
Como parte de una polÃtica que buscaba proporcionar acceso universal a la educación primaria, en 1997 el gobierno de Uganda eliminó los derechos de escolaridad en la escuela primaria. Como resultado, la cantidad de matrÃculas prácticamente se duplicó, situación que las escuelas no fueron capaces de absorber y que puso al sistema escolar al borde del colapso debido a la enorme presión.

La AIF proporcionó fondos de emergencia para financiar el presupuesto del sector de la educación y responder al fuerte aumento en las matrÃculas. Sin embargo, lo más importante es que este Crédito con fines de ajuste para el sector de la educación (ESAC, por sus siglas en inglés) sirvió de marco para la armonización y coordinación del apoyo de los donantes al sector. Junto con los gobiernos del Reino Unido, Dinamarca, los PaÃses Bajos, Irlanda y Estados Unidos, además de la Unión Europea, la AIF preparó y respaldó una operación de inversión en el sector de la educación que como objetivo a largo plazo buscaba capacitar al gobierno de Uganda para que éste usara los recursos de manera eficiente, proteger la calidad de la enseñanza y el aprendizaje y fortalecer la gestión del sector. Uganda fue el primer paÃs de Ãfrica que recibió un apoyo coordinado y armonizado de parte de los donantes para el sector de la educación.

No sólo fue posible mantener la matrÃcula primaria, sino además siguió aumentando. La polÃtica para una educación primaria universal en Uganda generó un aumento en la matrÃcula de la escuela primaria de 3,1 millones en 1996 a 7,3 millones en 2006 y eliminó las brechas entre ricos y pobres y entre los sexos entre los alumnos del nivel primario. En la actualidad, los recursos se usan en forma eficiente para manejar el sistema escolar.
Aspectos destacados:
- El nivel de recursos disponibles para el programa de educación primaria universal del gobierno aumentó asà como también el porcentaje fiscal dedicado a los gastos ordinarios y los aportes voluntarios de los padres. El gobierno asigna a la educación más de 30% del presupuesto discrecional de gastos ordinarios, del cual 65% corresponde a la educación primaria.
- El financiamiento externo flexible permitió cubrir todas las prioridades, incluidas aquellas de naturaleza ordinaria. El porcentaje del gasto ordinario en educación primaria fue superior al 20% en promedio durante el proyecto.
- La responsabilidad y la transparencia mejoraron: los recursos que llegan a las escuelas aumentaron de 13% en 1996 a 80% en 2000.
- Se adoptaron con éxito métodos descentralizados más eficientes para la construcción de aulas. La administración de las nóminas mejoró sustancialmente (se eliminó a los “profesores fantasma†que anteriormente representaban 20% de los costos salariales) y hoy los salarios se pagan en forma oportuna.
- Uganda muestra mejoras progresivas en cuanto a calidad: por ejemplo, el porcentaje de alumnos que logran niveles definidos de competencia en alfabetismo en el tercer año del nivel primario aumentó de 19% en 1996 a 46% en 2006.

- La AIF entregó US$155 millones, de los cuales US$75 millones correspondÃan a una donación en el contexto de la Iniciativa para los paÃses pobres muy endeudados.
- La AIF ayudó al gobierno a establecer un marco para coordinar el apoyo de los donantes destinado al acceso universal a la educación primaria, base para aumentar el apoyo al sector a través del presupuesto.
- La AIF desempeñó una función crucial al ayudar al Ministerio de Educación y Deportes en la creación de asociaciones con otros organismos donantes entregándole su apoyo técnico, incluido apoyo diario y aportes técnicos de calidad.
- El equipo de la AIF ayudó a Uganda a establecer un proceso de revisión anual del sector de la educación, el cual involucra a todas las partes interesadas (funcionarios de los distritos, miembros del parlamento, las ONG y el ámbito académico) para revisar los avances y desafÃos y trazar el camino a seguir para el sector.

El Reino Unido, Dinamarca, la Unión Europea, Irlanda, Estados Unidos, los PaÃses Bajos, Alemania y la UNICEF.

Cuando el proyecto finalizó en 2000, el apoyo de la AIF continuó a través de un crédito general de apoyo a la lucha contra la pobreza. Es posible entregar este tipo de financiamiento progresivo cuando el paÃs cuenta con una plataforma institucional, bien sustentada en sus propios sistemas, para absorber y usar en forma eficiente el apoyo externo al presupuesto. En el caso de Uganda y otros beneficiarios de la AIF, toda la asistencia de los donantes para educación se armoniza a través de esta plataforma previamente acordada. La estructura institucional también brinda una plataforma (que incluye a la sociedad civil) para mantener un diálogo sostenido en materia de polÃticas públicas, en especial para mejorar la calidad de la educación y la retención de los estudiantes. Los esfuerzos para mejorar la calidad están comenzando a dar frutos.