4 de mayo de 2007—Por Prabha Chandran en Yakarta
En los 15 meses que llevo viviendo en Indonesia, el paÃs ha sido castigado por una serie de desastres naturales — algunos fueron de tal magnitud que se convirtieron en noticias de primera plana en todo el mundo, mientras que muchos otros que apenas figuraron en los cables noticiosos se transformaron en algo habitual en los informes diarios de temblores, inundaciones y deslizamientos de tierra.
Mientras miro la calma relativa que reina en Jalan Jendral Sudirman, la calle donde se encuentra nuestra oficina, me cuesta imaginar que a unos 15 minutos hay otras personas que ya llevan seis dÃas aisladas en sus hogares inundados. Hoy, casi el 75% de esta bulliciosa capital de 12 millones de habitantes ha sido afectado por las inundaciones que causó el fuerte diluvio de la noche anterior. Han muerto 35 personas y 340.000 residentes de Yakarta han sido trasladados a mezquitas, escuelas y a otros edificios que se están utilizando como refugios de emergencia. En este momento, las enfermedades como la gastroenteritis afligen a 50.000 personas, y escasean los alimentos, el agua y el combustible.
La casa inundada de Sabine Joukes el 2 de febrero, a las 6 a.m.
Milagrosamente, todo el personal del Banco se encuentra a salvo, aunque algunos se vieron obligados a abandonar sus hogares y otros tuvieron que ser rescatados y trasladados a albergues de emergencia. Kundavi Kadiresan, director interino para Indonesia, está a cargo de la seguridad de los 183 miembros del personal que trabajan en la oficina de Yakarta, con un equipo básico compuesto por Stephen K. Jones, asesor regional de seguridad, y Bakti Sudaryono, jefe de administración de la oficina de Yakarta.
"Mientras tratamos de hacer frente a los desafÃos que plantea esta emergencia, dicha planificación nos ha permitido responder rápidamente", dice Stephen. "El personal ha demostrado su gran fortaleza ante estas difÃciles circunstancias y hemos reubicado transitoriamente a los más damnificados".
Otra colega que está agradecida por la ayuda oportuna es Bernadetta Sulistyarini, coordinadora del equipo del Programa de asistencia a la PYME en Indonesia oriental (PENSA), que todavÃa está tratando de olvidar la terrible experiencia de saltar del balcón del segundo piso a un pequeño bote de rescate: "Estaba aferrada al pasamanos muerta de miedo y me negaba a saltar".