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La liberalización del comercio internacional es fundamental para que los países en desarrollo logren afrontar el cambio climático

El Banco Mundial publicó un nuevo informe titulado "El comercio internacional y el cambio climático: perspectivas económicas, jurídicas e institucionales"
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Comunicado de prensa Nº:2008/117/SDN

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CIUDAD DE WASHINGTON, 14 de noviembre de 2007 ― Según un nuevo informe publicado por el Banco Mundial y titulado International Trade and Climate Change: Economic, Legal, and Institutional Perspectives (El comercio internacional y el cambio climático: perspectivas económicas, jurídicas e institucionales), la liberalización del sistema de comercio internacional será un factor clave para ayudar a los países en desarrollo a reducir la emisión de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático.

El cambio climático constituye un desafío mundial que requiere la colaboración internacional”, señaló Warren Evans, director del Departamento de Medio Ambiente del Banco Mundial. “Un área en la que los países se han comprometido a llegar a una solución multilateral de largo plazo es la liberalización del comercio internacional. La integración en la economía mundial ha demostrado ser un medio sumamente eficaz para fomentar en los países el crecimiento económico, el desarrollo y la reducción de la pobreza ”.

Evans sostuvo: “Mejorar el bienestar futuro de las personas es un objetivo que comparten tanto el área del comercio internacional como la del clima. No obstante, los programas referidos a estos temas han evolucionado en forma independiente a lo largo de los años, a pesar de que sus objetivos se refuerzan mutuamente. Dado que las metas relativas a la emisión mundial de gases y al comercio internacional son objetivos de política compartidos por la mayoría de los países y por casi todos los Estados clientes del Banco Mundial, es razonable considerar los dos grupos de objetivos juntos ”.

El informe titulado International Trade and Climate Change representa uno de los primeros intentos de analizar exhaustivamente las sinergias entre los objetivos en materia de cambio climático y comercio desde una perspectiva económica, jurídica e institucional.

De acuerdo con el informe, en los debates sobre comercio y medio ambiente no se han considerado adecuadamente los problemas ambientales de escala mundial: el cambio climático, la disminución de la diversidad biológica, el agotamiento de las pesquerías marítimas y la explotación excesiva de los recursos compartidos. Estas cuestiones relacionadas con los “bienes públicos”, que requieren de la acción mancomunada en el plano internacional, pueden llegar a generar tensiones comerciales si algunos países recogen gratuitamente los beneficios de los esfuerzos ambientales realizados por otros.

En el informe se indica que, si bien los mecanismos como el Protocolo de Kyoto (y otros convenios y convenciones multilaterales sobre medio ambiente) abordan las cuestiones ambientales internacionales, ninguno de estos acuerdos ha sido suscripto por todos los países del mundo. Esta situación podría generar conflictos en el caso de que un país signatario de un tratado internacional adoptara medidas para cumplir con dicho acuerdo y esas acciones afectaran a miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que no son partes en el tratado en cuestión.

Según Muthukumara Mani, economista superior del Banco Mundial especializado en asuntos ambientales: “El objetivo general de este trabajo es analizar las áreas en las que los programas sobre cambio climático se cruzan con las obligaciones impuestas por el comercio multilateral. En este estudio se identifican los principales temas en juego y las medidas posibles, tanto a nivel nacional como multilateral, que podrían ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad para responder a los conflictos que surjan entre el comercio internacional y los convenios internacionales sobre clima y a la vez aprovechar las nuevas oportunidades ”.

Si bien es posible que surjan conflictos entre el comercio y los nuevos programas internacionales destinados a combatir el cambio climático, en el informe se indica que podría sacarse provecho de algunas cuestiones de las que se ocupa actualmente la OMC con el objeto de fomentar el logro de objetivos ambientales más amplios y de alcance internacional. Por ejemplo, la liberalización multilateral de las fuentes de energía renovable o la firma de un acuerdo para eliminar los subsidios a los combustibles fósiles contribuirían también al logro de objetivos relacionados con el cambio climático.

Las negociaciones de la OMC sobre servicios y bienes ambientales podrían utilizarse como un medio para expandir el comercio de opciones tecnológicas menos perjudiciales para el medio ambiente y de ese modo ayudar a los países en desarrollo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático. De modo semejante, un régimen de normas y etiquetas más fundamentado y transparente podría contribuir al logro de metas tanto del ámbito del comercio como del medio ambiente mundial. Asimismo, un sistema más uniforme de fijación de precios de la energía en los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) podría resolver algunas cuestiones comerciales relativas a la competitividad y los traslados a otros países.

En el informe se recomienda a la comunidad internacional, entre otras cosas:

  • centrarse en unas pocas áreas en las que ya se observen sinergias de corto plazo. Ya se dispone de las tecnologías de energía renovable y eficiencia energética que se requieren para hacer frente a la demanda futura de energía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero respecto de los niveles actuales. Como parte de las negociaciones de Doha actualmente en curso encaminadas a apoyar el Protocolo de Kyoto, los miembros de la OMC pueden hacer su aporte analizando la posibilidad de liberar el comercio de bienes inocuos para el medio ambiente y eficientes desde el punto energético. Dentro de la CMNUCC, también sería beneficioso acelerar y hacer más claro el programa de transferencia de tecnología. En el marco del Protocolo de Kyoto, la prioridad principal respecto de los nexos con el comercio consistiría en facilitar el diseño de una estrategia uniforme para la fijación de precios de los gases de efecto invernadero;

  • eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias para ampliar la difusión de tecnologías inocuas para el medio ambiente en los países en desarrollo. El acceso a tecnologías limpias e inocuas para el medio ambiente es especialmente importante para las economías en desarrollo que se encuentran en rápida expansión. De acuerdo con el documento, la eliminación de los aranceles y las barreras no arancelarias impuestas a cuatro tecnologías básicas inocuas para el medio ambiente (energía eólica, solar, energía limpia a partir de carbón e iluminación eficiente) en 18 países en desarrollo con altos niveles de emisión de gases de efecto invernadero podría dar como resultado un aumento en el comercio de hasta el 13%. Si esto se tradujera en reducción de emisiones, esos resultados favorables sugieren que, aun tratándose de un pequeño conjunto de tecnologías energéticas y de un grupo de países seleccionados, el impacto de la liberalización del comercio podría ser significativo;

  • simplificar los derechos de propiedad intelectual, las normas referidas a inversiones y otras políticas internas a fin de estimular la incorporación generalizada de tecnologías inocuas para el medio ambiente en los países en desarrollo. Si bien la inversión extranjera directa es el principal medio para transferir tecnología, la debilidad (o aparente debilidad) de los derechos de propiedad intelectual en los países en desarrollo a menudo inhibe la difusión de tecnologías específicas más allá del proyecto de que se trate. Las empresas de los países desarrollados, protegidas en sus naciones de origen por derechos de propiedad mucho más sólidos, a menudo transfieren muy pocos conocimientos junto con sus productos, de modo tal que impiden la difusión generalizada de tecnologías muy necesarias. Además, la inversión extranjera directa también está sometida a un gran número de normas y restricciones locales impuestas por el país que la recibe. Muchos de estos países también presentan normas ambientales poco estrictas, cargos por contaminación de escaso monto y políticas de regulación ambiental laxas;

  • analizar con más detalle el enorme potencial que encierra el comercio entre los países en desarrollo (comercio del sur con el sur) para el fomento de las energías inocuas para el medio ambiente. Tradicionalmente, los países en desarrollo han importado tecnologías limpias, mientras que los países desarrollados las han exportado. Gracias al clima más favorable para los negocios que impera en los países en desarrollo y a su enorme base de consumidores, estos países están convirtiéndose en actores importantes en la fabricación de tecnologías inocuas para el medio ambiente. Estos acontecimientos anuncian una transferencia de tecnología del sur al sur muy dinámica en el futuro.

Para mayor información, por favor visite:
www.worldbank.org/environment

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