Comunicado de prensa No.: 2008/054/ALC Contactos: BIRF: Gabriela Aguilar 202-473-6768 gaguilar2@worldbank.org IFC: Adriana Gómez (202)-458-5204 agomez@ifc.org OMGI: Angela Gentile (202) 473-35-09 agentile@worldbank.org - Más de 40% del total de fondos del BIRF se destinaron a la región.
- El 25% del financiamiento de la IFC se destinó a microempresas, PYME y vivienda.
- El OMGI se concentró en las necesidades más urgentes en materia de infraestructura.
Washington, 4 de septiembre de 2007.- Según cifras publicadas por el Grupo del Banco Mundial hoy, la institución movilizó cerca de US$8.000 millones en financiamiento para proyectos y programas públicos y privados en América Latina y el Caribe, enfocados a abordar la persistente desigualdad de la región y a propiciar el crecimiento sostenible durante el ejercicio económico 2007, finalizado el 30 de junio. Banco Mundial La región de América Latina y el Caribe (ALC) se convirtió en el principal beneficiario de los servicios de financiamiento provistos a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). La institución comprometió US$4.350 millones, más de 40% del total de financiamiento institucional, mientras que la Asociación Internacional de Fomento (AIF) comprometió US$132 millones en créditos y US$68 millones en donaciones, por un total de US$4.500 millones. "Estamos respondiendo a los desafíos que presenta la región con servicios de financiamiento especiales, mecanismos innovadores y análisis, asistencia técnica y conocimientos globales", dijo Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. "Los países de la región son muy diferentes en cuanto a sus niveles de desarrollo económico y social, así como en su acceso a inversiones financieras privadas, y estamos adaptando nuestras modalidades de apoyo a estas circunstancias". Después de África, América Latina y el Caribe es la región con mayor desigualdad en el mundo. En este sentido, el BIRF apunta a reducir la pobreza en los países de ingreso medio más pobres y con capacidad de pago a través de la promoción del desarrollo sostenible por medio de préstamos, garantías, productos de gestión del riesgo y servicios analíticos y de asesoría. La AIF ayuda a los países más pobres del mundo proporcionándoles préstamos y donaciones sin intereses destinados a programas que impulsen el desarrollo económico, reduzcan las desigualdades y mejoren las condiciones de vida de la gente. Los países receptores de ALC canalizaron estos fondos a 56 proyectos diseñados para superar la pobreza y estimular el crecimiento, por ejemplo, mejorando los servicios de educación y salud, propiciando el desarrollo del sector privado, construyendo obras de infraestructura y fortaleciendo la equidad social, la gobernabilidad y las instituciones. Los principales prestatarios fueron Argentina, Colombia, Brasil y Perú, quienes en conjunto recibieron fondos del Banco Mundial por US$3.600 millones destinados a 26 proyectos en sectores como salud pública, infraestructura, educación y desarrollo rural. El nuevo financiamiento en el año fiscal 2007 incluyó un préstamo por US$300 millones para Argentina, cuyo fin es ampliar el programa de salud del gobierno, Plan Nacer, que ayuda a reducir la mortalidad infantil aumentando el acceso a servicios básicos de salud entre madres y niños que no cuentan con seguros. También incluye un préstamo de US$300 millones para Colombia destinado a promover la productividad y la inversión empresarial, y otro para políticas de desarrollo por US$150 millones que ayudará a Perú a definir normas y fijar metas en materia de educación primaria, salud y nutrición de modo que las familias puedan medir mejor los avances de sus hijos. El principal desafío que enfrenta la región en materia de desarrollo continúa siendo la persistente desigualdad social. Alrededor de 47 millones de personas (más del 8% de la población) viven en condiciones de extrema pobreza. La misión del BIRF es ayudar a los países de ALC a lograr crecimiento sostenido con igualdad de oportunidades en el acceso a empleos, servicios y activos, reducir la pobreza y la desigualdad, y fortalecer la gestión de los recursos naturales. Para romper el círculo de pobreza, los gobiernos de América Latina han adoptado programas de transferencias condicionadas en efectivo, entre otras medidas. En el marco de estos programas, las familias pobres reciben dinero en efectivo con la condición de que hagan inversiones comprobables en capital humano, por ejemplo enviar regularmente a sus hijos a la escuela o llevarlos a los controles de salud. Estos programas cuentan con el apoyo del Banco Mundial en países como Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador y Jamaica. ALC es una región rica en recursos naturales y aloja la mayor concentración mundial de diversidad biológica. El uso sostenible de estos recursos implica muchos desafíos, por ejemplo, en los ámbitos del agua, la tierra, la gestión forestal y el fortalecimiento de las políticas e instituciones ambientales. En este sentido, los países de la región desempeñan una función cada vez más visible en la conducción de los esfuerzos destinados a abordar temas mundiales, como el cambio climático, y el Banco Mundial apoya tanto iniciativas nacionales específicas como regionales en los ámbitos de energía limpia y financiamiento del carbono. Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) La IFC también ha desempeñado una activa función en la región y tuvo un nuevo récord anual en materia de inversiones en el sector privado con fuerte énfasis en abordar aspectos como las fallas del mercado y la sostenibilidad. "Aunque las condiciones del mercado han aumentando en forma considerable, muchos segmentos de la economía de la región siguen sin cobertura, entre ellos las pequeñas y medianas empresas y las personas de ingresos medios y bajos. Por ello, la IFC está ampliando su dedicación en estos ámbitos," dijo Atul Mehta, director de la IFC para América Latina y el Caribe. "También seguimos ayudando a los clientes a aumentar sus estándares de gobernabilidad ambiental, social y empresarial a fin de mejorar la competitividad en un mercado cada vez más globalizado", agregó. Durante este ejercicio económico, el 25% de los compromisos de la IFC de la región se concentraron en las microempresas, las PYME y el financiamiento a la vivienda, con inversiones totales por US$437 millones en 18 proyectos. En el marco de esta estrategia, la IFC aumentó su impacto en el desarrollo en toda la región. Por ejemplo, en 2006, los clientes de la IFC en el ámbito del microcrédito llegaron a más de 2.656.000 microempresarios con préstamos de hasta US$2.200 millones, mientras que los clientes del sector bancario alcanzaron a las 99.320 PYME con préstamos por cerca de US$7.000 millones. Durante el ejercicio económico 2007, la IFC comprometió US$1.780 millones en 68 proyectos del sector privado de la región y movilizó otros US$1.120 millones a través de préstamos sindicados y financiamiento estructurado, cifra que lo convierte en otro año récord. En este sentido, la IFC ha triplicado su financiamiento en moneda local en sólo dos años, y 30,3% de sus compromisos representan una cifra equivalente de US$540 millones. Por su parte, los servicios de asesoría que presta la IFC en la región también se han ampliado considerablemente dando énfasis al mejoramiento del entorno comercial a través de la simplificación de reglamentos y trámites municipales. Gracias a este programa, en toda la región se han inscrito más de 20.000 nuevas empresas con su consiguiente incorporación a la economía formal y mejor acceso a fuentes de financiamiento. Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) Otra institución activa en la región es el OMGI, miembro del Grupo del Banco Mundial. Durante al ejercicio económico 2007, el OMGI apoyó seis proyectos por un total de US$501 millones en garantías y realizó cinco proyectos de asistencia técnica en la región. Al final del ejercicio, la exposición de garantías brutas del organismo se encontraba en los US$1.500 millones, 28% de la cartera pendiente del organismo. Por su parte, los proyectos que han contado con el apoyo del OMGI han redundado en importantes mejoras para el desarrollo, particularmente en relación con las urgentes necesidades de infraestructura de la región. Por ejemplo, durante el ejercicio económico, el OMGI entregó US$61,4 millones en seguros de inversión para la construcción de tres nuevas líneas de transmisión de energía en Brasil. Estos proyectos responden a la necesidad de compensar los bajos niveles de inversión en el sector de energía del país que se deben a los programas de austeridad adoptados en los años ochenta. Dado que la mayor parte de la energía de Brasil se genera a partir de centrales hidroeléctricas sujetas a las fluctuaciones en los niveles de agua producto de las sequías, con este proyecto mejorará la eficiencia y confiabilidad del suministro de energía del sistema interconectado. "La participación del OMGI en Brasil ilustra el valor agregado que puede aportar el Grupo del Banco Mundial cuando se trata de países de ingreso medio", aseguró el Vicepresidente Ejecutivo del OMGI, Yukiko Omura. "Los proyectos de infraestructura crítica suelen verse expuestos a una serie de riesgos particulares, entre ellos la supervisión de los municipios locales que pueden no tener la experiencia suficiente para enfrentar las problemáticas del sector privado. En este sentido, el OMGI se especializa en mitigar este tipo de riesgo 'sub- soberano' trabajando con los gobiernos y los inversionistas para llevar las inversiones y el desarrollo por buen camino". ### |