Los lÃderes y socios de Ãfrica están cada vez más conscientes del alto costo de la fragmentación geográfica, polÃtica y económica que afecta a la región, asà como su separación de los mercados internacionales, todos factores que se están tornando insostenibles. Algunos paÃses disfrutan hoy de ganancias imprevistas gracias al alto precio del petróleo, mientras que muchos otros luchan contra la falta de electricidad y los constantes apagones. En la mayorÃa, la producción es insuficiente y carecen de competitividad internacional debido al alto costo y la poca confiabilidad del transporte, la energÃa y las telecomunicaciones además de las prohibitivas barreras que rigen el flujo de bienes, capitales y personas al interior del continente.
“Al abordar estos obstáculos, la integración regional podrá afianzar el camino hacia un continente africano más competitivo y con mayor crecimientoâ€, señala Mark Tomlinson, director del Departamento de integración regional del Banco en la región de Ãfrica. “La integración regional es una respuesta promisoria para los 15 paÃses africanos sin litoral, debido a que su potencial económico está vinculado inevitablemente con los intereses y condiciones particulares de sus paÃses vecinosâ€.
Si bien el Banco Mundial no es el único donante en involucrarse activamente en el programa de integración regional de Ãfrica, en los últimos años ha redoblado sus esfuerzos en el área, primero con el lanzamiento de un programa piloto de alcance regional de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) en 2003, y luego, con la creación en 2004 del departamento de integración regional en la región. Hoy en dÃa este departamento maneja una cartera de financiamiento de US$2.200 millones (el segundo más grande de la región) y un importante programa de actividades de fomento de capacidades y conocimientos. Los recursos regionales se han incrementado en 100% con la reposición de recursos de la AIF, proceso que ha aportado otros US$2.100 millones para fines de inversión regional en Ãfrica durante los próximos tres años (un total de entre 12% y 15% de la asistencia total de la AIF destinada a Ãfrica).
“La respuesta es potenciar la efectividad de la AIF en la región por medio de la cooperación y la formación de asociacionesâ€, afirma el jefe de operaciones del departamento, Jacob Kolster. “Una vez que se garantiza la autorÃa del paÃs, los proyectos regionales pueden plantearse como una empresa conjunta entre varios paÃsesâ€. “Los intereses comunes apoyan la cooperación para trabajar en pos de una meta en común, como por ejemplo la comercialización transfronteriza de energÃaâ€.
Esta estrategia centra el trabajo del Banco en torno a tres pilares de apoyo y un tema transversal, a saber: i) desarrollo de infraestructura regional para crear economÃas de escala y conectar a paÃses sin litoral con las rutas comerciales regionales y mundiales; ii) cooperación institucional e integración económica con especial atención en la armonización regional de polÃticas, la reducción de barreras arancelarias y no arancelarias, el mejoramiento del clima regional para los negocios y el fomento de los mercados financieros regionales; y iii) coordinación de las inversiones en apoyo a los bienes públicos regionales centrándolas en recursos hÃdricos compartidos, cambio climático, respuesta en caso de emergencia, productividad agrÃcola, transmisión transfronteriza del VIH/SIDA, paludismo y otras enfermedades y racionalización de la investigación y la educación superior.