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Uganda: Artículo sobre Hadijah

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La historia de Hadijah

Hadijah Hajati Nabukenya creyó que su vida se acababa cuando se enteró que era VIH positiva. Mientras vivía en Mukono, a 21 kilómetros de la capital de Uganda, Hadijah supo que estaba infectada luego de la muerte de su marido, un adinerado hombre de negocios, en 1988. Al convertirse en una viuda con SIDA, lo perdió todo.

Hadijah
Hadija Hajati Nabukenya

Como dicta la tradición local, la familia de su marido se quedó con el patrimonio y Hadijah y sus dos hijas se quedaron sin ingresos y sin un lugar donde vivir. Tuvo que regresar a su aldea con las manos vacías.

A pesar de la pobreza y el abandono, vivir con SIDA ha convertido a Hadijah en un ejemplo de esperanza. Al igual que muchos entre el millón de ugandeses que viven con el virus, Hadijah ha encontrado la forma de vivir una vida plena, resistiendo una infección que ha cobrado la vida de alrededor de 91.000 personas en su país. En Uganda, se han conseguido avances en cuanto a extender la cobertura de los servicios y disminuir la estigmatización, gracias en gran medida al Programa multisectorial de lucha contra el SIDA (MAP, por su sigla en inglés), financiado con una donación de US$47,5 millones de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Banco Mundial. El MAP ha financiado una gran cantidad de materiales y servicios de apoyo técnico y una de sus particularidades es el respaldo que presta a los grupos comunitarios para que ellos mismos pongan en marcha las soluciones.

Hadijah aprendió a vivir con VIH cuando conoció a Ruth Kaweesa, asesora y directora de la Asociación de servicios de apoyo del SIDA de Mukono (MASA, por su sigla en inglés), una de las organizaciones financiadas por el MAP. Ruth ayudó a Hadijah a entender mejor de qué se trata el VIH, la importancia de una buena nutrición y otras formas de vivir con el virus.

Hadijah ha comenzado su propio grupo comunitario, Agali Awamu, que significa “juntos podemos vencerâ€, donde atiende a viudas, viudos y huérfanos.

Para lograr que el MAP financiara su proyecto, Hadijah y su grupo presentaron una propuesta a partir de las necesidades de cada uno de los miembros de Agali Awamu. Ruth lo llama “una propuesta tradicional, lo que tenían más a la manoâ€. Recibieron dinero para comprar artículos escolares y colchones para huérfanos cuyos padres han muerto de SIDA, financiamiento para que las viudas consiguieran plántulas de frijoles y herramientas de jardinería, además de mosquiteros para protegerse del paludismo.

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Uganda:"Vivimos con el SIDA"


La historia de Ruth

Al igual que Hadijah, Ruth perdió a su marido a causa del SIDA y rehusó convertirse en una víctima del virus. Es una de las fundadoras de MASA, asociación que comenzó en 1992 con sólo seis personas interesadas en buscar las formas de prevenir y sobrellevar el problema del VIH/SIDA, y que hoy, convertido en uno de los centros de salud más importantes del distrito de Mukono, atiende a alrededor de 50 clientes cada día.
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Cadena de apoyo entre enormes necesidades

El Programa multisectorial de lucha contra el SIDA, financiado por el Banco Mundial, ha creado una cadena de apoyo que llega hasta las aldeas. En el marco del programa, se ha capacitado a grupos comunitarios de toda Uganda en cuanto a planificación, puesta en marcha, seguimiento, envío de informes, compra de bienes y administración de fondos. Con el tiempo, los procedimientos para promover la participación comunitaria han sido claros, simples y apropiadamente divulgados.

Gracias a la rendición de cuentas, los grupos han logrado mucho en materia de prevención de corrupción y buen uso de los recursos. Todos se enteraron de las cantidades que se recibían y cuánto se gastaba, lo cual ayudó a que gran parte de los proyectos se ejecutara según lo planificado.

Las comunidades han identificado sus prioridades y han sido habilitadas para satisfacer sus propios requerimientos. Como resultado, se han registrado aumentos en: consejerías y exámenes voluntarios, acceso a tratamiento a través de interconsultas para la entrega de medicamentos antirretrovirales y aquellos para tratar infecciones oportunistas, apoyo a huérfanos y viudas por causa del SIDA, prestación de cuidados médicos domiciliarios, y actividades que generan ingresos en beneficio de los miembros de las organizaciones comunitarias.




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