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VIH/SIDA en África

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Panorama general:

  • El Grupo del Banco Mundial fue unos de los primeros organismos en entregar financiamiento a gran escala para la lucha contra el VIH/sida al inicio de la respuesta de emergencia y movilizó una cantidad sin precedentes de fondos internacionales para combatir la epidemia.

  • La institución mantiene su compromiso con los esfuerzos de los países para revertir el curso de esta pandemia en África. Hoy en día, su aporte incluye el intercambio de conocimientos para facilitar la adaptación y adopción de medidas viables, la promoción de alianzas locales y regionales efectivas, el fortalecimiento de la capacidad institucional y la entrega de financiamiento sostenible.

  • De los 34 millones de personas afectadas por el VIH en el mundo a fines de 2011, 23,5 millones (69%) vivían en África al sur del Sahara, al igual que más de 90% de los niños que se contagiaron con el virus ese año. Sin embargo, los nuevos infectados disminuyeron en 24% entre 2009 y 2011.

  • La incidencia de nuevas infecciones de VIH en África al sur del Sahara en 2011 (1,8 millones) se redujo en 25% respecto de 2001 (2,4 millones). Pero a pesar de estos avances, la región dio cuenta del 71% de los adultos y niños contagiados en 2011. Esto subraya la importancia de mantener y fortalecer los esfuerzos de prevención en esta área del mundo.

  • El número de adultos y niños que mueren por causas relacionadas con el sida en la zona disminuyó en 32% entre 2005 (1,8 millones de víctimas fatales) y 2011 (1,2 millones), aunque el 70% del total de fallecidos por la enfermedad en 2011 (1,7 millones) vivían en África al sur del Sahara.

  • En 2011, por primera vez la mayoría (54%) de quienes cumplían los requisitos para recibir terapia antirretroviral en países de ingreso bajo y mediano fue efectivamente tratado. Esta tasa fue levemente más alta (56%) en África al sur del Sahara. En la región, que alberga al 92% de las embarazadas que viven con VIH, el porcentaje de mujeres en dicha condición que recibió terapia antirretroviral o profilaxis alcanza ahora el 59%.

  • Desde 2004, las muertes relacionadas con la tuberculosis entre las personas contagiadas con VIH disminuyeron en 25% en el mundo y en 28% en África al sur del Sahara. En la región vive casi el 80% de los individuos que sufren simultáneamente ambas enfermedades. Y solo el 46% inició un tratamiento contra el VIH.

  • Esta infección sigue afectando profundamente a mujeres y niñas en África al sur del Sahara, donde ellas representaban el 58% de los contagiados en 2011.

  • Ese mismo año, 330.000 niños se infectaron con VIH en el mundo, número que refleja una disminución de 43% desde 2003 (cuando se contagiaron 560.000 menores) y de 24% desde 2009 (430.000 infectados). Más del 90% de los niños contagiados con el virus en 2011 habitaba en África al sur del Sahara. En la región, la cifra de menores que se infectan cada año cayó en 24% entre 2009 y 2011.
La labor del Banco Mundial

El Grupo del Banco Mundial fue uno de los primeros organismos que entregó financiamiento a gran escala para la lucha contra el VIH/sida al inicio de la respuesta de emergencia, y movilizó una cantidad sin precedentes de fondos para combatir la epidemia. Si bien ya no está sola en esta tarea, la institución mantiene su compromiso en esta área. El apoyo que brinda a los programas nacionales de lucha contra el virus de la inmunodeficiencia humana se centra en labores de prevención continua, fortalecimiento de los sistemas de salud, respaldo a los servicios de protección social dirigidos a familias afectadas por el VIH, ayuda a grupos vulnerables, trabajo con otros asociados importantes para contener la epidemia, colaboración más estrecha con las naciones de ingreso mediano del sur de África para combatir la infección simultánea de VIH y TB, auxilio a actividades en Estados frágiles y países en situación posterior a un conflicto y contribución al conjunto de pruebas disponibles sobre medidas efectivas y sostenibles para luchar contra el mal.

Desde 2000 y en el marco de cinco programas regionales, el Banco Mundial ha otorgado más de US$2.000 millones a iniciativas de prevención y tratamiento, así como para atención y apoyo a pacientes en más de 30 naciones de África al sur del Sahara. La institución otorga financiamiento en respuesta a solicitudes presentadas por los países. En este sentido, continuará aportando fondos complementarios a quienes así lo requieran. Los pedidos son sometidos a rigurosos análisis por parte del Banco. Al mismo tiempo, la institución busca ayudar a los Gobiernos a satisfacer sus crecientes necesidades, de manera que consigan perfeccionar la efectividad y la cobertura a corto plazo de sus intervenciones y mantener la sostenibilidad a largo plazo de los programas, especialmente los destinados a tratamientos.

Al 28 de febrero de 2013, la cartera activa del Banco en VIH/sida en África ascendía a US$539,03 millones en compromisos netos. El financiamiento total durante los ejercicios de 2012 y 2013 (US$36,36 millones) incluyó montos para los siguientes proyectos: financiamiento adicional para el sector de salud de Burkina Faso y el Programa Multinacional de Prevención y Lucha contra el VIH/sida -MAP, por sus siglas en inglés- (US$39 millones – 29% para VIH/sida); financiamiento adicional para rehabilitación del sector de salud en la República del Congo (US$30 millones en el ejercicio de 2012 y US$75 millones en el ejercicio de 2013 – 13% para VIH); financiamiento adicional para el Segundo Proyecto Multisectorial de Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual/VIH/Sida en Madagascar (US$6 millones – 29% para VIH/sida), y enfoque sectorial sobre salud en Kenya (US$56,8 millones – 17% para VIH/sida). Además, otros sectores (educación, transporte, desarrollo urbano, etc.) administran programas que contienen componentes de VIH/sida por un total de US$82,89 millones.

Según la nueva estrategia del Banco Mundial para África, la respuesta contra el VIH/sida se enmarca en la segunda área principal de trabajo (vulnerabilidad y capacidad de adaptación), la cual entre otros aspectos, se centra en el mejoramiento de los servicios de salud y la consolidación de los organismos públicos a fin de generar consenso y distribuir los recursos de manera más justa. Para ello, la institución incrementará el apoyo que otorga a las iniciativas nacionales de fortalecimiento de los sistemas de salud, así como a programas que amplían el acceso a tecnologías que permiten salvar vidas, siempre teniendo presente la eficacia en función de los costos y la sostenibilidad. El trabajo analítico del Banco Mundial, por su parte, abordará la eficiencia técnica y distributiva, la rentabilidad de las medidas y los enfoques más acertados para la ejecución en distintos contextos nacionales, además de la sostenibilidad financiera en cada situación. El financiamiento entregado por intermedio de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) se ajustará a las asignaciones de esta institución y a las prioridades establecidas por cada país durante las consultas con el Banco.

Resultados

Además de los nuevos contagiados con el virus cada año, los portadores de VIH que reciben atención y tratamiento antirretroviral en la actualidad suelen sobrevivir más años que antes. Esto explica el aumento en el total de personas que viven con el virus en África al sur del Sahara. Desde 2005, la cantidad de muertes por causas relacionadas con el sida ha disminuido sostenidamente gracias al aumento en la región de la terapia antirretroviral gratuita o que se entrega a un costo relativamente bajo. Estudios locales confirman que el mayor acceso a tratamiento ha permitido bajar la mortalidad de la epidemia y su incidencia en casi la mitad de los países de la región. Entre las cinco naciones más afectadas por el VIH/sida, cuatro —Etiopía, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe— redujeron las nuevas infecciones en más de 25% entre 2001 y 2009, mientras que en Nigeria, esta cifra se estabilizó. Dada la caída en el número de nuevos contagios de VIH y la mejor calidad de vida de quienes reciben tratamiento, la productividad de los jefes de hogar ha aumentado en muchos países. A su vez, esto ha contribuido al crecimiento económico y a la reducción de la pobreza en diversos lugares de África o, al menos, ha ayudado a mitigar los efectos negativos de la epidemia sobre la productividad.

El Banco Mundial contribuyó a estos resultados con su respaldo a programas de prevención del VIH/sida y fortalecimiento de las capacidades. La institución también apoyó a los países clientes en el reforzamiento de la gestión del suministro de fármacos y, en algunos de ellos, en el mejoramiento de la capacidad de diagnóstico de los laboratorios locales. Además, ha ayudado a mejorar el entendimiento de los perfiles epidemiológicos y a perfeccionar el diseño de programas y estudios relacionados con la enfermedad y su financiamiento. Por ejemplo, apoya los estudios de eficiencia de los programas contra el VIH en Lesotho, Kenya, Nigeria, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe, los que están vinculados con la entrega de ayuda para la ejecución de dichas iniciativas y servirán para recabar antecedentes con el fin de mejorar su eficacia y eficiencia.

Rwanda es un ejemplo de un país cuyo Gobierno reconoció a tiempo la relación entre el fortalecimiento del sistema de salud y la expansión de las actividades contra el VIH/sida. Las autoridades recurrieron a los fondos del Banco Mundial para ampliar la cobertura del tratamiento e implementar financiamiento basado en el desempeño y la entrega de donaciones anuales a los centros que ofrecen servicios a los enfermos de sida. Algunos de los resultados fueron:
  • Más de 9.200 pacientes han recibido tratamiento contra el VIH/sida.

  • Las muertes relacionadas con la enfermedad han disminuido rápidamente luego de la introducción del tratamiento; las personas que viven con VIH/sida informan menor actividad sexual, y el uso del preservativo ha aumentado en la población no infectada, según indican las encuestas de hogares.

  • Las provincias donde se implantó el financiamiento basado en el desempeño muestran una mayor tasa de detección del virus (antes y después de las comparaciones) que las provincias donde no se aplicó dicho método. Está en curso una evaluación de impacto dirigida a valorar el efecto de los incentivos en la cantidad y calidad de los servicios y en la satisfacción de los pacientes.

  • Las entidades comunitarias de seguro de salud (mutuales) subsidiaron la cobertura de más de 52.000 familias, con lo que se mejoró el acceso financiero a servicios de salud de alrededor de un cuarto de millón de personas.
Políticas sobre acceso, efectividad y sostenibilidad

Actualmente, los países y sus aliados en el desarrollo lidian con la magnitud de las necesidades junto con la falta de recursos. Debido a ello, es aún más importante aprovechar al máximo el dinero, mejorar la eficiencia y eficacia y prestar atención a la sostenibilidad financiera de las inversiones en los programas de VIH/sida. Un objetivo crítico, que permite abordar tanto los desafíos humanos como financieros, es frenar los nuevos contagios, ya que así se reduce el número de personas que necesitará tratamiento en el futuro. Esto no implica el retorno a la falsa dicotomía entre tratamiento y prevención, sino que significa que el tratamiento contribuye a prevenir la propagación del VIH. También involucra aplicar un enfoque preventivo mucho más decidido basado en pruebas científicas y que recurre a todas las herramientas conductuales, médicas y tecnológicas disponibles en la actualidad. Del mismo modo, requiere prestar atención permanente al tratamiento, sin dejar de lado la cobertura, la calidad y la sostenibilidad de los servicios. Tanto en el caso de la prevención como del tratamiento, urge seguir aprendiendo sobre nuevos métodos más efectivos (y rentables), incluso por medio de investigaciones operacionales o científicas factibles de aplicar en la práctica. La idea central es abordar las necesidades humanas inmediatas y, al mismo tiempo, mantener los costos de los programas de VIH/sida en un nivel sostenible a mediano y largo plazo.

Además, los países, especialmente los de ingreso bajo que dependen mucho de los donantes para entregar tratamiento, deben avanzar hacia una respuesta más integrada que les permita sostener en el tiempo los logros alcanzados. Esta transición hacia un nuevo método de financiamiento y prestación de servicios exige que la respuesta ante la enfermedad esté integrada a nivel nacional, en las distintas fuentes de financiamiento y proveedores de servicios y tanto al interior del sector de salud como de los otros sectores implicados en las tareas de prevención. Un sistema de salud fortalecido debe otorgar servicios e intervenciones de mayor calidad, aprovechar al máximo los recursos disponibles y observar los indicadores cuantitativos de sus resultados. Este enfoque permite superar el debate que contrapone el fortalecimiento de los sistemas de salud con las intervenciones específicas para combatir enfermedades puntuales. También promueve un cambio desde la innovación a pequeña escala hacia una respuesta sólida, sistémica y multisectorial congruente con las necesidades de la población.

Contactos:
Kavita Watsa
(202) 458-8810
kwatsa@worldbank.org

Aby Toure
(202) 473-8302
akonate@worldbank.org

Actualizado el 5 de marzo de 2013



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