Deniz Baharoglu es una especialista en ciencias sociales muy animada y vivaz, con 20 años de experiencia en el área del desarrollo y miles de kilómetros recorridos en sitios remotos y peligrosos. Tras años de investigación y trabajo operacional en TurquÃa y los PaÃses Bajos, Baharoglu llegó al Banco Mundial con un doctorado recientemente obtenido.
"Creo en la tarea del desarrollo, y el Grupo del Banco Mundial es una de las principales organizaciones que cuenta con las herramientas, el personal y la capacidad para ayudar a la gente de todo el mundo", sostiene. "Y creo que la labor en pos del desarrollo requiere especialistas en ciencias sociales, además de economistas y otros profesionales del área".
Sólo hace su trabajo
Baharoglu trabaja en el Organismo Multilateral de GarantÃa de Inversiones (OMGI), una institución del Grupo del Banco Mundial que otorga garantÃas a las inversiones extranjeras directas contra riesgos no comerciales como guerras, disturbios civiles y expropiación.
"Los proyectos del OMGI suelen constituir grandes desafÃos, puesto que la institución se centra en mercados de frontera y paÃses en conflicto, a los que se considera dentro del grupo de los más pobres y los de más alto riesgo del mundo", afirma.
El trabajo de Baharoglu consiste en evitar cualquier impacto potencialmente perjudicial que los proyectos pudieran generar sobre las comunidades, con particular atención a cuestiones como medios de subsistencia, vivienda, medio ambiente y acceso a la infraestructura social y fÃsica. Detectar esos posibles efectos perjudiciales sobre las comunidades y los modos de mitigarlos es una tarea que implica viajar, y mucho.
"Es imposible comprender los impactos reales sobre la gente y lo que las personas sufren sin hablar con ellas cara a cara", dice Baharoglu, quien dedica dos semanas (y a veces hasta cuatro), mes por medio, a viajar. Casi siempre viaja sola.
Consecuencias personales
El OMGI respalda una inversión en un proyecto de yacimiento de gas y gasoducto en Mozambique. Durante la preparación del proyecto, el inversionista destinó US$5 millones a poner en práctica programas de inversión social centrados en la educación, la generación de empleos, el bienestar y la atención de la salud, el desarrollo del ámbito cultural y deportivo, y el abastecimiento de agua.
Los viajes frecuentes afectan negativamente a su familia, en especial a su hija de cuatro años. "La verdad es que el impacto en mi vida personal no es bueno y, por supuesto, siento complejo de culpa todo el tiempo", agrega.
La gente que no sabe lo que hacemos en el Banco habla de hoteles cinco estrellas, comenta entre risas. "Pero en realidad, no es infrecuente tener que alojarse en carpas sin electricidad ni agua corriente, con los mosquitos que transmiten el paludismo zumbando alrededor". En un viaje reciente, para ducharme tuve que usar el mismo cubo en el que los trabajadores lavaban su ropa".
Recompensas profesionales
Mujeres trabajan en centros de atención telefónica en Senegal, un sector cuya competitividad fue medida recientemente en la publicación del OMGI titulada "Snapshot Africa".
Desde el punto de vista profesional, el trabajo es muy gratificante. En una reciente visita a Ãfrica, Baharoglu fue de aldea en aldea durante dos dÃas y se reunió con cerca de 1.000 habitantes locales. En cada sitio invitó a jóvenes, adultos e incluso niños a conversar con ella.
"En un momento, una mujer se me acercó y me dijo: 'SabÃa que usted vendrÃa. Dijo que volverÃa a ver cómo estábamos y cumplió su promesa'. Ésa es mi recompensa", afirma Baharoglu.