En los 15 meses que llevo viviendo en Indonesia, el país ha sido castigado por una serie de desastres naturales — algunos fueron de tal magnitud que se convirtieron en noticias de primera plana en todo el mundo, mientras que muchos otros que apenas figuraron en los cables noticiosos se transformaron en algo habitual en los informes diarios de temblores, inundaciones y deslizamientos de tierra.
Mientras las devastadoras inundaciones continuaban destrozando la capital por sexto día, me puse a pensar que el enorme sufrimiento del pueblo de Indonesia es algo que no se puede cuantificar en las evaluaciones de daños materiales y pérdidas ni en los informes de reconstrucción que suelen prepararse tras cualquier catástrofe. Aquellos que en el año 2002 creyeron que habían sido testigos de las peores inundaciones en la historia de Yakarta, ahora temen que estas inundaciones sean una tragedia aún mayor.
Calles inundadas el 2 de febrero
Tras seis días de inundaciones
Mientras miro la calma relativa que reina en Jalan Jendral Sudirman, la calle donde se encuentra nuestra oficina, me cuesta imaginar que a unos 15 minutos hay otras personas que ya llevan seis días aisladas en sus hogares inundados. Hoy, casi el 75% de esta bulliciosa capital de 12 millones de habitantes ha sido afectado por las inundaciones que causó el fuerte diluvio de la noche anterior. Han muerto 35 personas y 340.000 residentes de Yakarta han sido trasladados a mezquitas, escuelas y a otros edificios que se están utilizando como refugios de emergencia. En este momento, las enfermedades como la gastroenteritis afligen a 50.000 personas, y escasean los alimentos, el agua y el combustible.
La casa inundada de Sabine Joukes el 2 de febrero, a las 6 a.m.
Milagrosamente, todo el personal del Banco se encuentra a salvo, aunque algunos se vieron obligados a abandonar sus hogares y otros tuvieron que ser rescatados y trasladados a albergues de emergencia. Kundavi Kadiresan, director interino para Indonesia, está a cargo de la seguridad de los 183 miembros del personal que trabajan en la oficina de Yakarta, con un equipo básico compuesto por Stephen K. Jones, asesor regional de seguridad, y Bakti Sudaryono, jefe de administración de la oficina de Yakarta.
Con 14 años de experiencia en una ciudad estremecida por la violencia política y las inundaciones anteriores, Pak Bakti prueba tranquilamente la eficacia de un árbol de llamadas que crearon él y Stephen para hacer frente a un posible brote de gripe aviar, y que ahora sirve para comunicarse con el personal damnificado.
"Mientras tratamos de hacer frente a los desafíos que plantea esta emergencia, dicha planificación nos ha permitido responder rápidamente", dice Stephen. "El personal ha demostrado su gran fortaleza ante estas difíciles circunstancias y hemos reubicado transitoriamente a los más damnificados".
Escape del personal
German A Vegarra, jefe de la CFI, también cuenta con un equipo de emergencia para mantenerse al tanto del bienestar de los 60 integrantes del personal, algunos de los cuales resultaron gravemente afectados por las inundaciones. "Mientras yo trataba de avanzar por la calle con dos bolsos sobre la cabeza y el agua hasta la cintura, mi esposa llevaba al bebé", recuerda Oka Simanjuntak que trabaja como consultor de promoción de inversiones para el programa Mejora del clima de negocios de la CFI.
"De pronto, tuvimos que corrernos a un lado para evitar un gran camión, y mi esposa cayó con el bebé en una boca de alcantarilla por donde entraban torrentes de agua. Mientras aferraba desesperadamente la mano de mi esposa y sostenía los bolsos con la otra, recuerdo que me costó creer que eso me estuviera pasando a mí, había visto que le pasaba a otra gente en la televisión, pero a mí…". Afortunadamente, la esposa de Oka fue salvada por su hermano, que llegó hasta allí en un bote, y ahora la familia se encuentra transitoriamente en una casa que alquiló la CFI.
Se pronostican lluvias para los próximos días, por eso, el equipo de Yakarta está trabajando con sus colegas de Washington para brindar ayuda adecuada al personal que necesita albergue, traslado y asistencia médica.
Otra colega que está agradecida por la ayuda oportuna es Bernadetta Sulistyarini, coordinadora del equipo del Programa de asistencia a la PYME en Indonesia oriental (PENSA), que todavía está tratando de olvidar la terrible experiencia de saltar del balcón del segundo piso a un pequeño bote de rescate: "Estaba aferrada al pasamanos muerta de miedo y me negaba a saltar".
"Llegó un momento en que no pude agarrarme más del pasamanos, entonces recé una oración, dejé caer un zapato que fue a parar al bote y finalmente salté". Ambos tienen contusiones, pero están bien. Para leer sus relatos y los de los otros dos colegas que fueron rescatados en bote, Sabine Joukes, delegada de comunicaciones para el Fondo de donantes múltiples, y Safitra Amalia, recepcionista de la CFI, hacer clic aquí.
Se pronostican más lluvias para los próximos días, por eso, el equipo de Yakarta está trabajando con sus colegas de Washington para brindar ayuda adecuada al personal que necesita albergue, traslado y asistencia médica. "Seguimos de cerca la situación y trabajamos con nuestros colegas de Washington para brindar la mejor asistencia médica y el mejor apoyo posible a nuestro personal", comenta Kundavi, que sabe que "varios integrantes del personal requerirán asistencia una vez que regresen a sus hogares". Mientras comienza a llover nuevamente en la ciudad, el regreso a los hogares sigue siendo un gran enigma.