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Grupo del Banco Mundial fomenta servicios bancarios entre los sectores pobres y aislados

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17 de septiembre de 2007 — Los servicios financieros básicos que realizamos a diario, como abrir una cuenta bancaria, están fuera del alcance de más de 2.000 millones de personas en los países en desarrollo. No obstante, esa brecha se está cerrando gracias a una iniciativa que lanzó el Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre (CGAP, por sus siglas en inglés), un centro mundial de recursos para el sector de microfinanciamiento con sede en el Banco Mundial.

El CGAP ha emprendido una importante ampliación de su compromiso para indagar la forma en que algunas tecnologías, tales como los teléfonos móviles y las redes basadas en tarjetas, podrían posibilitar que mucha más gente, en particular, las personas de escasos recursos que viven en zonas rurales aisladas, tenga acceso a servicios financieros. El programa de tecnología de $26 millones es cofinanciado por una donación de $24 millones de cuatro años de la Fundación Bill y Melinda Gates.

La mayor parte de este financiamiento se utilizará en proyectos de demostración para ampliar el acceso a servicios financieros con soluciones tecnológicas. Se encuentra en marcha la planificación de proyectos en Colombia, Kenya, Maldivas, Pakistán, Filipinas y Sudáfrica.

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Confirmación de envío de dinero a través de G-Cash.
Foto: Kabir Kumar.
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"Históricamente, los bancos tradicionales han tenido grandes dificultades para llegar a los pobres de las zonas rurales", comenta Gautam Ivatury, director del programa de tecnología del CGAP. "Por ejemplo, sólo uno de cada cuatro adultos en las Filipinas tiene una cuenta bancaria y la mayoría vive en zonas urbanas y suburbanas. El acceso a servicios financieros por parte de los sectores más pobres, en su mayoría personas de las zonas rurales de Filipinas, sigue siendo un sueño más que una realidad".

El CGAP planea asociarse con G-Cash, un servicio de Globe Telecom, para ver cómo se podría mejorar la prestación de servicios bancarios en zonas remotas a través de la telefonía móvil.

Aparte de las remesas, los clientes de microfinanciamiento de los bancos rurales de Filipinas también han utilizado G-Cash para pagar sus préstamos. Un proyecto experimental encontró que los clientes podían hacer los pagos mensuales de sus préstamos en forma remota, sin necesidad de viajar a la sucursal bancaria rural más cercana, con tan sólo enviar un mensaje de texto con su G-Cash. A su vez, el banco registró ahorros en los cobros que podrían traducirse en tasas más bajas de interés.

"Es posible que no tengan una tarjeta de identificación, o que no tengan ciertas cosas básicas que los bancos le exigen a la gente para abrir una cuenta. En muchos casos, esta gente no tiene un trabajo permanente ni fuentes de ingresos regulares, dejándola fuera del sistema bancario", dice Kabir Kumar, analista de microfinanciamiento de CGAP, que se dedica a la banca móvil. "En algunos casos, la gente cumple los requisitos para abrir una cuenta bancaria, pero no vive cerca de una sucursal bancaria e incluso tiene que viajar largas distancias para sus actividades bancarias básicas".

Pasar ahorros a clientes

Mientras que las operaciones bancarias por teléfonos móviles son muy prometedoras -en este momento hay 3.000 millones de conexiones de teléfonos móviles a nivel mundial-, las tarjetas bancarias tienen también gran importancia. Cualquiera sea el caso, a menudo se necesita un "agente bancario", como una tienda minorista o una oficina de correos, que cubra el último kilómetro (o metro) entre un cliente y un servicio bancario.

Los agentes bancarios ofrecen la posibilidad de brindar servicios financieros en zonas rurales y remotas de una manera viable. Éstos posibilitan que un banco o una institución de microfinanciamiento aumente su cobertura de puntos de venta sin incurrir en los grandes gastos que implica la construcción de una sucursal. Dado que una red de agentes bancarios tiene bajos costos de establecimiento y operación, se pueden pasar estos ahorros a los clientes, permitiendo que la gente de escasos recursos tenga acceso a servicios bancarios económicos y de calidad.

"Lo novedoso de este sistema es que aprovecha la infraestructura local existente -farmacias, supermercados y oficinas de correos. Eso significa que se pueden reducir los costos de establecimiento y operación, llegando a zonas alejadas donde por lo general el volumen de transacciones es muy bajo para justificar el establecimiento de una sucursal de un banco tradicional", comenta Hannah Siedek, analista de microfinanciamiento. "La parte más difícil es que los bancos tienen que entender cómo instalar esto a nivel interno, y contratar y organizar agentes bancarios. También es fundamental que se adapten los productos a los clientes rurales y que se los eduque en estas cuestiones".

Los agentes bancarios tienen otra ventaja sobre las sucursales bancarias. Los clientes más pobres, sobre todo aquellas personas que apenas saben leer y contar, a menudo se sienten más cómodos en un establecimiento comercial que en una sucursal bancaria. Es posible que conozcan al comerciante y no se sientan inhibidos de pedir ayuda con una transacción.

Actualmente, Brasil es uno de los mercados más desarrollados en lo que respecta al uso de agentes bancarios para aumentar el alcance del sistema financiero. El impacto en el acceso a las finanzas es evidente: 74 instituciones están manejando alrededor de 90.000 puntos de ventas. En el plazo de tan sólo cinco años, estas instituciones abrieron 12,4 millones de cuentas bancarias a través de la red de agentes bancarios, que hoy abarca el 56% de todos los puntos de venta del sistema financiero brasileño.

A pesar de estos beneficios iniciales, el modelo comercial del agente continúa evolucionando. Los proveedores de diferentes países siguen experimentando con distintos métodos de operación con vistas a lograr rentabilidad. La labor del CGAC con Credibanco VISA en Colombia es otro ejemplo.

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Esta tienda en Filipinas actúa como un agente bancario, recibiendo y entregando dinero en efectivo en representación del servicio G-Cash.
Foto: Kabir Kumar.

En Colombia, un poco más de uno de cada tres adultos tiene acceso a servicios financieros básicos. Entre los más afectados se encuentra el segmento de bajos ingresos que con frecuencia no tiene un empleo formal, vive lejos de un banco o no cuenta con un lugar seguro para guardar su dinero. Cuando necesitan dinero, tienen que pagar comisiones exorbitantes a los prestamistas locales.

Con el apoyo del CGAC, Credibanco, la entidad que adquirió la tarjeta VISA en Colombia, busca ampliar y adaptar su tecnología y su infraestructura de servicio para ayudar a los bancos del país a llegar a los clientes de bajos ingresos mediante el establecimiento de una red de agentes bancarios.

Abrir cuentas al instante

Las unidades móviles de Credibanco se conectarán con los sistemas de información de los bancos asociados usando la tecnología satelital. Esto permitirá abrir cuentas al instante y procesar transacciones con tarjetas de débito/crédito en las comunidades remotas que no tienen estos servicios. Al mismo tiempo, Credibanco ayudará a los bancos en la contratación y capacitación de agentes bancarios locales que puedan aceptar inmediatamente depósitos de clientes, otorgar nuevos préstamos y realizar el pago de facturas. Estos servicios estarán disponibles en forma inmediata tras abrir una cuenta.

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Una camioneta de Credibanco Visa lleva servicios bancarios a la gente en Colombia.
Foto: Hannah Siedek.

A mediados de 2007, Credibanco comenzó a lanzar este servicio con un banco asociado, Banagrario, en una pequeña localidad llamada El Pozón, cerca de Cartagena, al norte de Colombia. Para promocionar el servicio del agente bancario, Banagrario efectuó un concierto musical, una feria de comidas y distribuyó material publicitario. Las unidades móviles de inscripción atrajeron inmediatamente a una muchedumbre. Los clientes potenciales participaron de una sesión de orientación de 25 minutos para asegurarse de que entendían los términos y comisiones de las cuentas. Los asesores de crédito se desplazaron a pie por El Pozón y lograron asignar alrededor de 30 pequeños préstamos. Durante su primera semana, Banagrario abrió 80 nuevas cuentas bancarias.

"La banca móvil y otras aplicaciones emergentes revolucionarán los mercados financieros en los países ricos y pobres por igual", indica Elizabeth Littlefield, presidenta del CGAP. "En última instancia, las reducciones de costos y el mayor alcance que posibilitaron tales tecnologías deben permitirnos prestar servicios en las áreas distantes y al sector de escasos recursos de modo viable, ofreciéndoles servicios que nunca nos habríamos imaginamos hace una década. Sin embargo, mientras que la aceptación del cliente está impulsando un crecimiento espectacular en aplicaciones como G-Cash en Filipinas, tenemos aún mucho por hacer para adaptar las normativas, entender las necesidades de los clientes y diseñar productos que resulten fáciles de utilizar para los consumidores".




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