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La Migración favorece notablemente a las niñas en sus países de origen, según una nueva publicación del Banco Mundial

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Comunicado de prensa Nº:2007/496/DEC

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París, 28 de junio de 2007. Nuevas investigaciones del Banco Mundial demuestran que la migración de pobladores de algunas partes de Asia meridional promueve la educación y la atención de la salud de las niñas en sus países de origen; por ejemplo, en Pakistán, con la migración, la matriculación escolar de las niñas se vio incrementada hasta en un 54%, en comparación con el 7% registrado en el caso de los niños. Los investigadores afirman que ello obedece a que, en las sociedades que favorecen a los hijos varones, las necesidades esenciales de los niños suelen satisfacerse con los ingresos básicos de los hogares. En un estudio sobre algunas zonas de América Central se llegó a conclusiones similares.

 

En la obra compilada por Caglar Ozden y Maurice Schiff, International Migration, Economic Development, and Policy, también se confirma que la migración reduce la pobreza extrema en países en desarrollo, incluso hasta en un 35% en hogares con emigrantes, como se observó en México.

 

En el libro se extraen conclusiones sin precedentes: la migración hacia Europa lleva aparejada la disminución de las tasas de fecundidad en Marruecos y Turquía, y los emigrantes pueden obtener en su patria salarios más altos que los trabajadores sin experiencia internacional.

 

“La migración puede ayudar de varias formas a alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio vinculados a la reducción de la pobreza, la educación, la salud y el empoderamiento de la mujer, por ejemplo, al incrementar los ingresos familiares, contribuir a la acumulación de capital y conocimientos especializados, y ampliar las redes comerciales”, dijo L. Alan Winters, Director del Grupo de investigaciones sobre el desarrollo del Banco Mundial. “Dado el considerable impacto en el desarrollo de los países de origen de los emigrantes, la migración debe seguir ocupando un lugar importante entre los grandes temas que acaparan la atención mundial”.

A partir de información extraída de la nueva base de datos sobre migración, que abarca 226 países, Parsons, Skeldon, Walmsley y Winters demuestran que existe una significativa corriente migratoria entre países en desarrollo, ya que más de 42 millones de personas —un cuarto de la población migratoria mundial— han emigrado entre países “del sur”, antes que “del sur al norte”, es decir, de países en desarrollo a países desarrollados.

 

“Contar con datos comparables entre países es de gran importancia para las autoridades”, afirmó el economista Caglar Ozden, uno de los compiladores de la obra. “Los nuevos datos presentados en este libro confirman, por ejemplo, que en la migración influyen considerablemente la existencia de un idioma común en los países de origen y receptores, la distancia que los emigrantes deben recorrer desde sus países de origen y la expectativa de obtener ingresos más altos al emigrar”.

 

En el libro se señala que existe un vínculo directo entre migración, por un lado, y el trabajo infantil y la educación de las niñas, por el otro. En Pakistán, Mansuri descubre que las niñas de familias con emigrantes tienen casi dos años más de escolaridad que aquellas en cuyas familias no hay emigrantes. También demuestra que es menos probable que los niños de hogares con emigrantes trabajen, y aquéllos que lo hacen trabajan aproximadamente un 66% menos que el resto.

 

Un tema que, hasta ahora, no estaba suficientemente investigado es la relación entre migración y salud infantil. La evidencia proveniente de Pakistán indica que, con la migración, mejoran las medidas de peso y talla en los niños pequeños, y que tales mejoras se mantienen a medida que los niños crecen. Acosta y los demás autores arriban a resultados similares acerca del efecto de las remesas en los hogares de ingreso bajo de Nicaragua y Guatemala. En el estudio sobre Nicaragua también se llega a la conclusión de que las remesas aumentan notablemente la probabilidad de que un médico intervenga en el parto, factor importante para la salud y la supervivencia maternas.

 

Las innovadoras investigaciones de Philippe Fargues demuestran la existencia de una fuerte relación entre migración y tasas de fecundidad, derivada de la transmisión de ideas y formas de comportamiento desde los países de acogida hacia los países de origen de los emigrantes. Por ejemplo, la migración hacia Europa procedente de Marruecos y Turquía ha provocado un descenso de la fecundidad en estas naciones, mientras que la migración desde Egipto hacia sociedades más tradicionales de los países del Golfo Pérsico ha demorado la disminución de las tasas de fecundidad.

 

“Como se muestra en este estudio, las consecuencias que la migración tiene para el desarrollo trascienden ampliamente el efecto de las remesas”, afirmó Maurice Schiff, economista principal y uno de los compiladores del libro. “Comprender esas consecuencias adicionales —incluso aquéllas relacionadas con la fecundidad y el desarrollo institucional— es fundamental para diseñar políticas de migración eficaces y resulta más urgente en estos momentos, cuando muchos países de acogida están estudiando la posibilidad de reformar sus políticas de inmigración”.

 

Por primera vez se han obtenido pruebas sólidas de que la migración temporal al exterior redunda en un salario más alto cuando los emigrantes regresan a su país de origen. Jackline Wahba ha observado que, como promedio, los emigrantes que retornan a Egipto ganan alrededor del 38% más que quienes tienen un perfil similar y no han emigrado. Este resultado respalda las políticas que favorecen la migración temporal al extranjero, que también podría ayudar a impedir la “fuga de cerebros” de los países de origen.

 

Las normas del país de acogida pueden incidir de manera inesperada en el tipo de inmigrantes que procuran ingresar en él. El estudio de Gibson y McKenzie sobre los emigrantes hacia Nueva Zelandia demuestra que la política de permitir únicamente la entrada de inmigrantes que cuenten con una oferta de trabajo no garantiza el ingreso del mejor capital humano. Los inmigrantes que tienen una oferta de trabajo no suelen conseguirla por su preparación y méritos, sino por sus contactos con otros inmigrantes que están residiendo en el país.

 




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