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Palabras del presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, en la conferencia de prensa del Comité para el Desarrollo durante las Reuniones de Primavera de 2008 del FMI y el Banco Mundial

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Palabras del presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick
Conferencia de prensa del Comité para el Desarrollo
Domingo 13 de abril de 2008

Hemos sostenido una serie de reuniones positivas. El secretario Carstens ha señalado los puntos principales en la reunión del Comité para el Desarrollo. Permítanme simplemente resaltar algunos temas:

Esta mañana hemos analizado la adaptación al cambio climático durante la reunión que hemos denominado "Desayuno de Bali". Éste es un tema de importancia fundamental para los países en desarrollo.

Como señalé al inicio de estas reuniones, el ímpetu para abordar el problema del cambio climático no llevará a ninguna parte si se considera que este tema sólo atañe al club de los ricos. Es sumamente importante reunir a ministros de países tanto desarrollados como en desarrollo en la misma mesa, de manera que la voz de estos últimos pueda ser escuchada.

El Desayuno de Bali surgió de una iniciativa de Indonesia con ocasión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Espero que se convierta en una reunión periódica de ministros de finanzas y desarrollo durante las Reuniones Anuales y de Primavera para debatir sobre el cambio climático. Nos mantendremos atentos para ayudar a los países en desarrollo a integrar estrategias de adaptación y mitigación en sus planes de desarrollo.

Con anterioridad a estas reuniones esbocé las prioridades que, en mi opinión, pueden ayudar a atender las necesidades inmediatas, al tiempo que se prepara el terreno para avanzar hacia una globalización más incluyente y sostenible.

Una de esas prioridades era cómo podemos ayudar a los países a gestionar y transformar su riqueza de recursos naturales en un crecimiento económico a largo plazo en que los beneficios se distribuyan de manera más equitativa entre todos sus habitantes. Me complace sobremanera que ayer se haya puesto en marcha la iniciativa EITI++ y que Guinea y Mauritania hayan solicitado nuestra asistencia para aplicarla en forma experimental. Considero alentador el apoyo que ya han ofrecido las instituciones africanas y algunas ONG con una sólida trayectoria en este ámbito. Esta iniciativa es un paso importante para revertir la denominada "maldición de los recursos".

También describí someramente la "solución del 1%" para la inversión en capital accionario en África, de manera que ese continente pueda convertirse en un polo de crecimiento complementario en un plazo de 10 a 15 años, tal como lo son hoy China, India y otros países. Inclusive la asignación de tan sólo el 1% de los activos de los fondos soberanos de riqueza para inversiones en capital accionario en África podría aportar US$30.000 millones al crecimiento, el desarrollo y las oportunidades en esa región. Estoy muy complacido por las reacciones tan positivas que hemos observado con respecto a esta idea y continuaremos nuestras conversaciones con los fondos soberanos de riqueza. La Corporación Financiera Internacional (IFC) está estudiando varias posibilidades: invertir junto con la IFC en los proyectos, invertir en fondos multinacionales o invertir en empresas conjuntas.

Permítanme ahora referirme a la crisis de los alimentos. En estas reuniones he subrayado la importancia vital de lograr un Nuevo acuerdo para una política alimentaria mundial. Parte de ese Nuevo acuerdo consiste en atender las necesidades inmediatas de quienes, debido a la crisis, ahora enfrentan el hambre, la malnutrición e incluso la inanición en todo el mundo. Durante el fin de semana hemos escuchado una y otra vez a los ministros de los países en desarrollo y las economías emergentes señalar que éste es un problema que reviste prioridad.

Durante nuestra asamblea, el primer ministro Brown del Reino Unido dio a conocer una carta que le ha enviado al primer ministro Fukuda -anfitrión de la cumbre del G-8- en la que hace un llamado a la acción conjunta internacional con respecto a la alimentación. Este fin de semana, el presidente Yudhoyono de Indonesia ha enviado al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y a mí una carta del mismo tenor.

Es gratificante que hoy los ministros del Comité para el Desarrollo hayan respaldado el Nuevo acuerdo y que también hayan exhortado a los donantes a suplir el déficit de US$500 millones que tiene el Programa Mundial de Alimentos.

Celebro asimismo la decisión de que el encarecimiento de los precios de los productos básicos y su impacto en el crecimiento y el desarrollo será un tema que analizarán los ministros de hacienda del G-8 en Japón en el mes de junio. Esto es importante y puede contribuir al establecimiento del Nuevo acuerdo.

Pero, con toda franqueza, la reunión del G-8 se realizará en junio y no podemos esperar hasta entonces.

Tenemos que acompañar nuestras palabras con acciones ahora mismo, para que podamos alimentar a los que padecen hambre. Es tan simple como eso.

Ayer mismo nos enteramos de la caída del gobierno de Haití. Aunque sé que el presidente Preval está empeñado en mantener la continuidad y la estabilidad en su país y seguirá centrando la atención en el desarrollo económico y social, esta situación pone de relieve la importancia de una rápida acción internacional. Hemos dispuesto el otorgamiento de US$10 millones adicionales para programas de alimentación en Haití, y tengo entendido que otros están estudiando la manera de ayudar.

En varios otros países también estamos llevando a cabo programas de transferencias en efectivo condicionales, alimentos por trabajo y siembras para la nueva temporada de cultivo; además, estamos estudiando la forma de aumentar ese apoyo como parte de las medidas a corto y mediano plazo.

El Programa Mundial de Alimentos ha pedido a los países que respondan a su llamado a suministrar US$500 millones antes del 1 de mayo y ha recibido indicaciones de compromisos por el equivalente de casi la mitad de los recursos que necesita. Pero eso no es suficiente. Es esencial que los gobiernos confirmen sus compromisos a la brevedad posible y que otros se decidan a comprometer recursos. Los precios no han hecho más que aumentar desde que el PMA realizó el llamado, por lo que sigue siendo urgente que los gobiernos se pronuncien.

Pero también es crucial que impulsemos medidas a mediano plazo para dar prioridad a la agricultura.

Haciendo un análisis aproximado, calculamos que una duplicación de los precios de los alimentos en los últimos tres años podría sumir aún más en la pobreza a 100 millones de personas de países de ingreso bajo. No se trata sólo de atender necesidades inmediatas, por muy importantes que sean. Se trata de asegurar que las generaciones futuras no sufran también las consecuencias.

El hambre, la malnutrición y la política alimentaria se han convertido en un tema recurrente en las reuniones de este fin de semana y creo que hemos logrado avanzar. Pero será importante que sigamos centrando la atención en este tema una vez que ustedes hayan abandonado la ciudad de Washington.

Quiero expresar mi agradecimiento al presidente Carstens por su liderazgo y su apoyo, y a Dominique Strauss-Kahn por ser un excelente colaborador en la tarea de renovar estas instituciones en una época en que enfrentamos desafíos económicos a nivel internacional. También quiero agradecer a las numerosas personas del Grupo del Banco Mundial por su excelente y ardua labor no sólo en estas reuniones, sino también en sus contribuciones de todos los días.

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