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Reforzar la lucha contra el paludismo en África

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25 de abril de 2007—En la lucha contra el paludismo, tal vez Nigeria se lleve la peor parte del mundo en desarrollo.

De acuerdo con recientes cifras oficiales, hay 110 millones de casos al año entre los 140 millones de habitantes.

Además, según informa el Ministro federal de Salud de Nigeria, Profesor Eyitayo Lambo, el paludismo es responsable del 30% de las muertes infantiles y tiene un costo para el país cercano a los US$1.000 millones al año.

A pesar de eso, Lambo vislumbra la “tierra prometida”, es decir, una Nigeria donde el paludismo deje de ser un problema urgente.

El país está en vías de implementar su plan de US$735 millones para luchar contra la enfermedad gracias a fondos de sus propias arcas, al financiamiento aportado por varias organizaciones (entre ellos un crédito por US$180 millones del Banco Mundial) y al 21% de los ahorros por concepto del alivio de la carga de la deuda que se destinarán directamente al sector salud.

La estrategia de Nigeria para luchar contra el paludismo contempla distribuir gratuitamente seis millones de dosis de un tratamiento combinado a base de artemisinina (ACT) a niños menores de cinco años, 1,9 millones de dosis a mujeres embarazadas y tres millones de mosquiteros tratados a niños menores de cinco años y a mujeres embarazadas.

Nigeria usará también el crédito de US$180 millones sin intereses otorgado por la Asociación Internacional de Fomento (AIF), aprobado en diciembre, para ayudar a satisfacer una necesidad “muy imperiosa”: financiar los sistemas de salud para que los mosquiteros y los medicamentos “lleguen donde se necesitan en el momento adecuado”, señala Lambo.

El profesor Lambo preside la Iniciativa Hacer Retroceder el Paludismo (RBM, por su sigla en inglés), una asociación entre países, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD), el Banco Mundial, organizaciones no gubernamentales, fundaciones y otros asociados. El objetivo de RBM es proporcionar un enfoque coordinado a nivel mundial para luchar contra el paludismo y reducir en 75% las muertes producto de este mal en África de aquí al 2015.

Se trata de una lucha cuya victoria está cada vez más cerca, señalan los expertos en sanidad que participan en el Programa de reforzamiento del Banco Mundial para la lucha contra el paludismo en África.

El programa del Banco Mundial, que dura 10 años, se encuentra ahora en la primera etapa de tres años intensivos (julio de 2005 a junio de 2008) y ha desembolsado US$370 millones en fondos entre 14 países durante los últimos 20 meses. Cinco proyectos más que se pondrán en marcha pronto aumentarían el total a casi US$446 millones, señala la coordinadora del programa de reforzamiento del Banco Mundial, Maryse Pierre-Louis.

“Si analizamos en qué situación estábamos antes del inicio del programa de reforzamiento en el año 2005 podemos determinar que se destinaban unos US$50 millones al control del paludismo en África”, indica Pierre-Louis. “Esto nos da una idea de lo positiva que ha sido la evolución. El Banco ha respaldado sus promesas con acciones concretas, pero aún queda mucho por delante para alcanzar la meta de US$500 millones fijada para la etapa intensiva y para movilizar más recursos”.

En el reforzamiento de los programas nacionales contra el paludismo, el Banco colabora con diferentes asociados, tales como el Fondo mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria y la Iniciativa contra el paludismo de la Presidencia de los EE.UU.

El programa de reforzamiento combina la lucha contra la enfermedad con el desarrollo del sistema de salud. Además, respalda la rápida intensificación de las intervenciones pertinentes y ayuda a crear programas contra el paludismo en los países con el fin de complementar el trabajo que llevan a cabo el Banco y otros asociados.

Los créditos entregados por la AIF se pueden usar para solventar diversas necesidades, lo que incluye medicamentos, mosquiteros, fortalecimiento de los sistemas de salud y supervisión de los avances.

“La AIF está demostrando ser una fuente flexible de dinero a la que los países pueden recurrir para cubrir las deficiencias de sus programas”, señala Suprotik Basu, especialista en salud pública del programa de reforzamiento.

En Mozambique, por ejemplo, se está utilizando el financiamiento de la AIF para registrar el avance, supervisar las gestiones y ayudar al gobierno “a avanzar de una estrategia impulsada en función de proyectos a un programa de autoría nacional,” declara.

“La situación es similar en Zambia ya que el país cuenta con financiamiento de múltiples donantes, pero debido a las variaciones en la disponibilidad de dichos fondos los zambianos recurrieron al Banco y a la AIF con el fin de cubrir las carencias”, indica Basu.

El experto añade que Zambia distribuirá cerca de un millón de mosquiteros tratados en los próximos dos meses, gracias al financiamiento aportado por la AIF.

Sin embargo, los países que están en el programa de reforzamiento están limitados por el monto de fondos de la AIF al que pueden acceder. Por ese motivo, el programa busca más asociados para producir un efecto multiplicador de los recursos de la AIF.

El programa de reforzamiento también colabora con sus asociados para desarrollar un sistema que supervise el avance de las gestiones de lucha contra el paludismo, dado el sólido enfoque en los resultados del programa, señala Pierre-Louis.

Además, agrega: “si no lo puedes medir, no lo puedes administrar bien y éste es el gran problema que reconocieron los propios países en septiembre pasado durante una reunión realizada en Dakar, Senegal”.

“Estamos trabajando con nuestros asociados para diseñar una herramienta conjunta de supervisión y evaluación, así como un depósito conjunto de datos para supervisar el avance y los resultados de nuestras inversiones combinadas.”

Los resultados estarán disponibles para el público y los medios, señala Pierre-Louis.

Además, Basu añade que “enfrentamos cada vez más la situación de tener que hacer que el dinero rinda frutos. Necesitamos hacer un fuerte llamado para conseguir más recursos, pero también debemos tener en cuenta que el éxito atrae más éxito”.

“Con el dinero que tenemos en este momento debemos trabajar unidos junto a nuestros asociados en los países para asegurar que los fondos se traduzcan en resultados claros, mensurables y transparentes”.

“Intensificar los esfuerzos destinados a luchar contra el paludismo para generar impactos positivos no es una alternativa entre varias, es una necesidad y un deber para con los habitantes de África”, concluye Pierre-Louis.




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