El informe destaca los beneficios de invertir de manera sostenida en la economÃa agrÃcola rural e insta a la comunidad extranjera que reside en Afganistán a adquirir productos en el paÃs y a estimular la producción local.
Afganistán produce y vende más de 90% del total del opio ilegal que se transa en el mundo. La economÃa del opio alcanza al 30% del PIB legal del paÃs, y millones de afganos se benefician de este producto de manera directa o indirecta. El desafÃo económico que plantea el opio es aún más evidente en las zonas rurales. Según el informe, el opio es la actividad agrÃcola más valorada y provee ingresos y trabajo a cientos de miles de afganos.
Si se logran estas condiciones, la experiencia demuestra que es posible reducir el cultivo de la adormidera del opio. Por ejemplo, en un perÃodo relativamente breve se logró reducir el cultivo de opio en zonas de la provincia de Badakhshan, donde los hogares se ubican cerca de zonas urbanas y por ende tienen acceso al mercado laboral y de productos agrÃcolas.
El informe destaca la importancia de la seguridad y el buen gobierno. “Los medios de sustento lÃcitos sólo se pueden mantener en condiciones donde el correcto buen gobierno y la seguridad permiten el desarrollo de mercados legales, la acumulación de activos y el desarrollo de actividades económicas normalesâ€, agrega Alastair Mckechnie, director de la oficina del Banco Mundial en Afganistán.“Es necesario forjar un fuerte marco institucional cuyo fundamento sean las prometedoras instituciones comunitarias que ya han sido creadas en otras instancias, como el Programa nacional de solidaridadâ€.
El informe describe las seis intervenciones de corto plazo que sugiere establecer como prioridades:
Acelerar el desarrollo rural por medio de programas comunitarios;
Aumentar la producción de ganado para que los pobres puedan generar más activos y nuevos medios de sustento;
Crear oportunidades para la creación y el fomento de empresas agrÃcolas;
Estimular a socios internacionales que trabajan en la protección y reconstrucción de Afganistán a realizar sus adquisiciones y contrataciones en el paÃs; y
Explotar posibles oportunidades para producir y comercializar cultivos industriales.
Si bien reconoce que la insurgencia y los conflictos que aún afectan a algunas zonas del paÃs reducen las perspectivas de desarrollo, el informe apunta a posibles formas de avanzar, entre ellas maximizar el sentido de pertenencia local y la participación comunitaria; trabajar con socios y personal a cargo de la ejecución de proyectos en el paÃs, que preferentemente pertenezcan a las propias comunidades; velar por que los proyectos respondan a las prioridades de las comunidades; y eliminar la etiqueta de “extranjero†a los proyectos. En los lugares donde impera la inseguridad, como en la provincia de Helmand, las alternativas son aún menos, pero sà se pueden hacer grandes inversiones en algunos enclaves y en torno a las ciudades; apoyar obras públicas con alta densidad de mano de obra; ampliar la cobertura de la red vial rural donde la seguridad lo permita; y propiciar inversiones en capital humano, incluso en instituciones educacionales ubicadas en otros lugares si fuera necesario. No obstante, si la situación de conflicto e inseguridad se mantiene como en la actualidad, no quedan muchas esperanzas de que vayan a mejorar las perspectivas en el futuro.
Otro factor a tomar en cuenta es el impacto en materia de trabajo y creación de riqueza vinculado con el desarrollo de empresas rurales. El informe plantea muchas recomendaciones que ayudarÃan a mejorar el entorno para los negocios y mejorar el impacto de programas de apoyo a las empresas. Algunas de las sugerencias del informe en esa área son el mejoramiento del acceso de camiones afganos a paÃses vecinos, financiamiento compartido, expansión de parques industriales, mejoramiento de las normas de exportación y fortalecimiento del servicio de aduanas.
Una medida urgente que traerÃa grandes beneficios es que la comunidad extranjera comenzara a realizar sus adquisiciones en el paÃs. Un estudio internacional descubrió que del presupuesto total de las tareas de mantenimiento de la paz, el paÃs anfitrión se beneficia de sólo entre 4% y 9%. En este sentido, el informe insta a los paÃses que apoyan el Pacto para el Afganistán a comprometerse decididamente y aumentar en forma drástica las adquisiciones locales. El grueso de tales adquisiciones serÃan productos agrÃcolas de alto valor y gran parte de ellos podrÃan cultivarse en zonas donde actualmente predomina el cultivo de opio.
En muchas zonas de Afganistán se podrÃan producir cultivos hortÃcolas, industriales o de exportación de alto valor, como por ejemplo semillas oleaginosas, frutas y frutos secos, algodón y vegetales. Según el informe, un programa integrado de fomento a la producción y desarrollo comercial de tales cultivos podrÃa generar enormes beneficios.
Por último, el informe destaca que la eliminación gradual de la economÃa del opio en Afganistán se conseguirá cuando se cree una red de buen gobierno e incentivos a favor de actividades económicas lÃcitas, todo lo cual requiere tiempo, compromiso constante y recursos.
“Buscar soluciones fáciles con el fin de reducir rápidamente la producción de opio genera falsas expectativas y debilita cualquier efecto en el largo plazoâ€, sostuvo William Byrd, economista del Banco Mundial y uno de los autores del informe.“Cualquier dividendo será a mediano y largo plazo y se obtendrá gracias a esfuerzos coherentes, la persistencia ante los obstáculos a corto plazo e inversiones sólidas, coordinadas y sostenidasâ€.
Para leer el informe y obtener más información sobre el trabajo del Banco Mundial en Afganistán, visite: http://www.worldbank.org.af i
Para leer el informe y obtener información sobre el trabajo del DFID en Afganistán y en otras partes del mundo, visite: http://www.dfid.gov.uk i