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El presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, se muestra complacido por el llamamiento del primer ministro japonés, Fukuda, a incluir la crisis de los alimentos en el temario del G-8

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CIUDAD DE WASHINGTON, 21 de abril de 2008. La declaración que se reproduce a continuación fue formulada hoy por el presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, en respuesta a una carta del primer ministro japonés, Fukuda, en la que abogaba por incluir la crisis de los alimentos en el temario del G-8.

“Celebro la intención del primer ministro Fukuda de incluir con firmeza la crisis de los alimentos en el temario de la cumbre del G-8 que se realizará en Japón en julio y su pedido de que el Banco Mundial, las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales actúen en estrecha coordinación para elaborar medidas conjuntas. Nos complacerá apoyar a Japón en su ejercicio de la presidencia del G-8.

El aumento de los precios de los alimentos y su impacto en el hambre, la malnutrición y el desarrollo amenazan con sumir aún más en la pobreza a 100 millones de personas. Para más de 2.000 millones de personas, los elevados precios de los alimentos son ahora causa de esfuerzos, sacrificios diarios y, para algunos, incluso una cuestión de supervivencia, sin indicios de mejora a la vista. La malnutrición puede perjudicar no sólo a esta generación sino también a la próxima. Esto representa para la comunidad internacional una prueba en la que no puede darse el lujo de fracasar. Debemos lograr que la globalización sea beneficiosa para todos. Y nada lo refleja más claramente que el problema de los alimentos, que en la actualidad ha puesto a millones de personas en riesgo.

Los donantes deben actuar sin demoras para respaldar el pedido del Programa Mundial de Alimentos, que insta a suministrar fondos de emergencia para subsanar lo que constituye un déficit de financiamiento urgente. Sin este dinero, millones de personas pasarán hambre. Para ellos, el sistema internacional habrá fracasado.

Los ministros de más de 180 países, que se congregaron durante las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), se pronunciaron recientemente a favor de un Nuevo acuerdo para la política alimentaria mundial. Esto requerirá la acción coordinada en el corto, mediano y largo plazo: respaldo inmediato al llamamiento de emergencia del Programa Mundial de Alimentos; apoyo en el corto y mediano plazo para las redes de protección social, como los comedores escolares, programas de alimentos por trabajo y de transferencias de efectivo condicionadas. En el mediano y largo plazo, se necesitará brindar apoyo para incrementar la producción agrícola, comprender más acabadamente el impacto de los biocombustibles y adoptar medidas en el área comercial para reducir las subvenciones y las barreras que provocan distorsiones. También deben abordarse las cuestiones fiscales y las relacionadas con la balanza de pagos de los países más seriamente afectados, y trabajaremos en estrecha colaboración con el FMI en respaldo a estos temas.

Como respuesta inmediata, estamos trabajando con los asociados que integran las Naciones Unidas a fin de identificar a los países más necesitados de modo que, junto con otras entidades, podamos brindarles financiamiento en condiciones concesionarias y respaldo de otra índole según corresponda. Estamos analizando la posibilidad de establecer un mecanismo de financiamiento rápido para países especialmente frágiles y pobres, aquéllos con escaso margen de supervivencia y acceso al financiamiento. Asimismo, durante el próximo ejercicio económico duplicaremos el financiamiento al sector agrícola en África para cerciorarnos de atender la necesidad de incrementar la oferta de alimentos.

Será importante que, como comunidad internacional, actuemos coordinadamente, minimicemos la superposición de tareas y ataquemos el problema desde diversos frentes a fin de garantizar que el apoyo llegue a los sitios donde más se lo necesita y que las cuestiones relativas a la oferta a más largo plazo puedan abordarse adecuadamente.

Estos aspectos de corto, mediano y largo plazo serán una parte fundamental de la acción internacional. Pero primero reunamos el dinero que hace falta para satisfacer las necesidades más inmediatas. El mundo puede hacerlo. Los pobres y los que pasan hambre, no”.

Robert B. Zoellick.

 




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