DECLARACIONES DE LOS DIRECTORES EJECUTIVOS Y DEL PRESIDENTE WOLFOWITZ 17 de mayo de 2007 DECLARACIÓN DE LOS DIRECTORES EJECUTIVOS A lo largo de estos últimos tres dÃas, hemos considerado atentamente el informe del grupo especial, los documentos conexos y las comunicaciones y presentaciones del Sr. Wolfowitz. En estas deliberaciones, han sido de gran ayuda las conversaciones mantenidas con el Sr. Wolfowitz. Él nos aseguró que habÃa actuado éticamente y de buena fe, buscando lo que consideraba que respondÃa mejor a los intereses de la institución, y nosotros lo aceptamos. Aceptamos también que otras partes implicadas actuaron éticamente y de buena fe. Al mismo tiempo, este material demuestra claramente que fueron varios los errores cometidos por distintas personas al manejar el tema en cuestión y que los sistemas del Banco no fueron lo bastante sólidos como para resistir la presión a la que se vieron sometidos. Todo ello nos ha llevado a la conclusión de que es necesario revisar el marco de gestión del Grupo del Banco Mundial, incluida la función, los procedimientos y otros aspectos del Comité de Ética. Los Directores Ejecutivos aceptan la decisión del Sr. Wolfowitz de dimitir como Presidente del Grupo del Banco Mundial, dimisión que se hará efectiva al final del presente ejercicio económico (30 de junio de 2007). El Directorio iniciará de inmediato el proceso para el nombramiento de un nuevo Presidente. Agradecemos al Sr. Wolfowitz los servicios que ha prestado al Banco. Es mucho lo que se ha conseguido en estos dos últimos años, en particular la Iniciativa para el alivio de la deuda multilateral, el Marco de inversiones en energÃa limpia, el Plan de Acción para Ãfrica y la Iniciativa sobre la gripe aviar. En el año 2006, se alcanzó una cifra récord de financiamiento de la AIF, sobre todo en Ãfrica. El Banco ha puesto en marcha programas de acción de urgencia en Liberia, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana y ha desempeñado un papel decisivo en la conferencia de donantes para el LÃbano y Afganistán. En marzo, después de un proceso sin precedentes de consulta mundial, adoptamos una nueva estrategia para la labor del Banco en el frente del buen gobierno y la lucha contra la corrupción. Asimismo, tenemos nuevas estrategias de respuesta rápida en los Estados frágiles y para la salud y el sector financiero. Agradecemos al Sr. Wolfowitz su capacidad de liderazgo y la forma en que ha promovido la labor del Banco en numerosas esferas. Es lamentable que estos logros se hayan visto ensombrecidos por los acontecimientos recientes. El Sr. Wolfowitz ha recalcado su total apoyo y su identificación con el Banco Mundial, y su empeño, en calidad de Presidente, en proceder en todo momento en defensa de los intereses de la institución. Este sentido del deber y de la responsabilidad es el que lo ha impulsado a formular hoy su declaración. Se lo agradecemos y subrayamos nuestro reconocimiento de su compromiso con el desarrollo y su constante apoyo al Banco Mundial y a su misión.  DECLARACIÓN DE PAUL WOLFOWITZ Me complace que los Directores Ejecutivos del Grupo del Banco Mundial, tras haber examinado todas las pruebas, hayan aceptado mi testimonio de que he procedido éticamente y de buena fe, buscando lo que consideraba que respondÃa mejor a los intereses de la institución, incluida la protección de un valioso miembro de su personal. Las personas más pobres del mundo, en particular en Ãfrica al sur del Sahara, se merecen lo mejor que podamos ofrecerles. En este momento, es preciso buscar un camino para seguir avanzando. He llegado a la conclusión de que para ello, y en bien de todos aquellos a quienes esta institución presta servicios, lo mejor es que esta misión se lleve a cabo bajo una nueva dirección. En consecuencia, deseo comunicar hoy que dimitiré de mi cargo de Presidente del Grupo del Banco Mundial, dimisión que se hará efectiva al final del presente ejercicio económico (30 de junio de 2007). El Grupo del Banco Mundial es una institución trascendental con una noble misión: la de ofrecer a los pobres de todo el mundo —y, en particular, a los más de mil millones de hombres, mujeres y niños que tratan de sobrevivir con menos de US$1 al dÃa— la posibilidad de liberarse de la pobreza. Durante los dos últimos años, he tenido el privilegio de visitar al personal y los programas del Grupo del Banco Mundial en unos 25 paÃses en desarrollo. He tenido ocasión de ver con mis propios ojos y de escuchar con mis propios oÃdos el entusiasmo con que las personas trabajan si se les da la oportunidad de un buen empleo, la ilusión de los niños cuando pueden ir por primera vez a la escuela y la capacidad de sacrificio de los padres para que sus hijos puedan gozar de un futuro mejor. Ha sido una experiencia verdaderamente enriquecedora poder ayudarlos a alcanzar sus objetivos y es un privilegio para todos cuantos pertenecemos al Grupo del Banco Mundial tener la oportunidad, cada dÃa que venimos a trabajar, de marcar una diferencia en la vida de los más desfavorecidos. Deseo manifestar mi agradecimiento por haber gozado de ese privilegio durante casi dos años y estoy orgulloso de lo que hemos conseguido juntos, como equipo. El año pasado, ofrecimos a los paÃses más pobres del mundo niveles de ayuda sin precedentes, US$9.500 millones, a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), y parece que este año conseguiremos un nuevo récord. La mitad de ese apoyo tiene como destino los paÃses de Ãfrica al sur del Sahara, donde se han alcanzado también nuevas cifras sin precedentes: • Estamos incrementando el apoyo a los paÃses más pobres a través de la Iniciativa para el alivio de la deuda multilateral, finalizada el año pasado, que canceló US$38.000 millones de deuda de los paÃses pobres más endeudados (PPME) con la AIF, junto con compromisos especÃficos de los donantes de la AIF de suministrar apoyo adicional para compensar Ãntegramente a la AIF por los reflujos no devengados; • El año pasado, transferimos una cantidad récord de ingresos del Grupo del Banco, US$950 millones, a la AIF, incluida la primera transferencia jamás realizada de la CFI a la AIF. No sólo hemos incrementado la cantidad de los recursos puestos a disposición de los paÃses más pobres a través de la AIF; estamos también consiguiendo que esos recursos sean más eficaces y ofreciendo a los donantes mayores garantÃas de que se están utilizando debidamente, por los siguientes medios: Ayudando a los paÃses en desarrollo a reforzar los sistemas de buen gobierno y respaldando sus esfuerzos por combatir la corrupción y recuperar los activos sustraÃdos;
Haciendo mayor hincapié en la cuantificación de los resultados conseguidos con nuestro apoyo, aunque en esta esfera es todavÃa mucho lo que queda por hacer, y
Reforzando la cooperación entre los donantes, en particular entre los bancos multilaterales de desarrollo, en esferas como la lucha contra la corrupción y la eliminación de cargas de la deuda insostenibles;
Hemos reforzado también significativamente nuestra labor en algunos sectores especÃficos importantes, en particular los siguientes: Infraestructura, que fue una de las grandes preocupaciones de los ministros de Hacienda de Ãfrica cuando me reunà con ellos por primera vez hace dos años; Lucha contra el paludismo, enfermedad prevenible que acaba cada dÃa con la vida de más de 3.000 personas, niños en la mayorÃa de los casos y la mayorÃa de las veces en Ãfrica al sur del Sahara. En los últimos 18 meses, hemos aprobado asistencia por valor de más de US$360 millones para programas contra el paludismo, frente a los US$50 millones en los cinco primeros años de este decenio. También en este terreno, estamos insistiendo tanto en la calidad como la cantidad, promoviendo la introducción de “indicadores†del paludismo para poder realizar un mejor seguimiento de los resultados y coordinar eficazmente la labor de muchos donantes y, de esa manera, detectar y corregir las deficiencias.
Entre las actividades que más me han impresionado cabe señalar la respuesta del Grupo del Banco a los paÃses que salen de conflictos, paÃses con nuevos dirigentes que necesitan urgentemente ayuda para consolidar la paz y poner en marcha la recuperación: Hemos respondido con rapidez sin precedentes para ayudar a los Estados frágiles con nuevos equipo dirigentes, como Liberia, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo. Hemos adoptado nuevas polÃticas de respuesta rápida y para los Estados frágiles, para poder proceder con mayor rapidez en situaciones que ofrecen nuevas oportunidades y alentar a un mayor número de nuestros funcionarios a trabajar en Estados frágiles. Hemos ayudado a organizar conferencias de donantes con resultados positivos para muchos paÃses que han salido de un conflicto, entre ellos Afganistán, LÃbano y Liberia.
No obstante, nuestra labor es importante no sólo para los paÃses más pobres. De hecho, la mayorÃa de los pobres del mundo vive en paÃses en desarrollo más prósperos, nuestros paÃses asociados de ingreso mediano, que reciben préstamos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). Estos paÃses pedirán ayuda para hacer frente a los grandes desafÃos de la lucha contra la pobreza y la conservación del medio ambiente, pero el Grupo del Banco Mundial debe ser cada vez más innovador y flexible para que podamos resultar útiles a unos paÃses que poseen ya un alto nivel de desarrollo y tienen acceso a muchas otras fuentes de financiamiento. Para ello, formulamos el año pasado una nueva estrategia para los paÃses de ingreso mediano y estamos haciendo todo lo posible por ponerla en práctica.
Parte de nuestra labor más importante ha consistido en impulsar el desarrollo del sector privado, que es la fuente más importante del crecimiento y de los empleos que la gente necesita para liberarse de la pobreza: La Corporación Financiera Internacional (CFI), que colabora con el sector privado, ha logrado resultados sorprendentes, entre ellos un volumen de nuevos compromisos de US$8.000 millones en este ejercicio. Lo que deberÃa impresionarnos, más que las cifras, es la insistencia mucho mayor que la CFI está haciendo en los efectos de su labor en términos de desarrollo y en la expansión hacia los “mercados de fronteraâ€. De hecho, Ãfrica es la región de más rápido crecimiento en las actividades de la CFI —que se han quintuplicado en cinco años—, y la Corporación ha ampliado considerablemente el número de sus funcionarios en Ãfrica. Quizá lo que me hace sentir más orgulloso es la labor innovadora de la CFI, a través del informe Doing Business, para ayudar a los paÃses en desarrollo a detectar los obstáculos al crecimiento del sector privado, y he observado con satisfacción el enorme interés de muchos gobiernos por eliminar esos obstáculos una vez que los ayudamos a detectarlos.
No deseo hacer una descripción exhaustiva de la labor del Grupo del Banco Mundial —ni siquiera de la parte en que yo he participado—, pero debo mencionar una cosa más: la importancia de la alianza del Banco Mundial con los paÃses desarrollados para promover el desarrollo mundial sostenible: El Banco ayuda a los paÃses ricos a cumplir sus obligaciones y a hacer realidad su interés en ayudar a los pobres de todo el mundo. Respaldamos el interés de los paÃses desarrollados por movilizar recursos mundiales en beneficio de causas comunes, como la contención de la gripe aviar —en que el Banco ha desempeñado un papel de liderazgo— o la conservación del patrimonio ambiental del planeta, como estamos haciendo en Brasil y en la República Democrática del Congo, respaldando las iniciativas de las cuencas del Amazonas y del rÃo Congo. Lo más importante de todo ha sido la formulación por el Banco del Marco de inversiones en energÃa limpia, tal como se nos pidió por primera vez en la Cumbre de Gleneagles del Grupo de los Ocho, en julio de 2005. En un momento en que el mundo está movilizando recursos para diversificar las fuentes de energÃa, reducir las emisiones de carbono, evitar la deforestación y ayudar a los paÃses a hacer frente a los efectos del cambio climático, la mayor parte de esos recursos debe proceder de los paÃses desarrollados. El lugar más productivo para invertirlos es, en muchos casos, los paÃses en desarrollo. El Grupo del Banco Mundial ha estado y sigue estando en una posición singular para facilitar esos flujos de inversión, y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Marco de inversiones en energÃa limpia constituyen la base en que el Grupo del Banco puede cimentar su labor.
Todo ese trabajo —y mucho más— es posible únicamente gracias al Ãmprobo esfuerzo de un personal abnegado. Me ha impresionado en forma especial el personal de nuestras oficinas en los paÃses, con inclusión de notables funcionarios locales, muchos de los cuales corren diariamente riesgos para su salud y seguridad con el fin de ayudar a los pobres a quienes prestamos nuestros servicios. Han sido también tratados injustamente en muchos de los artÃculos de prensa publicados en las últimas semanas, y se merecen algo mejor. Espero que asà ocurra ahora. He designado para ocupar altos cargos a muchas personas de dentro y fuera del Banco, de lo cual me siento personalmente orgulloso. Mi equipo de administración superior es un grupo excepcional de directivos competentes y funcionarios públicos internacionales entusiastas, que he tenido el honor de incluir entre mis amigos y colegas. Me siento especialmente orgulloso de haber nombrado para ocupar dos vicepresidencias clave a dos mujeres africanas. Ambas habÃan sido ministras en sus respectivos paÃses y gozaban de experiencia real en la solución de problemas en gobiernos subsaharianos democráticamente elegidos. Sólo cuando representantes africanos con experiencias africanas puedan hacer escuchar su voz en el Banco, será considerado éste como un centro de soluciones en esa parte del mundo. Necesitamos altos dirigentes con experiencia en el mundo real para hacer frente a los desafÃos más difÃciles en los paÃses más pobres. Deseo también manifestar mi agradecimiento por el profesionalismo y entrega de muchos funcionarios de todo el Grupo del Banco Mundial que han seguido centrados en su trabajo durante la controversia reciente. Sólo en el mes de abril suministraron casi US$1.000 millones de ayuda para Ãfrica, una nueva estrategia innovadora para la labor del Banco en el sector de la salud, una estrategia de ayuda del Grupo del Banco para las actividades de sector financiero en los paÃses en desarrollo, y mucho más. Estoy particularmente agradecido a todo el personal de la Oficina del Presidente, que me ha prestado su firme apoyo profesional a lo largo de los dos últimos años y, en particular, durante el mes pasado. Es enriquecedor colaborar con personas de esa talla, y las echaré de menos. Finalmente, deseo expresar mi especial agradecimiento a muchas personas de dentro y de fuera del Banco que, públicamente o en privado, me han manifestado su apoyo y me han pedido que continúe. Fue para mà especialmente emocionante una llamada telefónica que recibà del Presidente democráticamente elegido de un paÃs de Ãfrica al sur del Sahara. Fue una llamada privada, y no voy a revelar su nombre. Me dio las gracias por haber contribuido en gran medida, según sus palabras, a hacer del Banco Mundial una institución “que escucha, que se preocupa, que comprende y que toma medidasâ€. Si eso es cierto, y he “llegado al corazón de los africanosâ€, como él me dijo, estos dos años han valido la pena. Espero poder continuar colaborando con él y con muchos otros africanos, ocupen o no cargos oficiales, que han sido una fuente de inspiración para mÃ, aunque tendré que encontrar otros medios para conseguirlo. Son ellos quienes me han convencido de que Ãfrica tiene una posibilidad real de cambiar de rumbo y conseguir el progreso que hemos visto en muchas otras partes del mundo en desarrollo en los decenios recientes. Son esos africanos, que están dando un paso al frente, muchas veces con gran sacrificio personal e incluso riesgo, para lograr la paz, el buen gobierno y las polÃticas acertadas en sus paÃses, la razón de la esperanza. Se merecen todo el apoyo que el Grupo del Banco Mundial puede ofrecerles, y espero que lo reciban. El próximo Presidente contará con todo mi apoyo. Es de esperar que las dificultades de las últimas semanas puedan reforzar de hecho al Banco, poniendo de manifiesto algunas esferas del sistema de gobierno y de gestión de los recursos humanos que deben ser objeto de reforma. El cambio, lejos de inspirar temor, debe recibirse con agrado. Es fundamental para que esta institución tan importante continúe siendo relevante y eficaz en el futuro y para atender las necesidades de los pobres del mundo, y de toda la humanidad. |