16 de junio de 2008 — Malawi resultó especialmente perjudicada durante la sequÃa de 2005 que generó hambruna generalizada en muchos paÃses de Ãfrica meridional.
Los cultivos de maÃz se marchitaron en los campos y el gobierno se vio en la obligación de pedir ayuda. El paÃs gastó US$200 millones para responder a la crisis y el Banco Mundial y otros donantes colaboraron con una suma similar.
Este año, cuando el alza de los precios y la falta de alimentos castigan a muchas naciones, el mejoramiento de las cosechas ha permitido a Malawi alimentar a sus habitantes e incluso exportar a paÃses vecinos.
De todos modos, el gobierno y sus asociados en el desarrollo reconoce que la perspectiva de la escasez de alimentos en el futuro es real. Incluso mientras se desarrollaba la crisis de la sequÃa, el Gobierno de Malawi comenzó a buscar nuevas formas de proteger al paÃs de este tipo de situaciones en el futuro.
Con ayuda del Grupo del Banco Mundial, el paÃs comienza a usar herramientas de gestión de riesgos como parte de una estrategia integral que busca reducir el impacto de la sequÃa en la seguridad alimentaria, según señala el personal del Banco que trabaja directamente con este paÃs.
Manejar el riesgo de sequÃa: abanico de herramientas
Cuando escaseó el alimento en 2005, una de las estrategias utilizadas por el gobierno fue adquirir contratos de cobertura de precios de los alimentos básicos para dejar fijo el precio del maÃz en las entregas futuras. Tal maniobra redujo el costo de las importaciones de cereales en un rango de US$50 a US$90 por tonelada durante los siguientes cuatro meses, y garantizó el abastecimiento durante un perÃodo muy complejo, comenta Julie Dana, experta en productos básicos que trabaja en el Departamento de agricultura y desarrollo rural del Banco Mundial.
Los derivados climáticos son contratos financieros que se basan en un Ãndice climático básico. Todos estos contratos dependen de observaciones climáticas que se realizan en una o más estaciones determinadas. Los pagos se activan tras eventos climáticos adversos de acuerdo con condiciones previamente especificadas. El mercado de los derivados climáticos funciona hace 10 años y ha alcanzado una cobertura de más de US$100.000 millones desde su inicio. Hasta ahora, las empresas de energÃa son las que más han usado estos instrumentos financieros para "cubrir" o compensar la merma en las ganancias a causa de inviernos más cálidos.
En el caso de Malawi, el Ãndice climático se basa en un modelo que calcula la producción de maÃz usando información sobre las precipitaciones caÃdas. Estaciones climatológicas locales medirán la cantidad de lluvia caÃda y el contrato ofrecerá un desembolso financiero en caso de producirse una sequÃa grave, como activador especÃfico.
El Banco agregó este nuevo derivado climático a su paquete de productos y servicios financieros para la gestión de riesgos catastróficos el 5 de junio.
"El uso del mercado del clima y de productos de seguros en base a Ãndices en el sector agrÃcola de los paÃses en desarrollo es algo muy nuevo", agrega Dana.
"Lo novedoso en este caso es que uno de los 10 paÃses más pobres del mundo -que enfrenta enormes riesgos climáticos- tiene acceso a las mismas herramientas. Y eso es lo interesante", comenta Timothy Gilbo, gerente a cargo de Malawi.
"La ventaja es que no es necesario discutir con el agente de seguros", afirma David Rohrbach, economista agrÃcola superior en Malawi. "La estructura de pagos sólo depende de la cantidad de lluvia caÃda por lo que se trata de algo bastante sencillo para todos quienes participan en el mercado".
Olivier Mahul, gerente del programa Seguro para los pobres de desarrollo del sector privado y financiero, comenta que “este tipo de productos ofrece a los gobiernos liquidez inmediata”, lo cual les permite responder ante una emergencia mientras esperan la llegada de más ayuda, si la necesitan.
"En varias partes hemos visto como la gente avanza un poco y luego llega una crisis y quedan peor de lo que estaban".
La idea es empoderar a Malawi para que pueda proteger el abastecimiento de alimentos y responder con rapidez cuando surja una crisis, señala Dana. Los pagos se pueden usar para adquirir una opción de productos básicos que, al igual que en 2005, asegurarÃa al paÃs el acceso oportuno a maÃz a un precio con tope.
Con la aprobación de los derivados climáticos, por primera vez el Banco Mundial puede ofrecer servicios de intermediación financiera a paÃses de ingreso bajo beneficiarios de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y sumarlos a la gama de herramientas de gestión de riesgos disponibles para paÃses de ingreso mediano clientes del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF).
En el caso de Malawi, el Banco Mundial actuará como intermediario entre el paÃs y las empresas de reaseguros o los bancos de inversión que ofrecen productos de gestión de riesgos climáticos. Un tercero hará un seguimiento independiente de la información climática la que luego se ingresará a un modelo cultivo-precipitaciones caÃdas que determina si Malawi recibe o no el pago. El derivado climático de Malawi exige una prima inicial y está diseñado para manejar riesgos que implican acontecimientos de baja probabilidad pero de alta gravedad, como el caso de sequÃas graves, en lugar de riesgos de acontecimientos que se producen con más frecuencia, como las sequÃas leves o normales.
El Banco Mundial espera que los nuevos derivados climáticos, junto con varios otros productos financieros de gestión de riesgos catastróficos, sirvan para reducir la "grave brecha de mercado que existe entre los bancos, las compañÃas de seguros y las empresas de comercialización de productos básicos que ofrecen distintos tipos de cobertura y los paÃses en desarrollo que los necesitan", según palabras de Dana.