La tasa general de infecciones es baja, pero el nivel es considerable en los jóvenes entre 20 y 29 años, el grupo etáreo más productivo en términos económicos.
Los proyectos del Banco incluyen “educación de pares” entre usuarios de drogas IV.
Comunidades rechazan a campesinos y esposas estigmatizados.
28 de noviembre de 2007— Pham Ba Dung solía consumir drogas intravenosas y se siente afortunado por no haber contraído VIH de las jeringas que usaba. Vive con su esposa y su hijo en las escarpadas montañas de Viet Nam occidental y se dedica a convencer a sus amigos y vecinos a que usen jeringas limpias cuando consuman drogas.
Ba Dung participa en un proyecto financiado por el Banco Mundial cuyo objetivo es mantener bajos niveles de incidencia de VIH en Viet Nam. “Me sentía como pez fuera del agua los primeros días aquí; estaba nervioso,” dice. Pero gracias a la capacitación se ha apoderado de su nueva función en la primera línea de prevención del VIH.
Si bien la tasa de infecciones por VIH es relativamente baja en Viet Nam, las autoridades de salud del país piensan que los próximos años serán críticos. Según el Ministerio de Salud, a fines de 2003 había alrededor de 250.000 personas con VIH en el país. El objetivo entonces es lograr que la enfermedad no afecte a la población en general, pues en este momento está confinada a usuarios de drogas IV y trabajadores del comercio sexual. Pero lo que preocupa a las autoridades es que las tasas de VIH entre esos grupos son altas, y siguen aumentando.
Lo más inquietante son los recientes informes que revelan que más de 60% de los casos de VIH informados involucran a personas entre las edades de 20 y 29 años. “Al igual que lo que sucede en muchos países del mundo, la mayoría de los infectados son jóvenes”, dice el Dr. Nguyen Thanh Long, subdirector general de la oficina a cargo de controlar el VIH/SIDA de Viet Nam. “La tendencia hacia el contagio de los jóvenes es bastante evidente en Viet Nam”.
Este grupo etáreo corresponde a la población más productiva en términos económicos de un país y si la epidemia continúa propagándose en él, habrá graves dificultades económicas en el futuro.
El Banco Mundial otorgó a Viet Nam una donación de US$35 millones en apoyo de su programa contra el VIH/SIDA, el cual opera en 18 provincias y dos ciudades, Ciudad Ho Chi Minh y Hai Phong. Estas dos ciudades alojan al 42% de la población y al 55% de los casos de VIH documentados en el país. Las actividades de prevención incluyen desde intercambio de jeringas hasta la promoción del condón e iniciativas de difusión y consejería. Las decisiones sobre qué actividades realizar se toman en función de las necesidades de cada lugar.
Aparte de intentar poner freno a la transmisión de la enfermedad, el proyecto apunta a reducir la estigmatización y la discriminación que sufren los infectados.
Las jeringas usadas son recogidas en un parque.
Programas de intercambio de jeringas
Una de las actividades respaldadas tiene lugar en una zona distante de Viet Nam cerca de la frontera como Lao, donde educadores de la propia comunidad llevan a cabo un programa de intercambio de jeringas. La mayoría de estos educadores han sido consumidores de drogas IV y muchos son también VIH positivos.
En el distrito de Quan Hoa, una zona montañosa cercana a Lao, los educadores entregan jeringas limpias a los consumidores de drogas en sus casas. En esta provincia hay unos 4.000 consumidores de drogas IV y las tasas de VIH son más altas que el promedio nacional. Alrededor de la tercera parte de los consumidores de drogas IV en Quan Hoa son VIH positivo.
Lo Van Toan, un educador comunitario de Quan Hoa, dice: “Todos están conscientes de los efectos de esta enfermedad, todos le temen y yo también. Antes de empezar a trabajar aquí, me hice un examen de sangre, y resultó positivo”.
Destigmatizar la enfermedad
Aunque gran parte del trabajo implica aumentar la conciencia sobre la enfermedad, tal vez la parte más compleja es cambiar las actitudes y las conductas que se relacionan con ella.
Un club social ubicado en la ciudad de Thai Binh ofrece a los trabajadores sexuales exámenes de VIH y enfermedades de transmisión sexual en forma gratuita. En este lugar los trabajadores sexuales pueden conseguir condones, pero también hay karaoke, clases de maquillaje y la oportunidad de conversar. Este club intenta sacar el tema del VIH a la luz pública, informar, educar y destigmatizar la enfermedad y a quienes la padecen.
Chu Thi Cay, víctima de la discriminación
En el centro agrícola de Viet Nam, los campesinos y sus mujeres a menudo enfrentan el VIH solos, rechazados por sus comunidades. Muchos campesinos emigran a otros lugares del país a trabajar y algunos vuelven como consumidores de drogas y con VIH. El Club Verde Amanecer es un lugar para que las familias del campo se junten y obtengan asesoría médica y pequeños préstamos que les permiten comprar un cerdo o instalar un negocio de bordados.
Chu Thi Cay consiguió dinero de este club y compró una vaca. Perdió a su marido a causa del SIDA y tiene VIH. Es madre de dos hijos, de 13 y 5 años, y el más pequeño no será admitido en la escuela el próximo año porque es VIH positivo. La mujer dice que esos niveles de discriminación son cosa de todos los días en Viet Nam.
”Parece que soy la única de mi distrito que hablo con los demás sobre mi enfermedad. Los otros aún se esconden…en mi caso, mi marido se infectó y luego yo y, finalmente, nuestro hijo. Ahora, él está en el jardín infantil y el próximo año tendrá edad suficiente para entrar al colegio, pero no será admitido”.
Se trata de un caso común. Varios niños de esta región tienen VIH; o ellos o uno de sus padres, y pese a las leyes y a las campañas de comunicación, la discriminación es generalizada. En este sentido, la estigmatización ha impedido que muchas personas vulnerables pidan ayuda para prevenir y controlar la enfermedad.
Cambiar la forma de pensar con canciones
Para ayudar a cambiar las percepciones, un grupo musical compuesto por personas con VIH viaja por las aldeas para mostrar la cara humana de la enfermedad, y con sus canciones piden a la gente que no discrimine. Los cantantes dicen que su presentación suele ser bien recibida.
Hoang Thi Tho, una mujer VIH positivo que canta en el grupo, dice que aprendió mucho con esta iniciativa. “Sé cómo se transmite el VIH. Con el apoyo de la comunidad, estoy tratando de que quienes me discriminan comprendan, y he logrado que cambien su actitud. Son más empáticos conmigo y me demuestran su afecto”.