Centro de información en línea para la prensa

Centro de información en línea para la prensa (i)
Noticias bajo embargo y otros materiales sólo para periodistas acreditados.
Ingreso/ Registro

¿Quiénes serán los primeros en iniciar una dieta baja en carbono?

Disponible en: Ø§Ù„عربية, 中文, Français, English, руÑÑкий

20 de octubre de 2007 — Los países en desarrollo tienen todas las de convertirse, con el tiempo, en los principales contribuyentes al calentamiento de la atmósfera y al cambio climático, pero su creciente afición al carbono no disminuirá a menos que las naciones desarrolladas se muestren más dispuestas a controlar su propio apetito.

Esta fue una de las principales conclusiones de un seminario titulado “Low Carbon, High Hopes: Making Climate Action Work for Development†("Menos carbono, más esperanza: Medidas contra el cambio climático que promuevan el desarrollo"), que se llevó a cabo el viernes 19 de octubre durante las Reuniones Anuales del Grupo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

En el seminario se contó con la participación de cuatro panelistas que representan a las principales fuerzas del movimiento internacional para frenar, o al menos desacelerar, el ritmo del cambio climático, que, según manifiestan muchos científicos, podría provocar daños graves e irreversibles al planeta para la segunda mitad del presente siglo. La quema de combustibles fósiles, la agricultura y la deforestación han sido señaladas como las principales causas del cambio climático provocado por la intervención del hombre.

Los oradores del seminario fueron Heidemarie Wieczorek-Zeul, ministra de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania; Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático; Valli Moosa, presidente de la Unión Mundial para la Naturaleza, y Jon Williams, director de Group Sustainable Development, de HSBC Holding, una organización internacional de servicios bancarios y financieros.

“Si Estados Unidos no actúa, no va a pasar nada"

Moosa se refirió a la fuerza creciente del Grupo de los 77, el mayor bloque de naciones en desarrollo de las Naciones Unidas, y señaló: “No abriguemos esperanzas irracionales de que el Grupo de los 77 adoptará rápidamente medidas para alcanzar las nuevas metas [relativas al cambio climático] sin que antes Estados Unidos haya hecho una movida significativa al respecto... Eso no va a sucederâ€.

De Boer expresó que “nos encontramos en un momento decisivo y estamos a tiempo de tomar decisiones de inversión" con respecto a la cifra estimada de US$20 billones que, según proyecciones, las economías del mundo gastarán en energía de aquí al año 2030. Puntualizó que la cuestión es si ese gasto se traducirá en un 50% de aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, que sería la situación si no se adoptaran medidas significativas de mitigación de dichos gases, o en un 50% menos.

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés), ganador del premio Nobel de la Paz de 2007 junto con Al Gore, para evitar un cambio climático de proporciones desastrosas las emisiones se deben reducir en 50% para el año 2050.

De Boer dijo que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebrará en Bali (Indonesia) en diciembre revestirá gran importancia para establecer un calendario de las medidas específicas que se deben adoptar para alcanzar esa meta. En la conferencia de Bali estarán representadas naciones desarrolladas y en desarrollo, pero habrá presiones para que Estados Unidos y otros países occidentales tomen la iniciativa con respecto a las medidas de mitigación.

"¿Por qué vamos a renunciar a hacer dinero con esto?"

Williams, de HSBC, dijo que el ingente gasto en energía -impulsado por el crecimiento de los países tanto en desarrollo como desarrollados- ofrece enormes oportunidades para los inversionistas. Hablando de su propio banco, que tiene 10.000 sucursales en 83 países, preguntó: “¿Por qué vamos a renunciar a hacer dinero con esto?â€

Williams señaló que, según se estima, se gastarán desde ahora hasta 2020 unos €270.000 millones en energía eólica, €300.000 millones en energía solar, €123.000 millones en biocombustibles y €120.000 millones para mejorar el uso de la energía. “¿Por qué no querríamos tener algunos miles de millones en esos activos?â€, dijo.

La ministra Wieczorek-Zeul, que ha sido una importante promotora de las iniciativas de la Unión Europea encaminadas a reducir la emisión de gases de efecto invernadero en sus países miembros, afirmó que sus asesores han advertido que el cambio climático se transformará “en el peligro más inmediato para la seguridad en este sigloâ€.

Dijo que el Banco Mundial “tiene que ser mucho más valiente†al abordar los problemas del cambio climático. “Ésta es una de las principales tareas de la instituciónâ€.

La Ministra y otros panelistas aplaudieron las medidas contra el cambio climático adoptadas por el Grupo del Banco Mundial, como parte de las cuales se comprometieron US$1.400 millones en 2007 para 63 proyectos relacionados con la energía renovable y la eficiencia energética en 32 países. El gasto representa un aumento del 67% respecto del año anterior.

Los panelistas coinciden en que las medidas de alivio del problema tendrían un impacto reducido

Wieczorek-Zeul integra el Comité para el Desarrollo del Grupo del Banco Mundial y el FMI, que busca el consenso de los gobiernos sobre cuestiones de desarrollo importantes, y está participando en las Reuniones Anuales que se celebran en la ciudad de Washington.

Si bien la disminución de los gases de efecto invernadero -señalados como la principal causa del cambio climático- requeriría nuevas inversiones de miles de millones de dólares al año, todos los panelistas estuvieron de acuerdo en que el costo representaría solo una pequeña fracción del producto interno bruto (PIB) mundial. El IPCC estima que la estabilización de las emisiones de gases de efecto invernadero en un nivel aceptable reduciría el PIB mundial en una cifra que oscilaría entre el 1% y el 3%, en función del rigor de los controles.

Al resumir sus comentarios, De Boer parecía estar hablando en nombre de todos los panelistas cuando dijo:

“Los errores más serios que podríamos cometer son tres. El primero consiste en suponer que el cambio climático es un problema ambiental que los economistas pueden darse el lujo de soslayar. El segundo es dar por sentado que crear fondos y aportar dinero bastan para resolver el problema. El tercero consiste en creer que se podría forjar un futuro más respetuoso del clima sin tener en cuenta las políticas tributarias y de inversión de los países en desarrolloâ€.





Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/FKJFSXNIT0