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Se necesitan medidas, recursos y resultados ahora mismo para hacer frente a la crisis de los alimentos, dice presidente Zoellick

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Comunicado de prensa Nº:2008/349/EXC

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En Roma: Rachel Winter Jones
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En la Ciudad de Washington: Carl Hanlon
+1 202 473 8087
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ROMA, 4 de junio de 2008. A continuación se transcribe la declaración formulada por el presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, en una rueda de prensa durante la Conferencia de Alto Nivel sobre la seguridad alimentaria mundial celebrada en Roma.

“Durante esta reunión, se ha logrado un consenso significativo acerca de las causas de la actual crisis de los alimentos y de lo que debe hacerse. Ahora, el desafío para la comunidad internacional es hacerlo. Necesitamos medidas, recursos y resultados en tiempo real.

 

Aquí, en Roma, y durante la Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África celebrada la semana pasada, uno tras otro los líderes africanos han señalado que los elevados precios de los alimentos y de la energía han puesto en grave riesgo sus reformas, sus estrategias de crecimiento y, lo que es más importante, sus poblaciones. Todos ellos se formulan la misma pregunta: ¿qué se puede hacer ahora? No el mes próximo. No dentro de un año. Ahora.

 

Disturbios en más de 30 países, 30 millones de africanos que probablemente se vean arrastrados a la pobreza, 100 millones de personas en situación de riesgo en todo el mundo, 850 millones de personas malnutridas, 2.000 millones de personas que luchan todos los días para llevar alimentos a su mesa. Si no podemos actuar ahora, ¿entonces cuándo?

 

Esto no es un desastre natural. Es obra del hombre y nosotros podemos solucionarlo. No hacen falta investigaciones complejas. Sabemos qué hay que hacer.

 

Nuestra tarea es doble: hacer frente al peligro en que se encuentran hoy en día los millones de personas para quienes obtener alimentos se ha convertido en una lucha diaria, y luego transformar el aumento de los precios de los alimentos en oportunidades para la agricultura y los agricultores de los países en desarrollo. Creo que podemos hacer ambas cosas.

 

El Grupo de trabajo dirigido por el Secretario General ha elaborado un marco amplio para la acción. Esto es importante y puede servir de guía para elaborar respuestas de corto y largo plazo.

Para el primer desafío, he propuesto a los participantes de esta reunión que se comprometan a ayudar a los 20 países más vulnerables durante las próximas semanas. En colaboración con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y los bancos de desarrollo, y con el apoyo financiero de los donantes bilaterales debemos emprender esta tarea antes de la próxima reunión del Grupo de los Ocho, en julio. Luego debemos hacer más.

 

Los organismos y los gobiernos que participan de esta reunión deberían también comprometerse a distribuir semillas y fertilizantes entre los pequeños agricultores durante la próxima temporada de siembra. Esto puede marcar la diferencia entre tener alimentos o pasar hambre en la próxima cosecha.

 

También debemos acordar un llamamiento internacional para que se eliminen las prohibiciones y las restricciones a la exportación de alimentos que están impulsando el alza de los precios en el mundo y perjudicando a los pobres.

 

Con sólo tomar estas tres medidas ahora mismo, los que estamos aquí reunidos en Roma podemos marcar una diferencia y lograr que millones de personas tengan comida en su mesa. De lo contrario, no tendrán alimentos. La opción es clara.

 

Asimismo, debemos pensar más allá de la crisis actual. En la reunión del Grupo de los Ocho, debemos observar avances respecto del desafío de más largo plazo que consiste en duplicar la producción mundial de alimentos en el curso de los próximos 30 años.

 

Como mencioné en un artículo publicado la semana pasada, para esto hace falta impulsar la productividad y los productos agrícolas de los países en desarrollo de modo que éstos puedan beneficiarse con la creciente demanda de alimentos.

 

Como parte de esta estrategia de más largo plazo, la inversión en los pequeños agricultores, en la agroindustria y en la investigación agrícola podría lograr que se triplicaran los rendimientos. Se pueden crear nuevos instrumentos de gestión del riesgo para proteger a los agricultores pobres.

La reducción de los mandatos, los aranceles y los subsidios a los biocombustibles producidos a partir de maíz y oleaginosas, así como el cierre de la ronda de Doha sobre el comercio, también deben incluirse entre estas medidas de más largo plazo.

 

Éste es el temario para las dos reuniones del Grupo de los Ocho, y debemos seguir impulsándolo. Pero hoy estamos en Roma, y es en Roma donde podemos y debemos actuar ahora”.

 

Para más información, visite: http://www.bancomundial.org/temas/preciosalimentos




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