Para los bancos, el financiamiento de la eficiencia supone un nuevo desafío.
Libro recomienda comenzar poco a poco antes de invertir en grande.
27 de febrero de 2008 — Imagine un mundo donde los países en desarrollo utilizan prácticamente el doble de la energía que consumen en la actualidad y los gases de efecto invernadero aumentan en forma exagerada, con lo que el planeta avanza directamente hacia un cambio climático catastrófico.
Esa situación podría convertirse en realidad antes de 2030 si los países en desarrollo, en especial los de rápido crecimiento, no disminuyen sus necesidades de combustibles fósiles, advierte la Agencia Internacional de Energía. El organismo señala además que la forma menos costosa y más rápida de lograrlo es aumentando la eficiencia energética.
"Todos concuerdan en que el uso eficiente de la energía es ventajoso para todos", comenta Bob Taylor, economista del sector energía del Banco Mundial y autor principal de Financing Energy Efficiency: Lessons from Brazil, China, India, and Beyond, publicado hoy en Washington. "Reduce el impacto ambiental del uso de la energía, claramente es la forma más barata de avanzar, genera ganancias en dinero y tiene un enorme potencial".
No obstante, el libro agrega que el arranque de la eficiencia energética exige años de duro esfuerzo, tanto en un país en desarrollo como en cualquier otra parte. "Sólo se aprovecha una fracción del potencial", comenta el libro.
China, India y Brasil: los tres grandes del mundo en desarrollo
El libro se concentra en China, India y Brasil como tres de los 10 consumidores principales de energía en el mundo. Estas tres naciones albergan el 40% de la población mundial y en conjunto consumen más de la mitad de la demanda energética de los países en desarrollo. Antes de 2030, serán responsables de 42% del crecimiento de la demanda de energía de todo el mundo.
La eficiencia energética es fundamental para estos tres países “por muchos motivos: seguridad en el abastecimiento de energía, competitividad económica, mejora del sustento y sostenibilidad medioambiental”, indica el libro.
En el mundo, miles de proyectos de eficiencia energética, que prometían una rentabilidad financiera potencialmente alta, no han recibido apoyo. Una razón de ello es que es necesario convencer a empresas y bancos que invertir en calderas más eficientes, en la recuperación del calor de los desechos o en iluminación que ahorra energía trae compensaciones que justifican el costo y el riesgo. Otro motivo es el conocimiento específico que se necesita para diseñar y presentar proyectos de eficiencia energética atractivos (que generen dinero).
"No es el tipo de proyecto al que un banco esté acostumbrado", explica Taylor. "Los bancos suelen prestar capital de trabajo u otorgar préstamos para financiar una nueva línea de producción o una nueva fábrica, algo concreto. Pedir un préstamo para reducir el consumo les suena más bien extraño".
En China, después de una década de sólido apoyo gubernamental, emerge un sector de eficiencia energética comercialmente viable. En India, están listos para ampliar nuevos programas crediticios bancarios para financiar proyectos de eficiencia energética en algunas empresas pequeñas y medianas. En Brasil, un fondo para la eficiencia energética que proviene de las ganancias de las empresas de servicios públicos ofrece una plataforma para mejoras más profundas.
El Banco Mundial es parte de esta iniciativa
El libro se basa en gran parte en los resultados de un esfuerzo mundial de asistencia técnica de varios años de duración, conocido como Proyecto de eficiencia energética en tres países, i iniciativa conjunta del Banco Mundial; el Centro Risoe (URC) del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con sede en Dinamarca; y asociados en Brasil, China e India.
Esta iniciativa busca formas diferentes de financiar la eficiencia energética, como las siguientes:
Compañías de servicios energéticos, conocidas como ESCO, que trabajan junto con empresas o el gobierno para identificar y diseñar proyectos de eficiencia energética, organizar el financiamiento e implementar los proyectos.
Financiamiento con créditos para eficiencia energética y garantías de préstamos para incentivar a los bancos comerciales para que presten dinero a proyectos de eficiencia energética.
Uso de empresas públicas de distribución de energía para financiar y poner en marcha programas de eficiencia energética.
El libro enfatiza que cualquier estrategia de financiamiento exige un conocimiento exhaustivo del entorno institucional local y flexibilidad suficiente para ajustar o adaptar un programa durante su ampliación.
Los proyectos deben apuntar hacia la rentabilidad, agrega el libro
Además, advierte que las inversiones en eficiencia energética que se financian con asistencia para el desarrollo y son identificadas por agentes externos nunca “resolverán” el problema por sí mismas.
"Se puede hacer mucho más cuando estos proyectos y programas se concentran en ayudar a desarrollar mercados que avancen en forma espontánea hacia la búsqueda de eficiencia de energía y se planifican como una actividad rentable sin tener que involucrar a un funcionario de gobierno o una exportación del exterior o ni siquiera tener que pensar en esas opciones".
Además de China, India y Brasil, Financing Energy Efficiency presenta estudios de casos de mecanismos de financiamiento para eficiencia energética que se han utilizado en Hungría, Rumania, Lituania, Estados Unidos, Canadá y Sri Lanka.