El personal del Grupo del Banco Mundial me ha ayudado a aprender, me ha mostrado la labor fundamental que realizamos en el terreno y ha propuesto ideas novedosas para fijar el rumbo que hemos de seguir en el futuro. El Directorio Ejecutivo ofrece orientaciones basadas en su amplia experiencia a medida que procuramos pasar de las buenas intenciones a acciones productivas.
El rostro del Grupo del Banco Mundial
Detrás de cada proyecto que respaldamos está la historia de personas que intentan construir una vida mejor.
Con recursos de la AIF hemos apoyado los esfuerzos del Gobierno de Afganistán para construir escuelas, formar docentes y elaborar un nuevo programa de estudios para la enseñanza secundaria. En una alocución en el Banco este mes, el ministro de Educación de ese paÃs, Haneef Atmar, señaló: “Hace cinco años y medio, ninguna niña iba a la escuela en Afganistán; hoy son más de dos millones las que asisten. Hace cinco años y medio, no habÃa profesoras; hoy tenemos más de 40.000â€.
Éstos son los rostros humanos del Grupo del Banco Mundial. Pueden encontrarse a mucha distancia de nuestras capitales y salas de conferencias, pero constituyen la esencia de nuestra misión de ofrecer dignidad y esperanza.
La visión del Grupo del Banco Mundial consiste en contribuir a una globalización incluyente y sostenible, para superar la pobreza, aumentar el crecimiento cuidando el medio ambiente, y dar oportunidades y esperanzas a cada persona.
En el año 2000, los paÃses miembros de la Organización de las Naciones Unidas establecieron ocho objetivos de desarrollo del milenio: metas ambiciosas para reducir la pobreza a la mitad, combatir el hambre y las enfermedades y suministrar servicios básicos a los pobres para 2015. Estos objetivos, que son nuestros objetivos, se muestran en carteles instalados cerca de la entrada principal del edificio de nuestra sede, para que cada dÃa recordemos que es precisamente eso lo que procuramos conseguir cuando venimos a trabajar.
Estos objetivos de un sólido desarrollo social deben compaginarse con los requisitos del crecimiento sostenible, impulsado por el sector privado, dentro de un marco favorable de polÃticas públicas.
La función del Grupo del Banco Mundial
Evidentemente, la satisfacción de estas necesidades no es sólo cuestión de dinero. Tampoco es la función del Grupo del Banco Mundial resolver por sà solo estos problemas.
La finalidad del Grupo del Banco sà consiste en promover ideas acerca de proyectos y acuerdos internacionales sobre comercio, finanzas, salud, pobreza, educación y cambio climático, para que puedan beneficiar a todos, y en particular a los pobres.
Estamos tomando medidas para aprovechar las ventajas y sinergias de las cuatro entidades principales que conforman el Grupo del Banco Mundial: el BIRF, la AIF, la IFC y el OMGI. Debemos trabajar para nuestros clientes como un solo Grupo del Banco Mundial.
En tercer lugar, intensificaremos la cooperación entre la AIF y la IFC para dar impulso al sector privado en las economÃas más pobres. La IFC pondrá en marcha nuevos fondos para la infraestructura y fondos de microinversión en acciones en paÃses prestatarios de la AIF. La AIF y la IFC pueden realizar inversiones conjuntas en apoyo de alianzas público-privadas en proyectos de infraestructura, sobre todo en los sectores de energÃa, transporte, abastecimiento de agua, agricultura y microfinanciamiento. Estos proyectos pueden respaldar la integración de los mercados regionales, lo que reviste especial importancia para los Estados pequeños y sin litoral de Ãfrica.
Estos primeros pasos apuntan hacia un horizonte de expansión.
Una globalización incluyente y sostenible: un planteamiento multilateral
Cerca de 1.000 millones de personas subsisten con apenas US$1 al dÃa. La globalización no debe dejar rezagadas a estas personas que viven en la extrema pobreza. La pobreza da lugar a la inestabilidad, las enfermedades y la devastación de recursos comunes y del medio ambiente. La pobreza puede dar lugar a sociedades fracturadas propensas a convertirse en caldo de cultivo para quienes tienden a la destrucción, y provocar migraciones que ponen en riesgo la vida de las personas.
En comparación con la magnitud de estos desafÃos globales, el Grupo del Banco Mundial es una institución pequeña. Pero junto con sus asociados multilaterales -las Naciones Unidas y sus organismos especializados, el FMI, la OMC y los bancos regionales de desarrollo- al Grupo del Banco Mundial le cabe una función importante para promover una globalización incluyente y sostenible. Las instituciones multilaterales han sido golpeadas y escarnecidas. Deben combinar sus deliberaciones con resultados efectivos. Deben resolver las deficiencias internas y sacar partido de sus puntos fuertes. Juntos, debemos demostrar que el multilateralismo puede funcionar con mayor eficacia no sólo en las salas de conferencias y en los comunicados, sino en los poblados y las ciudades atestadas, en beneficio de los más necesitados.
En primer lugar, el Grupo del Banco Mundial debe hacer frente al desafÃo de ayudar a superar la pobreza y estimular el crecimiento sostenible en los paÃses más pobres, sobre todo en Ãfrica. La AIF es nuestro instrumento básico de financiamiento para las 81 naciones más pobres.
En esos paÃses, debemos centrar firmemente nuestra atención, junto con nuestros asociados, en el logro de los objetivos de desarrollo del milenio. La atención de esas necesidades básicas sentará las bases para el futuro.
Otros ocho paÃses africanos, donde vive el 29% de la población, han tenido un crecimiento medio del 7,4% entre 1995 y 2005, debido a sus recursos petroleros. En estos Estados y en algunos paÃses prestatarios de la AIF de otras regiones, el desafÃo prioritario para conseguir el desarrollo es alentar el buen gobierno y las polÃticas de lucha contra la corrupción, junto con un aumento de la capacidad del sector público local, para garantizar que los ingresos derivados de la explotación de los recursos contribuyan a un futuro sostenible para todos los ciudadanos.
En segundo lugar, debemos hacer frente a los problemas especiales de los Estados que han salido de un conflicto o tratan de evitar su propio desmoronamiento.
Cuando los visionarios de Bretton Woods concibieron el BIRF hace más de 60 años, la “R†hacÃa referencia a la reconstrucción de Europa y Japón. Hoy, la “R†designarÃa el desafÃo de la reconstrucción en los Estados castigados por los conflictos modernos.
Actualmente estamos trabajando en Sudán meridional, Liberia, Sierra Leona, la República Democrática del Congo, Burundi, Côte d'Ivoire, Angola, Timor-Leste, Papua Nueva Guinea, los Estados insulares del PacÃfico, Afganistán y HaitÃ, entre otros paÃses. Si se consigue un acuerdo de paz eficaz en Darfur, respaldado con una sólida fuerza de seguridad de las Naciones Unidas y de la Unión Africana, el Grupo del Banco Mundial desearÃa contribuir con su ayuda.
En tercer lugar, el Grupo del Banco Mundial necesita un modelo de operaciones más diferenciado para los paÃses de ingreso mediano. Actualmente, alrededor del 70% de las personas pobres viven en India, China y los paÃses de ingreso mediano que reciben servicios del BIRF. En muchos casos, el rápido crecimiento económico no ha llegado a ofrecer oportunidades a los pobres. Los servicios sociales no reciben financiamiento suficiente. Los problemas del medio ambiente y la energÃa son agudos. Y continúa existiendo el riesgo de inestabilidad de los flujos de capital hacia esos paÃses, como se ha comprobado en los decenios de 1980 y 1990.
El Grupo del Banco Mundial ha demostrado ya su potencial de ayudar a combatir las enfermedades transmisibles con sus actividades en los frentes del VIH/SIDA, el paludismo, la gripe aviar y el desarrollo de vacunas. Ahora mismo estamos revisando las maneras de reforzar el vÃnculo entre la ayuda y el comercio.
No obstante, no se trata de buscar una solución de compromiso entre el crecimiento y el cuidado del medio ambiente. Los paÃses en desarrollo, y la población africana en particular, temen que los recursos para el cambio climático redunden en detrimento del financiamiento para otras necesidades fundamentales de desarrollo. Esta es otra razón por la que los paÃses desarrollados deben acompañar su retórica con contribuciones de recursos a la AIF 15.
En quinto lugar, uno de los desafÃos más notables de nuestro tiempo es el de ayudar a quienes tratan de promover el desarrollo y las oportunidades en el mundo árabe. En el pasado, estas tierras fueron un emporio de comercio y de conocimientos, lo que demuestra su potencial si pueden superar los enfrentamientos y obstáculos al crecimiento y al desarrollo social. Sin un crecimiento de amplia base, estos paÃses se encontrarán con tensiones sociales y un gran número de jóvenes sin empleo. El Informe Ãrabe sobre Desarrollo Humano contiene penetrantes autoevaluaciones.
Nuestro informe reciente Doing Business 2008 revela que el progreso es posible. Egipto ocupa el primer lugar en la lista de economÃas que están reformando sus reglamentos para facilitar la actividad empresarial. Arabia Saudita eliminó varias capas de burocracia que hacÃan de ese paÃs uno de los lugares con mayores trabas para crear una empresa, y ha prescindido de los requisitos mÃnimos de capital.
Este planteamiento requiere humildad, e integridad intelectual. Muchos planes y sueños de desarrollo han fracasado. Eso no justifica la renuncia. Es un motivo más para que nos centremos constante y rigurosamente en los resultados y en la evaluación de la eficacia.
DesafÃos internos: buen gobierno y lucha contra la corrupción
Para conseguir sus objetivos, el Grupo del Banco Mundial debe afrontar decididamente sus propios desafÃos internos. Debemos utilizar nuestro capital con mayor eficacia y centrarnos más en el servicio a los clientes. Hemos de incorporar la potenciación de la mujer en la totalidad de nuestro programa. Debemos estrechar nuestros vÃnculos con las organizaciones de la sociedad civil y las ONG para poder aprender de ellas. En consonancia con la nueva “arquitectura de la ayudaâ€, debemos colaborar más eficazmente con los programas nacionales de ayuda, los fondos orientados a proyectos concretos -por ejemplo, los relacionados con enfermedades-, las fundaciones, las ONG sobre el terreno y las empresas privadas que se interesan por los desafÃos del desarrollo. Necesitamos más participación y representación en nuestro Directorio Ejecutivo y mayor diversidad en nuestro personal.
Mi experiencia me ha hecho ver que el personal del Grupo del Banco Mundial reconoce la trascendencia del programa de buen gobierno y lucha contra la corrupción. Sus funcionarios están orgullosos de su misión en pro del desarrollo, quieren garantizar la integridad de su institución y saben que la corrupción tiene efectos especialmente nocivos para los pobres y menesterosos. Juntos, vamos a mejorar.
Señor Presidente, serÃa un signo concreto de compromiso multilateral con la prosperidad mundial que los miembros del Grupo de los Ocho y otros paÃses desarrollados cumplieran los compromisos contraÃdos en Gleneagles de incrementar su ayuda a Ãfrica y a los más pobres.
La gente sabe, instintivamente, que no podemos refugiarnos en el aislacionismo. Sabe que formamos parte de algo mucho mayor que nosotros mismos. Independientemente de que seamos representantes de los gobiernos o de instituciones multilaterales, demos pruebas de clarividencia, compromiso y eficacia para conseguir que la globalización redunde en beneficio de todos.