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Innovador proyecto forestal en Indonesia genera alternativas para leñadores ilegales

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Geumpang, Aceh, 6 de diciembre de 2007 - ¿Sabe cuánto gana un leñador ilegal por cada árbol que tala? Alrededor de 500.000 rupias (US$53) por cada árbol, cuya corte manual le tarde una semana. ¿Cuánto gana un vendedor de madera ilegal al mes? Gana por lo menos 20 millones de rupias (más de US$2.146) al mes. Se trata de una pequeña fortuna en un país donde el ingreso anual promedio es de US$1.410.

Programas pilotos de gestión forestal en Geumpang, Aceh

Programas pilotos de gestión forestal en Geumpang, Aceh.

Es la ironía que ampara la pobreza en muchos lugares donde viven leñadores ilegales en esta región de abundantes bosques de Aceh: los leñadores siguen pobres, mientras que los intermediarios se quedan con la mayor tajada. En Geumpang, Pidie, seis aldeas rodean el prístino bosque pluvial de Ulu Masen. Unos 1.330 hogares o alrededor de 5.548 personas viven en esta área y por lo menos la mitad se gana la vida gracias a prácticas forestales ilegales. Este es el desafío que intenta abordar el proyecto experimental del Banco Mundial, el Programa de gestión forestal dirigido por la gente.

En Aceh, la tala de árboles es un oficio tradicional que, según la organización ambiental Walhi, es responsable por la pérdida de 20.796 hectáreas de cubierta forestal todos los años en esta región. Sin embargo, en 2006 la deforestación llegó a una cifra récord de 374.327 hectáreas, situación que obligó a Irwandi Yusuf, gobernador de Aceh, un veterinario que además es convencido ambientalista, a anunciar la moratoria total de la tala forestal en los bosques de Aceh a partir del 6 de junio de 2007 y por un plazo de 15 años.

El gobernador, junto con Barnabas Seubu, gobernador de Papua, firmó un memorando de entendimiento histórico, facilitado por el Banco Mundial en Bali a principios de este año, destinado a impedir la deforestación en sus provincias donde se ubica el grueso de la cubierta forestal pluvial que aún queda en Indonesia.

Según declara Muhammad Sabim, director del subdistrito de Geumpang: “Le he pedido a los aldeanos que no sigan cortando árboles. Algunos me escuchan, porque temen ser sorprendidos por la policía”. El castigo es duro: hasta 15 años de cárcel, más la enorme suma de 1.500 millones de rupias (US$160.000) en multas y una sanción por el daño ambiental causado por la tala ilegal que asciende a 10 años de presidio más una multa de 500 millones de rupias (US$54.000).

Banta, de 36 años, acostumbraba a ser un leñador ilegal...pero descubrió el cultivo del chocolate

Banta, de 36 años, acostumbraba a ser un leñador ilegal...pero descubrió el cultivo del chocolate.

Banta, de 36 años, es uno de los pocos afortunados que pudo dejar atrás la tradición leñadora de la familia: “Yo fui un leñador ilegal”, confiesa, “pero después de la moratoria, pude conseguir un cultivo de chocolate”. Así como él, hay muchos que necesitan encontrar una actividad que reemplace los ingresos que conseguían con la tala.

Como parte de sus gestiones para proteger el medio ambiente de las demandas que impone la reconstrucción, el Fondo de múltiples donantes (MDF, por sus siglas en inglés) para Aceh y Nias de US$635 millones y administrado por el Banco Mundial asumió el desafío. El MDF, en asociación con la ONG Flora & Fauna International (FFI, por sus siglas en inglés) y Leuser International Foundation, está ejecutando el proyecto Geumpang como parte del Proyecto ambiental para los bosques de Aceh de US$17,5 millones a fin de crear conciencia pública sobre los 2,3 millones de hectáreas de bosques de Leuser y Ulu Masen, la zona boscosa continua más grande en Asia sudoriental. Además, se insta a quienes viven en los bosques y en sus alrededores a conocer sus derechos para aprovechar los recursos forestales de manera óptima.

El Programa de gestión forestal dirigido por la gente se centra en dos proyectos principales: delimitación de bosques y aldeas y comercialización de productos forestales.

La delimitación consiste en demarcar los límites entre los bosques y las seis aldeas para ayudar a controlar las usurpaciones y crear una zonificación forestal. Mahdi Ismail, de FFI, dice: “Ayudamos a la gente a entender que pueden utilizar los bosques, pero siempre que los conserven. Deben evitar el desmonte para obtener más tierra y deben plantar un árbol por cada uno que talen”.

Reunión forestal en Geumpang

Reunión forestal en Geumpang.

Geumpang es famoso por sus productos madereros y no madereros, como las fibras de la caña de India (rattan ), la miel y otros, mientras que los bosques de Ulu Masen son conocidos por su rica biodiversidad, que incluye tigres de Sumatra, elefantes y cientos de especies de pájaros.

Banta, quien ayuda a FFI a ejecutar el programa como facilitador, dice: “Apoyamos este programa; sabemos que no se nos prohíbe usar el bosque siempre y cuando no lo dañemos. También entendemos que esto es importante si queremos seguir contando con fuentes de agua limpia en el futuro”.

Las prácticas de tala ilegal en Aceh desde hace mucho tiempo involucran a elementos de los cuerpos policiales del gobierno, de manera que “este programa atañe a la gente, los gobiernos locales, la policía, el ejército y una organización de ex combatientes en la creación de negocios que utilizan productos del bosque”, señala el director del subdistrito de Geumpang, Muhammad Nur.

El desafío es enorme. Según cálculos de Greenomics Indonesia y de WWF, Aceh necesita entre 814.000 y 1,58 millones de metros cúbicos de troncos al año durante el proceso de reconstrucción de cinco años. Lograr eso de manera sostenible es un gran reto, toda vez que la madera legal se vende a entre 6 a 7 millones de rupias (US$630-US$730) por metro cúbico, mientras que el precio de la madera ilegal oscila entre 4 y 5 millones de rupias (US$430-US$530) por metro cúbico.

“Queremos ayudar a los acenenses a conservar sus bosques”, comenta Mikko Ollikainen, especialista del programa ambiental del Banco Mundial en Aceh. “A través de este programa, que cuenta con el apoyo del MDF, estamos creando conciencia sobre la importancia de los bosques para las futuras generaciones, factor que no debe olvidarse a causa de las necesidades de reconstrucción de corto plazo, independientemente de cuál importantes sean”, explica.




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