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En el discurso pronunciado antes de las Reuniones de Primavera, el Presidente del Banco Mundial propone un plan de lucha contra el hambre

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2 de abril de 2008 — En el discurso pronunciado hoy, el presidente del Banco Mundial Robert B. Zoellick propuso un “nuevo acuerdo” para combatir el hambre y la malnutrición mundiales, que consiste en una combinación de ayuda de emergencia y medidas a largo plazo para incrementar la productividad agrícola en los países en desarrollo.

El “Nuevo acuerdo para la política alimentaria mundial” forma parte del conjunto de iniciativas que esbozó Zoellick para promover el desarrollo a pesar del aumento vertiginoso de los precios de los alimentos y el petróleo. También abogó por la concertación de un acuerdo comercial a nivel mundial a la brevedad posible; describió en detalle una iniciativa para ayudar a los países a gestionar de una manera más inclusiva la riqueza derivada de los elevados precios de la energía y los minerales e instó a los fondos soberanos de riqueza a crear una “solución del 1%” respecto de la inversión en capital accionario en África.

Asistencia agrícola

El Banco Mundial prácticamente duplicará la asistencia agrícola —llevándola a US$800 millones— en África. Zoellick también exhortó a las naciones ricas a colaborar con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, que necesita unos US$500 millones para suministros alimentarios de emergencia.

“Los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y otros países de la OCDE deben actuar sin demora para cubrir esa laguna, o serán muchas más las personas sometidas a sufrimientos y al hambre”, manifestó Zoellick en un discurso pronunciado en el Centro para el Desarrollo Mundial, en la ciudad de Washington.

Zoellick sostuvo que es necesario concertar un “Nuevo acuerdo para una política alimentaria mundial” para combatir la malnutrición, el componente “olvidado” entre los objetivos de desarrollo del milenio (ODM). Aunque, cada año fallecen 3,5 millones de niños menores de 5 años a causa de la malnutrición y ésta tiene efectos perdurables en la salud y el rendimiento, los recursos asignados para combatirla representan tan sólo una décima parte de los destinados a la lucha contra el VIH/SIDA.

“El hambre y la malnutrición son una causa, no sólo un resultado, de la pobreza”, señaló Zoellick.

El Banco Mundial estima que 33 países de todo el mundo están expuestos a disturbios sociales debido a la enorme subida de los precios de los alimentos y la energía.

El Nuevo acuerdo entraña sustituir la ayuda alimentaria tradicional por un concepto más amplio de asistencia alimentaria nutricional, como la ayuda en efectivo o los cupones que pueden contribuir a la creación de mercados locales de alimentos y a la producción agrícola, así como impulsar una “Revolución Verde” para África al sur del Sahara.

“Este Nuevo acuerdo debe hacer hincapié no sólo en el hambre y la malnutrición, el acceso a los alimentos y su suministro, sino también en las interconexiones con la energía, los rendimientos, el cambio climático, la inversión, la marginación de las mujeres y otras personas, y la capacidad de resistencia económica y el crecimiento”, manifestó Zoellick.

“La política alimentaria debe ser objeto de atención en las instancias políticas más elevadas, ya que ningún país o grupo puede responder por sí solo a estos desafíos mutuamente vinculados”.

Zoellick afirmó que el Grupo del Banco Mundial puede contribuir:

  • respaldando medidas de emergencia que ayuden a los pobres al mismo tiempo que ofrecen incentivos para producir y cosechar los alimentos
  • ofreciendo acceso a la tecnología y a la ciencia con el fin de aumentar los rendimientos
  • ayudando a los países a neutralizar los riesgos climáticos, como la sequía
  • promoviendo el reconocimiento de títulos de propiedad de la tierra, el financiamiento en moneda local, el capital de explotación, la distribución y la logística, y el apoyo a los servicios intermedios a que deben recurrir los agricultores

“El aumento de los ingresos procedentes de la agricultura tiene una capacidad tres veces mayor de superar la pobreza que los aumentos conseguidos en otros sectores, el 75% de los pobres vive en zonas rurales, y la mayoría de ellos se dedica a la agricultura”, señaló Zoellick.

El comercio también es un factor clave para reducir los precios de los alimentos

Zoellick sostuvo que el momento para salir del punto muerto en que se encuentran las negociaciones sobre el comercio mundial es “ahora o nunca”, y agregó que “un sistema de comercio más justo y abierto” impulsaría a los agricultores de los países en desarrollo a aumentar la producción.

“Las personas pobres necesitan que los precios de los alimentos bajen ya mismo. Pero el sistema comercial agrícola del mundo está estancado en el pasado. Si es que existe un momento de recortar las subvenciones agrícolas que causan distorsión y de abrir los mercados a las importaciones de alimentos, ese momento es ahora”.

Un acuerdo en este respecto ofrecería a los países en desarrollo —tanto grandes como pequeños— mayores oportunidades de ser más productivos y de reducir los precios a través del comercio. También infundiría confianza en un sistema económico signado por la inquietud financiera.

Sin embargo, dijo Zoellick, “sectores poderosos del espectro político, incluso de mi propio país, están pidiendo y justificando el proteccionismo. Este aislacionismo económico es señal de un derrotismo que terminará cosechando las pérdidas y no las ganancias de la globalización”.

Las conversaciones sobre comercio también constituyen una “prueba crucial” en el proceso de lograr un acuerdo mundial sobre el cambio climático. “Si los negociadores de 150 economías no son capaces de aceptar las concesiones políticas de la Ronda de Doha para cosechar los frutos que están a la vista, poco se puede esperar de una reunión entre países desarrollados y en desarrollo para lograr un nuevo acuerdo sobre el cambio climático”.

Fondos soberanos de riqueza

Zoellick también esbozó un plan para instar a economías emergentes, como China, India y Brasil, a invertir unos US$30.000 millones en naciones de África, a través de fondos de riqueza patrocinados por gobiernos.

Hoy, los fondos soberanos de riqueza poseen activos por un valor aproximado de US$3 billones. Recientemente, han sido objeto de escrutinio debido a inversiones fuera de su respectivo país. Según Zoellick, estos fondos tienen que ser transparentes y deberían regirse por prácticas óptimas a fin de evitar la politización, pero señaló: “mientras que algunos consideran que los fondos soberanos constituyen un motivo de preocupación, nosotros pensamos que ofrecen oportunidades”.

La “solución del 1%” impulsada por el Banco Mundial consiste en crear plataformas y puntos de referencia para la inversión en capital accionario que permitan atraer a estos inversionistas, y asignar el 1% de sus activos para intensificar el crecimiento, el desarrollo y las oportunidades en África.

“Este 1% sería el comienzo de algo mucho más grande, que abarcaría otros tipos de fondos y otros países, pues la inversión de la riqueza en capital para el desarrollo brinda oportunidades y no debe inspirar temor”.

Iniciativa sobre transparencia en las industrias extractivas

Zoellick anunció un nuevo mecanismo para ayudar a garantizar que los elevados precios de la energía y los recursos mineros se traduzcan en mejoras en la vida de los pobres.

La nueva Iniciativa EITI++ amplía los conceptos en materia de transparencia y buen gobierno de la Iniciativa sobre transparencia en las industrias extractivas (EITI, por sus siglas en inglés) existente, integrada por múltiples partes interesadas. La EITI publica y verifica los pagos de las empresas y los ingresos del gobierno provenientes del petróleo, el gas y la minería. No obstante, muchos gobiernos están señalando con énfasis que, si bien es importante, la publicación de informes transparentes sobre los ingresos no es suficiente. Consiguientemente, el Banco Mundial está trabajando con los países en desarrollo y otros asociados para crear un “marco amplio que complemente el proyecto original”.

A través de la nueva EITI++, se proporcionará a los países asistencia técnica respecto de la adjudicación de contratos, las operaciones de seguimiento, la recaudación de impuestos, el mejoramiento de la extracción de recursos y las decisiones sobre gestión económica, la mejor gestión de la volatilidad de los precios y la inversión eficaz de los recursos en desarrollo sostenible.

Respecto de la próxima aplicación de una EITI++ en Guinea, Zoellick señaló: “De conseguirse la explotación de los abundantes recursos naturales de Guinea, se reforzaría el desarrollo sostenible de toda la región”.

“La EITI++ puede propugnar la globalización incluyente y sostenible ampliando el número de beneficiarios de la explotación de recursos”.

 



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