25 de abril de 2007—En la lucha contra el paludismo, tal vez Nigeria se lleve la peor parte del mundo en desarrollo.
De acuerdo con recientes cifras oficiales, hay 110 millones de casos al año entre los 140 millones de habitantes.
Además, según informa el Ministro federal de Salud de Nigeria, Profesor Eyitayo Lambo, el paludismo es responsable del 30% de las muertes infantiles y tiene un costo para el paÃs cercano a los US$1.000 millones al año.
A pesar de eso, Lambo vislumbra la “tierra prometidaâ€, es decir, una Nigeria donde el paludismo deje de ser un problema urgente.
La estrategia de Nigeria para luchar contra el paludismo contempla distribuir gratuitamente seis millones de dosis de un tratamiento combinado a base de artemisinina (ACT) a niños menores de cinco años, 1,9 millones de dosis a mujeres embarazadas y tres millones de mosquiteros tratados a niños menores de cinco años y a mujeres embarazadas.
Se trata de una lucha cuya victoria está cada vez más cerca, señalan los expertos en sanidad que participan en el Programa de reforzamiento del Banco Mundial para la lucha contra el paludismo en Ãfrica.
El programa del Banco Mundial, que dura 10 años, se encuentra ahora en la primera etapa de tres años intensivos (julio de 2005 a junio de 2008) y ha desembolsado US$370 millones en fondos entre 14 paÃses durante los últimos 20 meses. Cinco proyectos más que se pondrán en marcha pronto aumentarÃan el total a casi US$446 millones, señala la coordinadora del programa de reforzamiento del Banco Mundial, Maryse Pierre-Louis.
En el reforzamiento de los programas nacionales contra el paludismo, el Banco colabora con diferentes asociados, tales como el Fondo mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria y la Iniciativa contra el paludismo de la Presidencia de los EE.UU.
El programa de reforzamiento combina la lucha contra la enfermedad con el desarrollo del sistema de salud. Además, respalda la rápida intensificación de las intervenciones pertinentes y ayuda a crear programas contra el paludismo en los paÃses con el fin de complementar el trabajo que llevan a cabo el Banco y otros asociados.
“La AIF está demostrando ser una fuente flexible de dinero a la que los paÃses pueden recurrir para cubrir las deficiencias de sus programasâ€, señala Suprotik Basu, especialista en salud pública del programa de reforzamiento.
En Mozambique, por ejemplo, se está utilizando el financiamiento de la AIF para registrar el avance, supervisar las gestiones y ayudar al gobierno “a avanzar de una estrategia impulsada en función de proyectos a un programa de autorÃa nacional,†declara.
“La situación es similar en Zambia ya que el paÃs cuenta con financiamiento de múltiples donantes, pero debido a las variaciones en la disponibilidad de dichos fondos los zambianos recurrieron al Banco y a la AIF con el fin de cubrir las carenciasâ€, indica Basu.
El experto añade que Zambia distribuirá cerca de un millón de mosquiteros tratados en los próximos dos meses, gracias al financiamiento aportado por la AIF.
Sin embargo, los paÃses que están en el programa de reforzamiento están limitados por el monto de fondos de la AIF al que pueden acceder. Por ese motivo, el programa busca más asociados para producir un efecto multiplicador de los recursos de la AIF.
“Estamos trabajando con nuestros asociados para diseñar una herramienta conjunta de supervisión y evaluación, asà como un depósito conjunto de datos para supervisar el avance y los resultados de nuestras inversiones combinadas.â€
Los resultados estarán disponibles para el público y los medios, señala Pierre-Louis.
“Con el dinero que tenemos en este momento debemos trabajar unidos junto a nuestros asociados en los paÃses para asegurar que los fondos se traduzcan en resultados claros, mensurables y transparentesâ€.
“Intensificar los esfuerzos destinados a luchar contra el paludismo para generar impactos positivos no es una alternativa entre varias, es una necesidad y un deber para con los habitantes de Ãfricaâ€, concluye Pierre-Louis.