Esta mañana hemos analizado la adaptación al cambio climático durante la reunión que hemos denominado "Desayuno de Bali". Éste es un tema de importancia fundamental para los paÃses en desarrollo.
El Desayuno de Bali surgió de una iniciativa de Indonesia con ocasión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Espero que se convierta en una reunión periódica de ministros de finanzas y desarrollo durante las Reuniones Anuales y de Primavera para debatir sobre el cambio climático. Nos mantendremos atentos para ayudar a los paÃses en desarrollo a integrar estrategias de adaptación y mitigación en sus planes de desarrollo.
Una de esas prioridades era cómo podemos ayudar a los paÃses a gestionar y transformar su riqueza de recursos naturales en un crecimiento económico a largo plazo en que los beneficios se distribuyan de manera más equitativa entre todos sus habitantes. Me complace sobremanera que ayer se haya puesto en marcha la iniciativa EITI++ y que Guinea y Mauritania hayan solicitado nuestra asistencia para aplicarla en forma experimental. Considero alentador el apoyo que ya han ofrecido las instituciones africanas y algunas ONG con una sólida trayectoria en este ámbito. Esta iniciativa es un paso importante para revertir la denominada "maldición de los recursos".
Durante nuestra asamblea, el primer ministro Brown del Reino Unido dio a conocer una carta que le ha enviado al primer ministro Fukuda -anfitrión de la cumbre del G-8- en la que hace un llamado a la acción conjunta internacional con respecto a la alimentación. Este fin de semana, el presidente Yudhoyono de Indonesia ha enviado al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y a mà una carta del mismo tenor.
Celebro asimismo la decisión de que el encarecimiento de los precios de los productos básicos y su impacto en el crecimiento y el desarrollo será un tema que analizarán los ministros de hacienda del G-8 en Japón en el mes de junio. Esto es importante y puede contribuir al establecimiento del Nuevo acuerdo.
Pero, con toda franqueza, la reunión del G-8 se realizará en junio y no podemos esperar hasta entonces.
Tenemos que acompañar nuestras palabras con acciones ahora mismo, para que podamos alimentar a los que padecen hambre. Es tan simple como eso.
El Programa Mundial de Alimentos ha pedido a los paÃses que respondan a su llamado a suministrar US$500 millones antes del 1 de mayo y ha recibido indicaciones de compromisos por el equivalente de casi la mitad de los recursos que necesita. Pero eso no es suficiente. Es esencial que los gobiernos confirmen sus compromisos a la brevedad posible y que otros se decidan a comprometer recursos. Los precios no han hecho más que aumentar desde que el PMA realizó el llamado, por lo que sigue siendo urgente que los gobiernos se pronuncien.
El hambre, la malnutrición y la polÃtica alimentaria se han convertido en un tema recurrente en las reuniones de este fin de semana y creo que hemos logrado avanzar. Pero será importante que sigamos centrando la atención en este tema una vez que ustedes hayan abandonado la ciudad de Washington.