haya sido útil en relación con México, China o Brasil hace 20 años ya no les resulta muy útil en la actualidad.
Creo que los más valiosos aspectos de la ayuda que proporcionamos se dan en los programas orientados a la reducción de la pobreza, pero en mi visita a México vi también lugares en que estábamos trabajando con México en cuestiones tales como financiamiento para la vivienda en el sector privado a través de la Corporación Financiera Internacional (CFI), en que nos estábamos ocupando de algunas innovaciones significativas en materia de gestión pública, incluidas reformas en materia de adquisiciones, y ayuda para los procedimientos sobre libertad de información —realmente muy notables— que México habÃa establecido.
Finalmente, creo que en México, como un muchos otros paÃses, el Banco aporta una amplia experiencia técnica en la esfera general de un desarrollo sostenible, lo que significa, principalmente … lo que quiero decir es que la cuestión tiene muchos aspectos, pero lo principal, en lo que vi allÃ, experiencia técnica sobre la gestión del medio ambiente en el contexto del desarrollo.
Por lo tanto, una consideración final, especialmente aplicable al caso de México pero que forma parte de la estrategia general para los paÃses de ingreso mediano, consiste en que hallemos la manera de ayudar a los paÃses a crear sus propios sistemas de auditorÃa y control, para que no tengan que acudir en ciertos casos a nuestros sistemas, considerados engorrosos, lo que no significa sustituir las salvaguardias del Banco Mundial por salvaguardias menos adecuadas, sino ayudar a los paÃses a crear sus propias salvaguardias, considerablemente más simples que las nuestras. Ello reviste mucho interés, y harÃa que no sólo fuera más sencillo operar con el Banco Mundial, sino que, a mi juicio, habrÃa … y sé, me consta, de ello existen ejemplos concretos en México, paÃs que ha mejorado el proceso de las adquisiciones realizadas, no sólo con financiamiento del Banco Mundial, sino también con financiamiento del Gobierno mexicano. Pregunta:  Corbit Daily, del Thompson Financial News. Presidente Wolfowitz, en su declaración de apertura usted solicitó que se le juzgara por lo que está realizando en la actualidad. Me preguntaba qué responderÃa usted a quienes lo criticaran señalando que usted ha convertido al Banco Mundial en algo asà como … una dependencia del Gobierno de los Estados Unidos y proporcionando … creando favoritos en relación con la ayuda para el desarrollo. Presidente Wolfowitz: Francamente, aún no percibo ninguna prueba a ese respecto. En otras palabras, nuestra institución está realizando la asistencia para el desarrollo tal como lo hacÃa antes de que yo llegara a ella. La asignación del financiamiento para la AIF se basa en este sistema basado en el desempeño, que es demasiado rÃgido, o que algunos podrÃan calificar como tal, pero que es muy objetivo. No estamos haciendo favoritismo a favor de nadie. Estamos tratando de colocar recursos financieros en los lugares en que son más eficaces para reducir la pobreza, y estamos tratando de hacerlo más rápidamente y con mejores salvaguardias.
Creo que he venido haciendo aún más hincapié en un enfoque que en realidad se inició en el perÃodo de mi predecesor, reconociendo el hecho de que el fomento de una buena gestión pública y la lucha contra la corrupción son objetivos de la institución y, francamente, creo que Estados Unidos y otros paÃses desarrollados tienen la obligación de hacer más, en lugar de limitarse a acusar a los paÃses pobres y decir que la corrupción es problema de ellos. Si quienes sustraen activos de esos paÃses los colocan en bancos estadounidenses o europeos, o colocan otros activos en el mundo desarrollado, es necesario que los paÃses desarrollados se esfuercen en mayor medida en recuperarlos.
Luego, por último —y creo que he sido muy claro a este respecto— toda la asistencia para el desarrollo que podamos proporcionar y todo lo que los paÃses hayan de hacer por sà mismos para incrementar el producto van a representar un beneficio mucho menor para los pobres si esos paÃses no tienen mercados para vender sus bienes, y creo y he dicho que los subsidios agrÃcolas, en especial en Estados Unidos, asà como en Europa y en Japón, realmente constituyen un escándalo. Creo que benefician a los ricos a expensas de los pobres, y esa no es una posición de los Estados Unidos, sino mi posición como jefe de una institución cuya principal responsabilidad es ocuparse de los pobres. Pregunta: Como provengo de la antigua Unión Soviética, esa región es la que más me interesa. A mi juicio, un caso elocuente de lo que el periodista anterior le preguntó, es el de Uzbekistán. Hubo un cambio. Ese paÃs recibÃa pleno apoyo cuando se consideraba como un importante aliado de Estados Unidos en la región, y se le negó apoyo cuando dejó de serlo. Se dice que ese cambio obedeció a sus instrucciones directas. ¿Qué responde usted a esto? Presidente Wolfowitz:  El asunto no tuvo nada que ver con la relación de Uzbekistán con Estados Unidos y debo expresar que en la época en que yo ocupaba mi cargo anterior, Uzbekistán se consideraba, y estoy seguro de que se sigue considerando, un paÃs de enorme importancia estratégica.
La cuestión, para el Banco Mundial, consiste en que dadas las graves violaciones de derechos humanos que se estaban produciendo antes de esa decisión, nos preocupaba genuinamente establecer si podÃamos obtener información transparente sobre el destino dado al financiamiento que otorgábamos, pues no cabe duda de que la transparencia requiere de que las personas sean razonablemente libres para expresar lo que sucede. Nuestro objetivo no es dejar de operar en Uzbekistán, sino encontrar vÃas que nos permitan hacerlo, y hacerlo más eficazmente. Además puedo decirle que el asunto no tuvo absolutamente nada que ver con el estado de las relaciones de Uzbekistán con Estados Unidos. Pregunta:  Jesús Esquivel, de la revista Proceso, de México. Mi pregunta tiene que ver con la corrupción. En su calidad de lÃder en la lucha contra la corrupción y la lucha contra el favoritismo, le formulo la siguiente pregunta: ¿qué aconseja usted hacer en relación con el Ministro de Finanzas de México, a quien usted muy bien conoce, que no ha venido dando claras respuestas al pueblo y a los medios de difusión de México acerca de si va a investigar a sus predecesores o a averiguar quiénes han venido tomando parte en ese escándalo. Durante su mandato él favoreció a muchas personas, y a muchos de sus allegados, en especial a familias vinculadas con quienes trabajaban en estrecha relación con él. ¿Cuál será su recomendación a los mexicanos? Muchos habitantes de los paÃses pobres creen que las autoridades nunca dicen nada cuando el Ministro de Finanzas se ve envuelto en una investigación, lo que no es justo. ¿Qué tiene usted que decirle al pueblo mexicano?
Presidente Wolfowitz:  No conozco bien el caso al que usted se refiere, por lo cual no puedo formular comentarios sobre los detalles. Creo firmemente que un sólido principio general es que ante un problema, hay que ser transparente, dar a conocer todo lo que se sabe, y tratar de idear los correctivos apropiados. Creo que en efecto es cierto que la transparencia es la clave, la clave absoluta a este respecto, para una buena gestión y para la lucha contra la corrupción. Pregunta:  Deseo formular dos preguntas: ¿Tiene intención de renunciar a su cargo? En segundo lugar, el Directorio está deliberando en el dÃa de hoy. ¿Esas deliberaciones se refieren a su remoción del cargo, o se está examinando una gama más amplia de correctivos, y ¿en qué consisten esos correctivos? Presidente Wolfowitz:  Como dije al dar respuesta a una pregunta anterior, no voy a formular conjeturas sobre lo que el Directorio vaya a decidir. Expresé claramente a los directores, y hago lo propio con ustedes, que estaba tratando de evaluar lo que era razonable en una circunstancia difÃcil y sin precedentes como ésta. Y si el Directorio decide algún mecanismo para concluir si lo es o no —si es razonable— aceptaré cualesquiera correctivos disponibles para manejar el tema.
El mÃo no fue en modo alguno un intento de proteger intereses personales, sino de resolver una cuestión que a mi juicio representaba un verdadero peligro para la institución, y lo que realmente lamento es no haber realizado esfuerzos más enérgicos para mantenerme al margen del asunto.
Quisiera ser claro: nunca tomé la iniciativa de ocuparme del asunto. Pregunta:  Simon Cox, de The Economist. ¿Usted temÃa que la Sra. Riza demandara a la institución si no le satisfacÃa la solución que iba a obtener? Presidente Wolfowitz:  ¿Perdón? Pregunta:  Usted mencionó el riesgo jurÃdico que corrÃa la institución. ¿Usted temÃa que la Sra. Riza demandara al Banco Mundial si no lograba una solución que le resultara satisfactoria? Presidente Wolfowitz:  Creo que estarÃa aventurando conjeturas y prejuzgando acerca de lo que el Directorio tiene que resolver, o hallar un mecanismo para resolver, pero cuando se navega en aguas no exploradas y se impone una solución no voluntaria a los funcionarios hay riesgos; no cabe duda. Los hay. Pregunta: Jean Paul, de la agencia noticiosa Reuters. Si no me equivoco, el tema de la energÃa se sacó del temario oficial, y quizá se examine durante la cena, y me preguntaba el porqué, y si ello tiene algo que ver con la imposibilidad de llegar a un consenso sobre la manera de manejar este tema. Presidente Wolfowitz:  No; la cuestión no se sacó del temario. Uno de los problemas es que no existe tiempo suficiente para analizar todas las cuestiones importantes que están presentes en estas reuniones. Creo que tenemos que considerar algo asà como siete diferentes estudios de antecedentes, algunos de los cuales se llevan para leerlos, porque no existe tiempo suficiente para debatirlos.
Por lo tanto, tenemos un debate bastante intensivo acerca del posible contenido del temario, del temario formal, del Comité para el Desarrollo. En él sólo hay dos puntos, pero logramos dar cabida a un tercer estudio: el de la Arquitectura de la ayuda. Se trata de un documento sumamente importante, emanado del Comité de Suplentes de la AIF, y permÃtanme referirme a dos oraciones del mismo, porque se trata de un tema realmente decisivo. En él se hace hincapié en que si bien la aparición de muchos nuevos donantes, incluidos los que aportan los denominados “fondos verticales†que se refieren a enfermedades o programas especÃficos, grandes fundaciones, nuevos donantes emergentes, todo lo cual es bueno, esto plantea un reto para todo el sistema de desarrollo, y en especial para los paÃses más débiles, sobre la manera de mantener los sistemas básicos en el paÃs; por ejemplo los de capacitación de docentes. Es muy importante, cuando tratamos de lograrlo, incrementar la matricula en la enseñanza primaria, pero si ello se hace sin incrementar la capacitación de los docentes, se plantea un problema. Por lo tanto, en el estudio sobre la Arquitectura de la ayuda se identifican esos tipos de temas.
Por supuesto, el otro tema es el del Plan de Acción de Ãfrica. Luego llegamos a la cena informal que usted mencionaba; en realidad un almuerzo. Se trata de una reunión formal de los Ministros de Desarrollo; una reunión muy informal, sin la presencia de funcionarios, cuyo temario comprende dos asuntos principales, uno de los cuales es el del marco de la energÃa limpia. Ese tema figuraba en el temario formal en otoño, y puede reaparecer en el próximo otoño. Es uno de los aspectos en que más se centra la labor del Banco, y bien podrÃa ser el principal de ellos para el Banco de aquà a 10 ó 15 años. Nos encontramos ante una situación en que, por un lado, los paÃses más pobres, que son nuestros principales clientes, suelen ser, francamente, los más afectados por el cambio climático, en parte porque muchos de ellos se encuentran en regiones tropicales, pero también, sencillamente, porque cuando se vive en una situación lÃmite, una leve perturbación hace rebasar ese lÃmite. Por lo tanto, simplemente hallar la manera de ayudar a esos paÃses a adaptarse reviste decisiva importancia, pero también es importante la “mitigaciónâ€, es decir la manera de reducir las emisiones de carbono. Evidentemente, una de las vÃas —una vÃa importante, o quizá la más importante— para lograrlo es obtener inversiones de paÃses desarrollados, de paÃses ricos, que ayuden a los paÃses pobres a reducir las emisiones de carbono reduciendo la deforestación o incrementando su dependencia de combustibles fósiles, o bien haciendo más eficiente la utilización, por parte de esos paÃses, de combustibles fósiles. Es un tema muy importante. No se trata de falta de interés. No se trata de falta de consenso, aunque al respecto hay algunos temas arduos. Todos coinciden en que la cuestión es importante y en que la labor va a proseguir.
Creo que en definitiva el debate que se realice durante el almuerzo ayudará a hacer avanzar la labor conociendo claramente los temas que a juicio de los Ministros aún no se han resuelto. Pregunta:  Barry Wood, Voice of America. Sr. Wolfowitz, ¿en Ãfrica el Banco ha perdido la iniciativa en lo que respecta al VIH/SIDA, dejándola en manos de la Fundación Gates? Además, ¿cómo evalúa usted el impacto del enfoque de la Fundación Gates sobre las operaciones del Banco? Presidente Wolfowitz:  Veamos, la idea de que hemos perdido la iniciativa frente a otra institución es… en cierto modo lleva a pensar que estamos compitiendo con Microsoft. No es asÃ. Actuamos juntos en pos del mismo objetivo, y el hecho de que la Fundación Gates también tome parte en la lucha contra el VIH/SIDA es un hecho excelente, y una de las cosas que sin duda tiende a significar es que los paÃses quieren que el Banco satisfaga algunas de las necesidades que no cubre la Fundación Gates. En realidad, estamos viendo ejemplos de cooperación, a mi juicio muy exitosos; por ejemplo en la lucha contra el paludismo. En Zambia realizamos algunos esfuerzos conjuntos con la Fundación Gates.
Por lo tanto, esto nos hace volver al tema de la arquitectura de la ayuda y al hecho de que esos nuevos donantes están llenando vacÃos muy importantes, lo que debe verse con beneplácito. Creo que uno de los aspectos sumamente importantes en los que debe centrar la atención esta institución en relación con la salud es ese: mantener los sistemas de salud globales de los paÃses. Hay que tener presente que si se centra la atención excesivamente en una única enfermedad, se puede proporcionar muchos medicamentos contra el SIDA, pero no se dispone de la electricidad necesaria para hacer funcionar los refrigeradores para conservar esos medicamentos, o quizá no se cuenta con los medicamentos que requieren otras enfermedades, para que las personas sean más sanas y por lo tanto menos susceptibles a las enfermedades que generalmente son la causa próxima de la muerte provocada por el debilitamiento causado por el SIDA.
Por lo tanto, la respuesta es negativa. No creo que se trate en modo alguno de un problema. Lo concibo como parte de ese problema de la arquitectura de la ayuda, de establecer cómo… en qué reside nuestra ventaja comparativa y qué destino damos al financiamiento que otorgamos. Pregunta:  Scheherazade Daneshkhu, Financial Times. Sr. Wolfowitz, usted ha hecho de una adecuada gestión el barco insignia de su mandato como Presidente del Banco Mundial, y dada su declaración de esta mañana, ¿qué responde a quienes manifiestan… que no conciben esa situación como fruto de errores personales, sino como graves fallas en materia de gobierno de la institución? A ese respecto, ¿no cree usted que independientemente de lo que decida el Directorio su credibilidad y capacidad de mantenerse en el cargo se ha visto afectada? Presidente Wolfowitz: Veamos qué decide el Directorio antes de que yo adopte mi propia decisión sobre lo que decida el Directorio, pero puedo hablarle de mis propios actos. Yo no me ocupé del asunto por iniciativa propia. Tampoco por ninguna razón personal, sino para resolver un tema que a mi juicio planteaba un riesgo institucional. No oculté ninguno de mis actos y, como expresé, estoy dispuesto a aceptar cualquier correctivo que el Directorio desee proponer. Pregunta:  Sr. Wolfowitz, ¿podrÃa referirse a las quejas de los funcionarios del Banco Mundial, del personal profesional, según las cuales usted se ha parapetado excesivamente tras un pequeño grupo de asesores —aparece con frecuencia el nombre de Robin Cleveland; a veces también el de Suzanne Folsom— y no ha consultado a funcionarios profesionales veteranos, o no ha escuchado sus consejos? Presidente Wolfowitz:  En primer lugar, quisiera señalar la parte de esas expresiones que admito que posee cierta validez, que es que llegué aquà como creo que lo hace todo nuevo Funcionario Ejecutivo Principal: necesitado de gente de mi confianza. Traje a dos; a veces esto suena como un ejército de personal reciclado de la Administración Bush. Se trataba de Robin Cleveland y Kevin Kellems. Suzanne Folsom ya estaba trabajando en el Banco con el Sr. Wolfensohn, y está a cargo de su propia esfera de acción en la institución. No trabaja en mi propia oficina, absolutamente en ningún sentido.
No obstante, he escuchado preocupaciones formuladas por miembros del Directorio y por funcionarios, de que eso es correcto al comienzo, pero que es preciso estructurar mejor las funciones de mis dos asesores, y en realidad comparto esa opinión y voy a hallar la manera de instalar mejor en la estructura a esas personas.
Dicho esto, quisiera señalar asimismo que creo que esta crÃtica es un poco trillada. En otros términos, yo traje a un neozelandés y a un salvadoreño como Directores Gerentes. No conocÃa a ninguno de ellos antes de ingresar en el cargo que ocupo. Contraté en la esfera externa a un italiano como Oficial Financiero Principal, a un sueco como Vicepresidente Ejecutivo de la CFI, a un jordano a quien no conocÃa de antemano como Primer Vicepresidente de Asuntos Externos, a un ex Ministro de Relaciones Exteriores de España como Consejero JurÃdico General.
A ellos se agregaron, más recientemente, dos funcionarias cuyos servicios me resultan especialmente satisfactorios: dos africanas, una ex ministra de Salud de Botswana y ex directora general adjunta de la OMS, Joy Phumaphi, que es nuestra nueva vicepresidenta para Desarrollo Humano —una mujer fantástica— y pronto asumirá su cargo como nueva vicepresidenta para Ãfrica, la ministra de Educación de Nigeria, Obiageli Ezekwesili.
Obviamente, casi ninguna de esas personas pertenece a la Administración Bush, y a la mayorÃa de ellas no las conocÃa. Pero lo que es más importante para mà es que he llegado a conocer numerosos funcionarios sobresalientes. Contraté a una Jefa de Gabinete, Leticia Obeng, profesional en asuntos bancarios de Ghana. La respectiva adjunta, Auguste Kwame, es otra excelente especialista en asuntos bancarios de Côte d’Ivoire. La lista podrÃa prolongarse indefinidamente. El asunto se está volviendo un poco tedioso, pero lo que en cierta medida me sorprende es la idea de que yo pueda seguir rodeado por esas dos personas que mantienen apartadas de mà a todas las demás. Sencillamente no es cierto.
Pero como dije al comienzo, comparto la opinión de que ha llegado la hora de establecer una estructura más clara y delinear las lÃneas de autoridad. Sr. Hanlon:  Una última pregunta, al fondo del salón. Pregunta:  Kathy Shockwood, National Public Radio. ¿Habrá o ha habido cambios en las polÃticas del Banco sobre salud reproductiva y planificación familiar? Presidente Wolfowitz:  En absoluto. He escuchado rumores a este respecto. Quisiera ser muy claro. Nuestra polÃtica no ha cambiado. Se va a enviar al Directorio una nueva estrategia de salud, que a mi juicio lo expresa muy claramente, y en lo personal deseo dejar en claro que creo que la salud reproductiva es absolutamente esencial para lo que he dicho repetidamente; es un componente importante de los objetivos de desarrollo, que garantiza que la mujer pueda realizar una contribución igual a la del hombre, y las mujeres saludables, que se casan a una edad razonable, o tienen un número razonable de hijos, pueden seguir siendo sanas, no sólo cuidar mejor a sus hijas, sino también a sus hijos, y realizar una mejor contribución para la sociedad en conjunto. Se trata de un problema de desarrollo. Creo que la polÃtica de esta institución era muy clara antes de que yo ingresara, y seguirá siéndolo. Sr. Hanlon:  Damas y caballeros, muchas gracias. Repito que al salir podrán recoger una declaración en la parte posterior del salón. Gracias. |