Se contempla una respuesta diferente para lugares críticos en África meridional.
'Compromiso ampliado' es la estrategia para los países de ingreso mediano.
Los estados frágiles y afectados por el conflicto son áreas de interés especial.
27 de noviembre de 2007 — Los nuevos cálculos de ONUSIDA señalan que la epidemia mundial de VIH/SIDA se ha nivelado y que la cantidad de infecciones está disminuyendo, incluso en África.
Aunque estos nuevos cálculos sugieren que los programas de VIH tienen efectos positivos en la población, son también el resultado de nuevos estudios que entregan información más precisa sobre la prevalencia del VIH, además de una mejor recopilación de datos en muchos países, entre los que se destacan algunos de Asia y África al sur del Sahara, de acuerdo con la Actualización 2007 de los datos sobre la epidemia de SIDA.
No obstante, esta enfermedad sigue siendo la principal causa de muerte en África al sur del Sahara, donde según cálculos de ONUSIDA viven 22,5 millones de personas infectadas con VIH.
Para el día 1 de diciembre, cuando se celebra el Día Mundial del SIDA, los donantes internacionales habrán aportado prácticamente US$9.000 millones a la lucha contra el SIDA en el mundo, cifra muy superior a los US$1.600 millones del año 2000.
Sin embargo, este impresionante aumento en el financiamiento global no satisface la enorme necesidad que requiere el tratamiento de este mal, señala ONUSIDA.
De hecho, representa sólo la mitad de lo que se necesita para ofrecer acceso universal a tratamiento, de acuerdo a lo que manifiesta el equipo de la campaña del Banco Mundial contra el SIDA en África (ACTafrica).
“El VIH/SIDA es la mayor amenaza para el bienestar que enfrenta el continente”, comenta Elizabeth Lule, Gerente de ACTafrica.
“El VIH/SIDA es y seguirá siendo en el futuro previsible un enorme desafío a nivel económico, social y humano para África al sur del Sahara”.
No obstante, la nueva información disponible sobre la naturaleza de la epidemia en África permite que el Banco Mundial redefina su función a fin de poder desplegar sus fortalezas y causar el máximo impacto, dice Lule.
La estrategia en evolución del Banco utiliza un enfoque flexible y en varios niveles que equilibra los esfuerzos de prevención y de tratamiento adaptados a las condiciones específicas de cada región y país y que aporta la experiencia del Banco a asociaciones con la creciente comunidad de donantes en la lucha contra el VIH/SIDA.
La estrategia incluye la ampliación de la asistencia a los países más afectados de África meridional, donde vive el 35% de todas las personas VIH positivas. Las últimas investigaciones señalan que más de 15% de los adultos vive con VIH/SIDA en Botswana, Lesotho, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe.
La necesidad de intensificar los esfuerzos en África meridional
“La epidemia de enorme magnitud en África meridional deja en evidencia que debemos intensificar nuestros esfuerzos en ese lugar”, comenta Lule. “La epidemia se escapa completamente de nuestras manos y alcanza niveles de prevalencia a los que jamás pensamos que llegaría. Por ende, necesitamos una respuesta muy diferente. Los asociados y los países deben unir sus esfuerzos para formular una respuesta intensificada”.
En 2000, el Banco era el mayor financista de programas contra el VIH/SIDA en África al sur del Sahara. Su Programa multinacional de lucha contra el VIH/SIDA en África (MAP, por sus siglas en inglés) fue el primero en proporcionar a los países financiamiento a largo plazo de consideración para enfrentar sus epidemias de SIDA.
El Banco comprometió recursos por US$1.500 millones para programas contra el SIDA en más de 30 países y cinco proyectos subregionales y con ello ha contribuido a generar “resultados importantes” en cuanto a prevención, atención y tratamiento, mitigación y fortalecimiento del sistema, según lo indica una nueva evaluación del MAP realizada por el Banco.
A modo de ejemplo, la presencia de VIH se redujo de 10% a 6% en Kenya y en Zimbabwe disminuyó “gracias a las inversiones realizadas en los años noventa” en programas de prevención que ayudaron a cambiar el comportamiento, agrega Lule.
Estrategia de 'compromiso ampliado' en países de ingreso mediano
Entre otras cosas, la nueva estrategia llamada Nuestro compromiso: Plan de acción del Banco Mundial contra el VIH/SIDA en la región de África en 2007-2011, “ampliará el compromiso” en países de ingreso mediano de África meridional, donde el SIDA ha “revertido los avances logrados en esperanza de vida y diluido los esfuerzos de lucha contra la pobreza”, afirmó a principios de este mes Obiageli Ezekwesili, vicepresidenta del Banco Mundial para la Región de África, ante el Directorio del Banco.
En Botswana, la esperanza de vida se redujo de 58 años en 1980 a 46 años en 1998 y 35 años en 2005, de acuerdo con información del Banco Mundial.
Los países de ingreso mediano, como Botswana, han invertido sumas considerables en su respuesta al SIDA, comenta Lule.
“No es sólo una cuestión de falta de recursos. Debemos ponerle atajo a los factores que catalizan la epidemia y pensar realmente en qué intervenciones logran reducir comportamientos riesgosos tales como tener varias parejas sexuales al mismo tiempo o las desigualdades entre los sexos que fomentan la epidemia”.
Un conglomerado de patrones regionales, no un solo patrón
La información recopilada hasta ahora muestra que no hay un único patrón en la infección de VIH en África al sur del Sahara, sino una serie de patrones regionales, en los que algunas zonas se ven más afectadas que otras por el virus y en que hay diferencias incluso al interior de los países. Los nuevos datos sugieren que las tasas de infección fuera de África meridional no han alcanzado los elevados niveles que se habían pronosticado.
En África meridional, el epicentro de la epidemia, los factores que fomentan la enfermedad incluyen el sexo con varias parejas simultáneas, la movilidad laboral, la actividad sexual prematura y la violación, señala Lule. La circuncisión masculina, que al parecer reduce las tasas de infección del VIH, es poco habitual en África meridional, agrega.
La epidemia en África meridional exige una nueva comprensión y nuevas intervenciones que reflejen el completo cambio social liderado por autoridades políticas, religiosas y comunitarias, comenta Lule. Ella señala además que el Banco trabaja con otros asociados importantes para brindar apoyo a un grupo de expertos de alto nivel en los esfuerzos de prevención del VIH en los países de África meridional que tienen niveles altísimos de la epidemia.
Lule dice que algunos instrumentos financieros innovadores podrían ayudar a los países de esta región a mantener sus programas de tratamiento y aumentar el acceso a ellos, en especial en lugares donde persiste la desigualdad de ingresos. El Banco puede asimismo “cumplir una función importante si aprovecha su experiencia sin igual en diferentes sectores, busca la sostenibilidad financiera a largo plazo y proporciona trabajo analítico”, señala.
Un nuevo Fondo para otorgar incentivos en la lucha contra el VIH/SIDA en África dará al Banco la posibilidad de brindar conocimientos y asistencia técnica a países no prestatarios.
“Los países de África meridional quieren que el Banco los ayude con la asesoría técnica y el fortalecimiento de los sistemas de salud”, comenta Lule.
Con el nuevo plan, el Banco continuará brindando su apoyo a programas nacionales contra el SIDA en toda la región de África al sur del Sahara y pondrá énfasis en cuatro áreas:
Estrategias de lucha contra VIH/SIDA costeadas, focalizadas, con prioridades y elaboradas sobre la base de información disponible.
Un enfoque multisectorial en áreas clave que fortalezca los sistemas de salud, implemente programas de educación y prevención en la escuela y promueva la igualdad entre los sexos.
Mejor seguimiento y evaluación de la respuesta ante el SIDA a través de un mejor gobierno.
Coordinación de fondos de donantes con el fin de aumentar la eficacia de la respuesta mundial al interior de los países.
Apoyo a países frágiles y afectados por conflictos
El Banco ayudaría a llenar el déficit de financiamiento dejado por otros donantes, por ejemplo a través del apoyo a grupos vulnerables, incluido trabajadores/as sexuales y hombres que tienen sexo con hombres. También brindaría apoyo a los países frágiles y afectados por conflictos, brindaría trabajo técnico y analítico y financiaría iniciativas regionales destinadas a reducir la propagación del VIH a través de las fronteras, agrega Lule.
Lule señala también que, aunque aún bordea los US$250 millones al año, la contribución financiera del Banco para la lucha contra el SIDA en África ha disminuido a 7% de la oleada de financiamiento mundial total proveniente de todos los donantes.
“No obstante, debemos hacer contribuciones muy específicas en la lucha contra el VIH/SIDA para garantizar que el dinero de los donantes, incluso el nuestro, sea utilizado de manera efectiva y eficiente”, indica Lule. “Seguiremos luchando contra el VIH/SIDA por mucho tiempo”.