28 de enero de 2008 ––La nueva serie The Lancet sobre nutrición, i escrita y financiada en parte por el Banco Mundial, describe el lamentable estado en que se encuentra la lucha contra la desnutrición en el mundo y la consiguiente negligencia en la que ha incurrido parte de la comunidad del desarrollo a la hora de enfrentar el desafÃo con decisión. La desnutrición constituye la cara de la pobreza que no se refleja en el nivel de ingresos y el mundo está lejos de cumplir las metas que se ha trazado para erradicarla.
Además, la desnutrición constituye el principal factor de riesgo para este grupo etáreo, dado el número de muertes que provoca, mientras que factores como la nutrición materna y la anemia por deficiencia de hierro aumentan el riesgo de muerte de la madre durante el parto y explican más del 20% de las muertes maternas. Más extraordinario aún es el hecho que son sólo 36 los paÃses que albergan al 90% de los niños desnutridos del mundo.
Con el estilo directo que la caracteriza, una editorial de The Lancet, i serie que se publica ininterrumpidamente todas las semanas desde 1823, concluye: “Esta última edición de The Lancet concluye, tal vez como era de prever, que el sistema de nutrición internacional está dañado. Falta liderazgo, los recursos son demasiado escasos, la capacidad es frágil y los sistemas de respuesta en casos de emergencia están totalmente fragmentados â€.
El perÃodo entre la concepción y los 24 meses de vida de un ser humano es el momento crucial en el que actuar para impedir o reducir la desnutrición y, tal como sostienen tanto el Banco como The Lancet , es crucial trabajar con determinación en ese perÃodo.
Inversiones decisivas
"Las inversiones del Banco en nutrición durante los últimos años se han centrado en abordar el momento crucial entre antes del embarazo y los 24 meses de edad del niño. No obstante, ahora ha quedado más que claro que urge aumentar aún más las inversiones destinadas a este grupo etáreo", dice Joy Phumaphi, vicepresidenta de desarrollo humano del Banco Mundial, quien compartiera la testera durante el lanzamiento de la serie The Lancet realizada en Washington. “La desnutrición priva a los jóvenes de su potencial humano y a los paÃses pobres, de una fuerza imprescindible para su crecimiento económico. Es por eso que el Banco intensificará su trabajo en los 36 paÃses donde vive el 90% de los niños desnutridos del mundo â€, agregó.
Joy Phumaphi añade que la intensificación de las acciones en estos paÃses podrÃa acelerar la erradicación del hambre, en conformidad con el objetivo del desarrollo del milenio (ODM) 1b, i al tiempo que promoverÃa considerablemente la consecución de los ODM 4 y 5, i que apuntan a reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna, respectivamente.
Meera Shekar responde a la pregunta sosteniendo que el Banco goza de una buena posición para asumir, junto a otros socios, este liderazgo. Junto a Julian Schweitzer, director de salud, nutrición y población del Departamento de desarrollo humano del Banco Mundial, sugieren que el Banco puede asumir muy bien el liderazgo necesario para continuar avanzando hacia los siguientes tres objetivos clave:
Elevar, en el plano nacional e internacional, el conocimiento y entendimiento de las consecuencias a largo plazo de la desnutrición, a saber: la desnutrición perpetúa las generaciones de ciudadanos con problemas cognitivos y continúa minimizando el avance en otros ODM (especialmente los ODM 2, 4 y 5). Hasta la fecha, ningún donante, ni siquiera el Banco Mundial, ha respondido en la escala adecuada como para hacer frente a este desafÃo.
Gracias a la serie The Lancet y a los argumentos que el propio Banco presentó con miras a revertir la desnutrición, este objetivo casi incumplido está pronto a ganar más protagonismo y recuperar su sitial entre las prioridades de desarrollo de paÃses, donantes y organismos de ayuda por igual.
Justo antes de participar en el Foro Económico Mundial que se realizó en Suiza durante el fin de semana, el presidente del Grupo del Banco Mundial, Sr. Zoellick, declaró que aprovecharÃa la reunión en Davos para “llamar la atención sobre el hambre y la desnutrición, el olvidado objetivo de desarrollo del milenioâ€.
Según dijo, luchar contra la desnutrición es fundamental para lograr buenos resultados en otros ámbitos del desarrollo, como la reducción de la mortalidad infantil, el mejoramiento de la salud materna y el reforzamiento de la educación básica.