CIUDAD DE WASHINGTON, 19 de octubre de 2007. En la última edición del Informe sobre el desarrollo mundial se insta a incrementar la inversión en agricultura en Ãfrica y se advierte que, a fin de alcanzar el objetivo de reducir a la mitad la extrema pobreza y el hambre para 2015, el sector agrÃcola debe convertirse en el eje del programa de desarrollo de la región.
En el informe, titulado Agricultura para el desarrollo, se señala que la necesidad de actuar es especialmente acuciante en Ãfrica al sur del Sahara, donde el crecimiento de la productividad agrÃcola ha sido menor que en otras regiones. La agricultura en Ãfrica al sur del Sahara emplea al 65% de la fuerza laboral y genera el 32% del crecimiento del PIB.
Según se indica en el informe, la proporción de ayuda oficial para el desarrollo que se destina a la agricultura en los paÃses en desarrollo es de tan sólo el 4%. Los gobiernos de la región destinan el mismo porcentaje insuficiente de sus presupuestos a la agricultura, una cifra mucho menor que el 11%-14% del presupuesto nacional que se invirtió en el sector agrÃcola para impulsar las revoluciones verdes de Asia.
En el informe se aboga por la formulación de un programa de “agricultura para el desarrollo” en Ãfrica que mejore el clima para la inversión y permita un uso óptimo de los mercados, la tecnologÃa, la ordenación sostenible del agua y el suelo y los servicios institucionales. Asimismo, es preciso que los paÃses resuelvan temas como la creación de condiciones equitativas para el comercio, mientras que las organizaciones de agricultores y otros grupos locales deben tener más participación en la elaboración de las polÃticas.
Según el Informe sobre el desarrollo mundial, el crecimiento del PIB originado en la agricultura es aproximadamente cuatro veces más eficaz para reducir la pobreza que el generado en otros sectores.
Según el informe, se espera que para 2015, la demanda de alimentos en Ãfrica al sur del Sahara duplique el nivel de 2000. Pero los mercados de alimentos de la región carecen ya de la capacidad para atender adecuadamente a millones de personas, en particular en las zonas aisladas donde la infraestructura es insuficiente. Es necesario hacer más.
“En Ãfrica, la revolución agrÃcola debe beneficiar a sistemas de cultivo de secano muy diversos y a la vez mejorar las tecnologÃas, las instituciones y los mercados”, afirmó Alain de Janvry, uno de los dos jefes del equipo a cargo del informe y profesor de EconomÃa AgrÃcola en la Universidad de California en Berkeley. De Janvry citó los casos del riego en Nigeria (de pequeña escala) y Malà (de gran escala), los múltiples usos de la mandioca en Ãfrica occidental, el algodón en Zambia y los productos hortÃcolas y lácteos en Kenya como buenos ejemplos de logros a nivel local que pueden ampliarse.
Según los autores, más allá de la agricultura, es crucial que exista mayor movilidad geográfica y mejor capacitación para reducir la pobreza rural en Ãfrica. En vista de la presencia del VIH/SIDA y el paludismo, una atención de la salud y educación sanitaria de mejor calidad deben formar parte de un amplio conjunto de redes de protección social que preserven los recursos de la población pobre.