CIUDAD DE WASHINGTON, 2 de julio de 2008. El presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, ha hecho un llamado a los lÃderes del Grupo de los Ocho (G-8) y a los principales productores de petróleo para que actúen ahora mismo frente al alza del precio de los alimentos y de la energÃa, y advirtió que el mundo “está entrando en una zona peligrosaâ€.
El llamado del señor Zoellick fue formulado en una carta dirigida al Presidente de la cumbre del G-8 que se realizará próximamente en Japón, en la que el Banco, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Monetario Internacional estiman que, para atender las necesidades a corto plazo de las personas más afectadas por la crisis, se requieren unos US$10.000 millones.
“No estamos en presencia de un desastre natural —un tsunami silencioso o una tormenta perfecta— sino de una catástrofe provocada por el hombre, y, por esa misma razón, esta situación debe ser corregida por las personasâ€, declaró el señor Zoellick.
“Hago un llamado urgente a los paÃses del Grupo de los Ocho para que, junto con los principales productores de petróleo, tomen medidas inmediatas para encarar esta crisis. Ésta es una prueba para el sistema mundial, que debe ayudar a los grupos más vulnerables y no puede fracasarâ€.
El señor Zoellick dijo que en la cumbre de Gleneagles de 2005, el G-8 se habÃa comprometido a impulsar la ayuda general para el desarrollo, en particular a Ãfrica, para el año 2010. Manifestó que esa ayuda se necesitaba ahora, más que nunca, en momentos en que dos tercios de los paÃses más afectados por la crisis de los alimentos y los combustibles se encontraban en Ãfrica.
“En 41 paÃses, el efecto combinado del encarecimiento de los alimentos, los combustibles y otros productos básicos a partir de enero de 2007 representa un impacto negativo en el PIB de entre el 3% y el 10%â€, señaló el señor Zoellick. “Estas cifras se traducen en vidas destrozadas y un potencial interrumpido. Para los más vulnerables, especialmente los niños pobres, significan malnutrición, menos resistencia a las enfermedades, y, con demasiada frecuencia, la muerteâ€.
Zoellick señaló que la crisis era tan generalizada que el Banco ya ha suministrado recursos financieros a 12 paÃses con cargo a un fondo para donaciones dotado de US$200 millones, que forma parte de un mecanismo financiero de desembolso rápido de US$1.200 millones para ofrecer asistencia oportuna.
No obstante, dijo que el Banco ha recibido nuevas solicitudes por casi US$400 millones de 31 paÃses.
“Con estos pedidos de ayuda se agotan los recursos a tÃtulo de donación que tenemos disponibles. Sin embargo, el mecanismo financiero de desembolso rápido incluye un fondo fiduciario de múltiples donantes que ya se encuentra en funcionamiento y está preparado para suministrar asistencia en forma inmediata. Los donantes deberÃan usarlo como un medio para brindar ayuda rápidamenteâ€.
El señor Zoellick indicó que otra necesidad urgente era suministrar semillas y fertilizantes a los pequeños agricultores, especialmente en Ãfrica, y que los paÃses debÃan flexibilizar las prohibiciones y restricciones a las exportaciones, las que, en su opinión, han contribuido a elevar los precios mundiales de los alimentos. Manifestó que unos 26 paÃses exportadores netos de alimentos han mantenido o introducido medidas de esa naturaleza. El señor Zoellick señaló que el G-8 deberÃa colaborar con las Naciones Unidas para hacer un llamado a los gobiernos de todo el mundo con el fin de asegurar que se puedan realizar compras a nivel local para el PMA y con fines humanitarios. Manifestó su esperanza de que las Naciones Unidas acogieran este llamado durante sus reuniones de septiembre.
En su carta, el señor Zoellick instó al G-8 a estudiar dos nuevas medidas para “aumentar la capacidad a nivel mundial para enfrentar la actual crisis de alimentosâ€.
“La comunidad internacional se enfrenta a una prueba sin precedentes en esta nueva era de globalización: el interrogante es si podemos actuar rápidamente para ayudar a los más necesitadosâ€, señaló. “Para que la globalización surta efecto y cumpla su promesa, debe ser incluyente y sostenible. Esto significa que debemos actuar ahora mismo en beneficio de las personas pobres, que son las más afectadas por este doble peligro de la crisis de los alimentos y los combustibles, y las que están en peores condiciones de ayudarse a sà mismasâ€.