Innovadores sistemas de energía solar no conectados a la red para 400.000 hogares rurales.
El objetivo de China para la energía eólica es de 30 GW en 2020.
El parque eólico de 100 MW en la isla de Pingtan es una muestra de compromiso.
Fuzhou, China, 18 de diciembre de 2007 - En Fuzhou, capital de la provincia de Fujian, el trepidante crecimiento de China se refleja en el número vertiginoso de nuevos edificios residenciales en construcción. El paisaje de grúas y atrayentes anuncios inmobiliarios es típico de docenas de ciudades en apogeo por todo el país, donde el crecimiento y el aumento del nivel de vida están empujando la demanda de electricidad. El consumo de energía creció a un ritmo de cerca del 10% anual entre 2000 y 2005, más de dos veces por encima de la tasa anual de las dos décadas anteriores. Este gran crecimiento repentino del consumo de energía, provocado principalmente por la industria pesada, obligó a China a aumentar su dependencia de la energía procedente del carbón hasta cubrir casi un 70% de sus necesidades energéticas. Las emisiones de CO2 de China han aumentado casi al doble en los últimos seis años, en una época en que la preocupación por el cambio climático es cada vez mayor en todo el mundo. Los líderes chinos reconocen el reto de suministrar energía para mantener el crecimiento económico de la manera más limpia posible. Con el apoyo del Banco Mundial, China ha estado buscando métodos innovadores para el desarrollo de energía limpia y la eficiencia energética durante los últimos 10 años. Una alianza en evolución Un primer Proyecto de desarrollo de la energía renovable financiado por el Banco Mundial en 1999 respaldó el desarrollo de sistemas de energía solar no conectados a la red que benefició hasta a 400.000 familias rurales en las provincias noroccidentales. Contribuyó a que los productores chinos de sistemas fotovoltaicos (FV) pudieran cumplir elevados criterios y competir en los mercados internacionales. Hoy en día, China es el mayor exportador de paneles solares del mundo. El proyecto también apoyó la instalación de dos parques eólicos en la provincia de Shanghai, cada uno de ellos con una capacidad de 20 MW. La evolución de la producción de FV en China es un ejemplo de innovación respaldada por proyectos de desarrollo y después ampliada por China para obtener un máximo impacto. Un nuevo informe titulado China and the World Bank: A Partnership for Innovation i se ocupa de este enfoque experimental. El enfoque del proyecto de energía renovable en “el mercado, la calidad y la innovación ha llevado a algunas empresas chinas a la vanguardia del mercado global de FV”, señala el informe. Una de estas compañías (Suntech o Wuxi Shangdu, por su nombre chino) recibió una donación en 2002 para el desarrollo de un controlador inteligente para sistemas FV. Cuatro años después sus acciones se cotizaban en la bolsa de Nueva York y se había convertido en uno de los 10 fabricantes más importantes de células FV del mundo. El papel del Banco Mundial ha cambiado con el aceleramiento del desarrollo de China. El enfoque del Banco ha pasado del financiamiento de grandes proyectos de infraestructura y reformas institucionales en los años ochenta y noventa, al respaldo de proyectos más pequeños e innovadores. “Las sumas de nuestros préstamos se han reducido, pero ahora participamos en muchos proyectos innovadores y complicados”, señala Zhao Jianping, coordinador para el sector de energía del Banco Mundial en Beijing. Además de invertir en la energía renovable, el Banco ha respaldado el desarrollo de un nuevo sector de negocios de servicios de eficiencia energética y está ayudando a los bancos locales a introducirse en el campo del financiamiento de la eficiencia energética. También está considerando financiar inversiones en tecnologías avanzadas de carbón limpio que capturan el CO2. Un compromiso a largo plazo con la energía limpia La rotación de grandes aspas blancas en un nuevo parque eólico de la isla de Pingtan, frente a las costas de Fuzhou, es la muestra más reciente del compromiso de China con la energía limpia. En 2005, el Banco concedió un préstamo de US$67 millones a China para financiar el parque eólico. Ahora 50 grandes turbinas de última generación con una potencia de 2MW están diseminadas por la playa y los bosques de Pingtan, cerca de pequeñas turbinas eólicas de un parque anterior de 6MW. La instalación de las turbinas se completó en septiembre de 2007. Para el año que viene, está previsto que el parque eólico de 100 MW produzca unos 270 millones de Kilowatios por hora anualmente. La mitad de esta potencia cubrirá las necesidades de los 400.000 residentes y los pequeños negocios de la isla; el resto se exportará al continente a través de un cable submarino. El parque eólico de Pingtan forma parte, junto con una planta de biomasa alimentada por paja en fase de construcción en la provincia de Jiangsu, varias pequeñas centrales hidroeléctricas en la vecina Zhejiang y otro parque eólico en el interior de Mongolia, de un proyecto financiado por el Banco para apoyar el aumento de la energía renovable en China. A finales de 2006, China tenía un centenar de parques eólicos, con una potencia acumulada de 2,64 GW. El objetivo del Gobierno es contar con 5 GW de capacidad de generación de energía eólica en 2010 y 30 GW en 2020. “Nuestro objetivo real es conseguir un gran número de inversores en este campo. El Banco Mundial por si sólo no puede financiar todas los parques eólicos que quiere instalar China”, señala Richard Spencer, un especialista en energía eólica que puso en marcha el programa de energía renovable del Banco en China. “Queremos demostrar que es posible tener un parque eólico a gran escala utilizando las mejores prácticas internacionales”. Pingtan es un subproducto del programa más amplio del Banco sobre energía limpia en China, que incluye el apoyo al desarrollo y la implementación de la nueva legislación sobre energía renovable que entró en vigor en 2006. “Es importante acertar con los incentivos”, señala Spencer. El precio de la energía renovable debe ser lo suficientemente elevado no sólo para atraer inversores, sino también para fomentar que los operadores gestionen los parques eólicos durante todo su período de vida de 20 años. Se trata de un reto de enormes proporciones. El año pasado, China agregó 90 GW de energía generada por carbón a su red -casi el tamaño de la capacidad total instalada en Alemania-. “Desde esta perspectiva, 100 MW constituye menos de medio día de incremento de la capacidad”, señala Spencer. “Está claro que no va a suponer un diferencia por sí mismo. Pero hay que empezar por algún sitio”. China era el sexto mayor productor de energía eólica del mundo en 2006, escalando desde el décimo puesto en 2004. ”La energía eólica está en su fase inicial”, advierte Han Bin, presidente de Longyuan Pingtan Wind Power Company. El alto costo de las turbinas eólicas combinado con la producción limitada y estacional hace que la energía eólica se encuentre todavía en desventaja frente a la energía térmica. “Se trata de una perspectiva a largo plazo” señala el Sr. Han. “El uso del viento puede ahorrar mucho combustible y contribuye al desarrollo sostenible de la energía para generaciones futuras”. Necesidades acuciantes La necesidad acuciante de energía limpia y sostenible se hace sentir incluso en Lou Bei, una aletargada aldea rural a los pies de las gigantescas turbinas eólicas de Pingtan. Lin Xiuxin, campesino retirado de 67 años, dice que su consumo de electricidad se ha triplicado en los últimos tres años. Compró un televisor hace dos años y un refrigerador el año pasado. Su modesta cocina cuenta también con un nuevo cocedor de arroz y una solitaria bombilla que cuelga del techo. Uno de sus seis hijos trabaja en la construcción de un túnel en la parte continental del país y envía dinero al Sr. Lin y su esposa. La situación del Sr. Lin no es infrecuente. Está llegando dinero en pequeños montos procedente de una parte de los salarios que los trabajadores migrantes envían a sus hogares de origen, y las familias más pobres de China pueden permitirse mayores comodidades y servicios básicos. El consumo de energía por cápita en China continúa en un nivel bajo de 1,7 tec (toneladas de equivalente en carbón) en 2005, en comparación con la media mundial de 2,34 tec y el promedio de los países de la OCDE de 7,3 tec. Aunque la industria sigue condicionando las necesidades de energía de China, el transporte y los consumos residencial y comercial constituirán una parte creciente de la demanda nacional conforme más personas vayan saliendo de la pobreza. “Es natural. Las necesidades de energía de China continuarán creciendo con toda seguridad”, señala el Sr. Zhao. “La cuestión es cómo cubrir estas necesidades de crecimiento económico y alivio de la pobreza de la manera más limpia posible”. |