14 de junio de 2007—Según una encuesta por hogares realizada en 2004 en todo el paÃs, la sorprendente cifra de 70% de las mujeres entre 30 y 35 años están infectadas con el VIH en Francistown, una ciudad de Botswana ubicada en la frontera con Zimbabwe.
Sin embargo, en Accra, Ghana, Ãfrica occidental, sólo 2% de la población está infectada con el virus; aunque la tasa de infección entre los trabajadores sexuales es de 80%.
Por otro lado, en Nairobi, Kenya, Ãfrica oriental, la prevalencia del VIH en la población en general llega al 10%, y a 60% entre los trabajadores sexuales. Según un estudio realizado en el año 2003, se calcula que la mitad de las infecciones se atribuirÃan a la prostitución.
Las pruebas históricas demuestran que no existe un patrón definido de infección en Ãfrica al sur del Sahara, pero sà una serie de patrones regionales, donde algunas zonas se han visto mucho más afectadas que otras.
“El VIH no ha alcanzado los niveles que se habÃan pronosticado a nivel mundial, pero en el sur de Ãfrica se han superado nuestras peores expectativasâ€, declara David Wilson, miembro del Equipo de apoyo mundial para la vigilancia y evaluación del VIH/SIDA del Banco Mundial y autor de un documento de antecedentes generales para la estrategia del Banco sobre el problema del SIDA en Ãfrica.
Al menos tres paÃses africanos, dos en Ãfrica oriental: Uganda y Kenya, y uno en Ãfrica occidental: Zimbabwe, han registrado disminuciones nacionales en la prevalencia del VIH, y entre cinco y 10 paÃses han disminuido los niveles en las zonas urbanas, agrega Wilson.
“Es evidente que estos paÃses van por caminos diferentes y, en general, veremos que la situación será más o menos similar en todas las naciones.â€
Las distintas formas que ha tomado la epidemia del SIDA en Ãfrica al sur del Sahara exigen una respuesta más sofisticada que simplemente copiar los modelos del pasado, aclara Debrework Zewdie, directora del Programa mundial de lucha contra el VIH/SIDA del Banco Mundial.
El problema más difÃcil, según Zewdie, es “trabajar para identificar los factores que impulsan la epidemia en cada paÃs y encontrar una solución para ellosâ€.
El MAP destinó US$1.286 millones para financiar la primera fase de seis años (entre 2001 y 2006) de 39 programas nacionales y regionales contra el VIH/SIDA que incluÃan, entre otros componentes, centros de consejerÃa y exámenes, especialmente en zonas rurales, y acceso mejorado a medicamentos contra infecciones oportunistas. Además, “pavimentó el camino†para llegar a fuentes adicionales de financiamiento, como del Fondo Mundial y el PEPFAR, con el fin de luchar contra el SIDA y extender el tratamiento antirretroviral.
Tales compromisos y gestiones contrastan con los apenas US$18 millones anuales que se aportaron entre 1988 y 1999, cuando “el financiamiento mundial destinado al VIH/SIDA era mÃsero, predominaba la pasividad polÃtica y reinaba la más profunda negaciónâ€, según un nuevo informe publicado esta semana en Kigali titulado “The Africa Multi-Country AIDS Program, 2000-2006: Results of the World Bank’s Response to a Development Crisis†(El Programa Multinacional de Lucha contra el SIDA en Ãfrica 2000-2006: resultados de la respuesta del Banco Mundial a una crisis del desarrollo).
Según el informe, el financiamiento mundial para el VIH se cuadruplicó ente los años 2001 y 2005, desde menos de US$2.000 millones hasta más de US$8.000 millones.
Factores que favorecen la epidemia
Al principio, “realmente estábamos respondiendo a una emergenciaâ€, comenta Elizabeth Lule, jefa del equipo de campaña contra el SIDA (ACTAfrica).
“Era muy importante generar compromiso polÃtico, crear instituciones que coordinarán un enfoque multisectorial, movilizar a las comunidades y aumentar la concienciaâ€.
En Ãfrica occidental, por ejemplo, los factores que impulsan esta epidemia son la industria del sexo y los comerciantes viajeros que se desplazan por los corredores de transporte y que a menudo están obligados a esperar en las fronteras. Por su parte, en la región de los Grandes Lagos, el conflicto ha desplazado a la gente y, por lo tanto, las estructuras sociales se han debilitado. En algunos paÃses, la epidemia es transmitida por hombres que tienen sexo con otros hombres, y si bien el uso de drogas inyectables no es un gran problema en Ãfrica, “estamos empezando a encontrar señalesâ€, declara Lule.
En Ãfrica meridional, donde se ubica epicentro de la epidemia, las fuerzas que la impulsan incluyen múltiples parejas sexuales, movilidad laboral, actividad sexual temprana y violaciones, agrega la experta.
Por ejemplo, las investigaciones muestran que la epidemia en EtiopÃa se está expandiendo a las zonas rurales, mientras que antes se ubicaba en zonas principalmente urbanas.
Puesto que la mayorÃa de los servicios de salud se concentran en las zonas urbanas, “una estrategia actual podrÃa buscar la forma de aumentar la conciencia y asegurar la extensión de los servicios para cubrir a los habitantes de las zonas rurales, quienes, pensábamos antes, no estaban en peligroâ€, declara Lule.
Mayor comprensión
Uno de los desafÃos que ha debido enfrentar la respuesta del Banco al problema del VIH/SIDA es la frecuente escasez de datos en materia de salud. Sin embargo, la idea no es esperar contar con “información perfecta†para intentar descubrir los factores que están impulsando esta epidemia, agrega Zewdie.
“A pesar de la falta de información de vigilancia en muchos paÃses, siguen habiendo formas de, al menos, aproximarse a un programa significativo para el paÃs que implique destinar más recursos a los factores que impulsan la epidemia en lugar de dirigirlos hacia la población en generalâ€.
“Estamos en una búsqueda incesante de nuevas formas de abordar esta enfermedad y espero y ruego que nuestros esfuerzos logren marcar una diferencia aún mayor al revertir el efecto del VIH en los meses y años veniderosâ€.