Cómo lograr que las niñas asistan a la escuela: Transferencias condicionadas de efectivo en Asia meridional  | La matrícula de niñas en las escuelas secundarias ha aumentado un 60% en los 15 distritos más pobres de Punjab. | En Pakistán, un país donde sólo el 57% de las niñas y mujeres sabe leer y escribir, y apenas el 22% de las niñas que vive en zonas rurales ha completado la educación primaria (en comparación con el 47% de los niños), ¿qué modelo se puede aplicar para lograr que las niñas asistan a la escuela? Una solución esperanzadora son las “transferencias condicionadas de efectivo”, montos de dinero que se pagan a los beneficiarios si reúnen ciertas condiciones. Por ejemplo, en la provincia de Punjab, en Pakistán, las familias reciben 200 rupias al mes por niña que envían a la escuela, hecho que la directora de la institución verifica a través de la asistencia. En consecuencia, desde 2003 la matrícula de niñas en las escuelas secundarias ha aumentado un 60% en los 15 distritos más pobres de Punjab, de 175.000 a 280.000. La idea de las transferencias condicionadas de efectivo, relativamente nuevas en Asia meridional, se presentó en un taller regional denominado Promoción del desarrollo humano en favor de los pobres: La función de las redes de seguridad social, llevado a cabo en Lahore, del 6 al 8 de marzo de 2007. El taller, que tuvo como anfitrión al Gobierno de Punjab, fue diseñado y organizado conjuntamente por el Instituto del Banco Mundial y el Departamento de desarrollo humano para Asia meridional del Banco Mundial. En el encuentro participaron unos 100 representantes de los Ministerios de Bienestar Social, Educación y Salud de Pakistán, Afganistán, Bangladesh, India, Maldivas, Nepal y Sri Lanka.  | "En el contexto social de Pakistán, las niñas tienen menos posibilidades que los niños de usar el transporte público o caminar a la escuela..." | “En el contexto social de Pakistán, las niñas tienen menos posibilidades que los niños de usar el transporte público o caminar a la escuela, y el costo del transporte privado —que equivale aproximadamente al subsidio de 200 rupias— constituía el mayor obstáculo para las familias pobres”, dijo Khalid Gillani, secretario de Educación de la provincia de Punjab. La tasa de deserción de las niñas aumenta proporcionalmente a la distancia a que se encuentran las escuelas secundarias. Por ello, en 2005 los subsidios se extendieron también a las niñas que asisten al secundario. En Bangladesh, niñas y niños presentan las mismas tasas de matrícula en el nivel secundario, gracias a un programa de subsidios similar puesto en marcha en 1990.
Otro ejemplo es el programa nacional de Pakistán Bait-Ul-Mal, iniciado después del terremoto de 2005. La catástrofe obligó a prestar la máxima atención a necesidades humanas básicas, y el apoyo otorgado para mitigar los efectos del desastre ofreció muchas enseñanzas sobre cómo socorrer a los más vulnerables. Así fue como Pakistán comenzó con el programa Bait-Ul-Mal, que cuenta con un programa de ayuda alimentaria para hogares pobres basado en transferencias condicionadas de efectivo. También se está organizando un programa experimental de apoyo a la niñez, destinado a aumentar la matrícula de niños y niñas de hogares pobres en la escuela primaria.  | Como consecuencia de su propio éxito, las escuelas de niñas están colmadas. | En Punjab, el programa Bait-Ul-Mal, combinado con los planes de educación del gobierno provincial, está dando resultados increíbles. Como consecuencia de su propio éxito, las escuelas de niñas están colmadas. En un establecimiento del distrito de Kasur, 90 niñas de noveno grado estaban agolpadas en el piso de un aula de apenas 6 m x 4,5 m. Debido a que las niñas asisten a la escuela en masa, gracias a los programas de transferencias condicionadas de efectivo, ahora se presentan otros desafíos, como la contratación de más maestros, la construcción de nuevos establecimientos escolares y la necesidad de garantizar que la calidad de los servicios esté a la altura de la demanda. Pakistán también ha redactado una estrategia nacional de protección social y es uno de los primeros países de la región en tomar esta iniciativa. Zobaida Jala, ministra federal de Bienestar Social y Educación Especial, destacó que “El núcleo de la estrategia es dirigir inicialmente el apoyo a los hogares más vulnerables, que constituyen un 10% del total, a través de programas de transferencias condicionadas de efectivo aplicables a la educación, la salud y los medios de subsistencia”. Éste es un paso necesario ya que en Pakistán uno de cada 10 niños muere antes de cumplir cinco años, a pesar del crecimiento anual de la población del país, que ronda el 6%. Si bien los logros tempranos de las transferencias condicionadas de efectivo hablan por sí solos, aún quedan cuestiones pendientes, que deberán considerarse a medida que se avance con los programas. Lo más importante es mejorar la rendición de cuentas de estos programas de transferencias de efectivo. También es necesario determinar la mejor manera de vincular estas medidas con los programas de microfinanciamiento, de lograr un equilibrio entre apoyo en efectivo y en especie, de saber cuándo dejar de entregar subsidios a los beneficiarios para que comiencen a mantenerse por sí mismos y de ofrecerles instrumentos para que puedan controlar lo que se les asigna. Como primera medida se podría incrementar la participación comunal en todas las etapas, comenzando con campañas de información pública y el fortalecimiento de las medidas de seguimiento y evaluación para saber si los programas van por la senda correcta. Contribución de Alexandra Humme y Mohini Malhotra, del Instituto del Banco Mundial. |