En los últimos meses, el aumento desmesurado de los precios internacionales de los alimentos ha causado fuertes subas de los precios del arroz, el maíz y el trigo, los elementos básicos del régimen alimentario de muchos africanos. A raíz del alza, algunos países han formulado pedidos de ayuda alimentaria de emergencia. En otros, los ciudadanos han realizado protestas callejeras. En el siguiente conjunto de preguntas y respuestas, Robert Townsend, economista superior de la Unidad de Agricultura del Banco Mundial, analiza los factores que generaron el alza de los precios, sus efectos en África y las medidas que está adoptando el Banco Mundial para prestar ayuda.
¿Cuáles son las principales razones del reciente aumento del precio internacional de los alimentos?
Robert Townsend: La demanda de cultivos alimentarios ha aumentado a un ritmo más rápido que la oferta debido principalmente a las políticas sobre biocombustible adoptadas por los países industrializados y, en menor medida, a los cambios en el régimen alimentario en los países en desarrollo que están creciendo aceleradamente. A raíz de las políticas sobre biocombustible, los cultivos alimentarios que antes se destinaban a los mercados tradicionales de exportación, ahora se utilizan para producir etanol y biodiesel. El aumento de la demanda de productos ganaderos, especialmente en Asia, ha incrementado el consumo de granos para forraje. La variabilidad del clima, las políticas comerciales y los desfases estacionales han demorado la respuesta de los productores al aumento de los precios. La sequía ocasionó una disminución del volumen históricamente alto de las exportaciones de trigo y arroz de Australia. Recientemente, algunos países han impuesto prohibiciones de exportación que, a su vez, han generado una interrupción del comercio. Además, la naturaleza estacional de la agricultura ocasiona retrasos en la respuesta de la oferta. Puesto que la demanda ha aumentado a un ritmo más acelerado que la oferta, los precios han subido marcadamente, en particular en el caso del maíz, el arroz y el trigo. Por otra parte, en el curso de los últimos dos años también se registró un fuerte aumento de los precios de los fertilizantes debido a que la reducida capacidad de producción impidió aumentar la oferta para equiparar la creciente demanda.
El aumento de los precios internacionales de los alimentos, ¿plantea un problema especial para la región de África?
Robert Townsend: Sí. Los alimentos básicos —maíz, arroz y trigo— representan, en promedio, el 20% de los alimentos que se consumen en África al sur del Sahara, donde únicamente estos tres cultivos proporcionan cerca del 30% de las calorías. El aumento de los precios internacionales de los alimentos también ha generado una suba de los precios internos de estos productos, especialmente del arroz y el trigo. El 45% del arroz y el 85% del trigo que se consumen en la región, se importan. La producción de maíz de la región es casi suficiente para atender la demanda interna, y las importaciones de los mercados internacionales representan tan sólo el 5% del consumo. A raíz de la marcada diferencia en las pautas de consumo de granos en la región, los impactos también han sido diferentes. La región importa casi la totalidad de los fertilizantes que utiliza, y puesto que los precios de estos productos se han duplicado en el curso del último año, existe gran preocupación por los impactos negativos en la producción de alimentos durante la próxima temporada de siembra.
¿Qué países de África sufren en mayor grado los efectos del aumento de los precios internacionales de los alimentos? ¿Por qué?
Robert Townsend: Los países de África occidental, el Cuerno de África y los Estados africanos frágiles que se recuperan de un conflicto son especialmente vulnerables al aumento de los precios internacionales de los alimentos. En África occidental, el porcentaje del arroz dentro del consumo de alimentos es muy superior al de África oriental y meridional. Puesto que las importaciones de arroz son superiores a las de maíz, los precios internos de los alimentos se verán más afectados en África occidental. Los países que sufren interrupciones en la oferta interna también son especialmente vulnerables a las subas del precio internacional, como se observó tras la sequía en Burkina Faso, el ciclón que azotó recientemente a Madagascar y las inundaciones localizadas en Ghana. La disminución de la oferta interna implica una mayor dependencia de las importaciones —que ahora son mucho más costosas— para atender la demanda interna. En estos países, los pobres serán especialmente vulnerables, pues suelen gastar en alimentos hasta la mitad de su ingreso disponible.
¿Pueden atenuarse los impactos negativos concediendo ayuda alimentaria de emergencia? ¿Existen otros mecanismos útiles para reducir la presión?
Robert Townsend: La ayuda alimentaria de emergencia puede atenuar algunos impactos inmediatos en los grupos más vulnerables. Sin embargo, la disponibilidad de ayuda alimentaria tiende a disminuir cuando los precios internacionales de los alimentos son elevados, en razón de que los alimentos que anteriormente se proporcionaban en forma de ayuda, se destinan a otros usos. También resulta más costoso adquirir los alimentos que se destinarán a ayuda de emergencia. Consiguientemente, los países que afrontan precios elevados de los alimentos y financian sus propios programas alimentarios precisan recursos suficientes para cubrir las necesidades en materia de importación de alimentos. La reducción de los aranceles de importación y los impuestos internos sobre los alimentos suelen generar una disminución de los precios internos. Las transferencias de efectivo, así como los programas de obra pública, pueden mejorar el poder adquisitivo de los pobres. En el pasado, algunos países han impuesto prohibiciones de exportación y han fijado precios máximos, pero estos mecanismos no son eficaces. Aunque tienen el efecto de reducir los precios que pagan los consumidores, también reducen los precios que reciben los agricultores y restringen el aumento de la oferta en la temporada siguiente. La respuesta más eficaz frente al aumento de los precios consiste en incrementar la oferta mediante la aceleración del crecimiento de la agricultura y el incremento de la productividad de los cultivos de alimentos básicos.
¿Qué medidas se pueden adoptar para mejorar la producción de alimentos en el continente africano?
Robert Townsend: Las medidas son muchas y ya se están adoptando. Aunque la producción de alimentos está aumentando, la suba de los precios en África no obedece a una perturbación de la oferta. No obstante, la agricultura debe crecer a un ritmo más rápido. El uso de mejores semillas, mayor cantidad de fertilizantes y mejores métodos de cultivo puede duplicar el rendimiento. La amplia adopción de técnicas de labranza de conservación permite asegurar que el agua disponible llegará a las plantas en las zonas de secano expuestas a la sequía. Las inversiones en investigación pueden producir mejores variedades, y el perfeccionamiento de los mecanismos de extensión permite promover su adopción por parte de los agricultores. Los planes de riego eficaces en función de los costos y administrados adecuadamente permiten suministrar agua de manera confiable y respaldar la producción de cultivos de alto valor. El comercio que fluye con más libertad a través de las fronteras nacionales ayuda tanto a los productores como a los consumidores. Los nuevos mecanismos de gestión del riesgo, como los seguros contra condiciones climáticas adversas en base a índices, son útiles a los agricultores pues les permiten afrontar las incertidumbres.
¿Qué medidas está adoptando el Banco Mundial para responder a los elevados precios de los alimentos tanto a corto como a largo plazo?
Robert Townsend: El Banco Mundial está trabajando con los países africanos para prestar asistencia a través de programas de protección social destinados a los pobres, asesoramiento técnico sobre políticas comerciales y tributarias, apoyo para promover una respuesta de la oferta a corto plazo y asistencia para atender la carga fiscal adicional impuesta por los elevados precios de los cereales. El Banco Mundial respalda los esfuerzos emprendidos por la Unión Africana para convocar una reunión técnica a fines de mayo, en la que los países africanos más afectados por el aumento de los precios de los alimentos formularán su propia respuesta y la presentarán a los asociados en el desarrollo para obtener financiamiento. En el largo plazo, el Banco Mundial está intensificando el apoyo a la agricultura en cuatro esferas que son fundamentales para aumentar la productividad: la ordenación de la tierra y los recursos hídricos, los mercados y la infraestructura, los riesgos y la vulnerabilidad, y la tecnología agrícola. La suba de los precios de los alimentos imprime mayor urgencia al compromiso de intensificar el apoyo a la agricultura en África. El Banco Mundial está duplicando, prácticamente, el financiamiento destinado a la agricultura —de US$450 millones a US$800 millones— y se dedica con empeño a trabajar en colaboración con otros asociados que también están incrementando su propia asistencia al sector.