3 de julio de 2008 — Las naciones industrializadas han prometido miles de millones de dólares en ayuda para el comercio para 2010 con el objeto de contribuir a que los países en desarrollo puedan ser más competitivos y aprovechar la economía mundial. Por su parte, el Banco Mundial está aumentando su ayuda para actividades comerciales como una manera de promover el desarrollo sostenible y global.
Uri Dadush, director del Departamento de Comercio Internacional y experto del Banco Mundial en desarrollo global, responde a preguntas sobre los fines y el impacto que se espera de esta ayuda para el comercio.
¿Por qué es importante que los países en desarrollo —incluso aquellos países que luchan por recuperarse de conflictos pasados— reciban ayuda destinada a mejorar su capacidad para el comercio?
Vivimos en un mundo que se está globalizando, o integrando, a un ritmo muy acelerado. Por lo general, los países que logran integrarse mejor a la economía mundial son los crecen con mayor rapidez. Estos países pueden aumentar sus exportaciones, importar insumos más económicos y eficientes, sumarse a las cadenas mundiales de producción y atraer la inversión extranjera directa. En efecto, mucha gente considera que un país no puede realmente crecer perdurablemente en el mundo de hoy si no establece una base sólida de exportaciones. Los beneficios de la integración mundial provienen más que nada del acceso, la transferencia y la difusión del conocimiento y de la tecnología que simplemente no existen en las economías nacionales.
¿Cuál sería la principal finalidad de la ayuda para el comercio?
La ayuda para el comercio permitirá que los países en desarrollo se beneficien de las oportunidades de acceso al mercado, tanto presentes como futuras. La liberalización no es suficiente. Si bien no forma parte oficialmente de las negociaciones de Doha, la ayuda para el comercio sigue siendo un complemento fundamental para que la Ronda de Doha tenga éxito y se logre un sistema multilateral de comercio más abierto. Es probable que la ayuda para el comercio se destine a la infraestructura del comercio —la construcción de puertos y caminos que conecten las zonas de producción con los mercados. Esta ayuda también podría utilizarse para financiar cursos de capacitación, el fortalecimiento de la capacidad y el apoyo a reformas institucionales, tal como mejoras aduaneras o mejoras de la capacidad para cumplir con las normas internacionales. Es probable que una cierta suma de dinero, se llame ayuda para el comercio o no, se destine a la asistencia temporal para el ajuste del régimen comercial.
¿Es el apoyo a la infraestructura tan importante como otras clases de ayuda, por ejemplo, para la educación y la salud?
Obviamente, los gastos para la educación y la salud son características importantes de la ayuda para el desarrollo y, de hecho, son absolutamente esenciales. Al mismo tiempo, existe una creciente concienciación de que la única forma en que se pueden mantener los grandes gastos para hospitales y escuelas, por ejemplo, es aumentar los ingresos de los ciudadanos y hacer crecer la economía. La ayuda para el comercio es una parte importante de lo que llamaríamos políticas que propician el crecimiento —en otras palabras, establecer las condiciones previas para que aumenten los ingresos y el país pueda realmente gastar en infraestructura básica, como escuelas y hospitales, a largo plazo. Ambos son importantes, pero es de esperar que la ayuda para el comercio contribuya a establecer dichas condiciones previas.
¿Por qué los países en desarrollo deberían integrarse a la economía mundial? ¿Por qué no comercian con sus vecinos?
Un país en desarrollo de gran superficie, como es el caso de Brasil o India, puede lograr un crecimiento y progreso sustancial tan sólo con su mercado interno. Pero la historia sugiere que eso sólo funciona por un tiempo. A la larga, el hecho de que existe un mercado mucho más grande en el mundo adquiere importancia incluso para las perspectivas de desarrollo de un país grande. Hemos observado que cuando los países dependen sobre todo de sus mercados nacionales, su economía va perdiendo eficacia con el tiempo y sus industrias tienden a perder ventaja competitiva.
¿Entonces, un país que queda aislado de la economía mundial caerá a la larga en un nivel más bajo? Eso es lo que ocurre habitualmente. El intercambio voluntario de bienes, servicios e ideas es en forma más general, casi por definición, el fomento del bienestar. Por lo tanto, mientras más oportunidades de intercambio, mejor. Todo país que no haya hecho esto con eficacia encontrará a la larga que su economía no funciona tan bien como se esperaba. Cuando un país es forzado a abrirse —y la historia sugiere que las presiones para abrirse llegan a ser muy fuertes después de un tiempo— sufre considerables costos de ajuste, como les sucedió a las economías de planificación centralizada de Europa Oriental.
Es irónico que aproximadamente el doble de la cantidad de ayuda para el comercio fluye hacia los países que tienen el potencial de tener mayor éxito, en lugar de los países que más la necesitan.
De hecho, la mayor parte de la ayuda para el comercio se destina a los países de Asia y a otros países a los que al parecer les va relativamente bien. Hay que tener en cuenta que estos países son mucho más grandes que los países africanos al sur del Sahara, tanto en términos de población como de producto interno bruto (PIB) o producción económica. Si se considera la ayuda para el comercio como una parte proporcional de la producción económica, es mucho más grande en África al sur del Sahara que en Asia. Desde un punto de vista proporcional, el esfuerzo de la ayuda para el comercio es por lo tanto mucho mayor hoy en los países más pobres que en los países de ingreso mediano. Los números son engañosos porque estas economías son muy diferentes en lo que a tamaño se refiere.
¿Es un sistema de mercado más abierto una solución al problema de los altos precios de los alimentos que aqueja a muchos países?
Los altos precios de los alimentos son el resultado de una serie compleja de factores. Tiene mucho que ver con el alto precio de la energía, porque eso está aumentando el precio del fertilizante y también alentando a muchos gobiernos a favorecer el desarrollo de biocombustibles, lo cual le “roba” tierras cultivables a la producción de alimentos. Por lo tanto, la solución al aumento de los precios de los alimentos no es directa, porque las causas subyacentes son profundas y los efectos varían en todos los grupos, incluso entre los sectores de escasos recursos. Algunos pobres producen alimentos y en realidad se están beneficiando con sus altos precios. Pero muchos de los pobres de las zonas urbanas gastan lo poco que tienen en alimentos y combustible, por lo que hay presiones muy grandes en ese aspecto. Muchos de estos países podrían ayudarse eliminando los obstáculos a la importación de alimentos, como los aranceles y los costos de logística. Algunas de las estadísticas más recientes sobre las barreras al comercio agrícola revelan que en la mayoría de las regiones en desarrollo, los obstáculos a la importación de productos agrícolas son el doble que los obstáculos a la importación de productos manufacturados.
¿Dice usted que los aranceles sobre productos agrícolas son el doble que los aranceles sobre productos manufacturados?
En general, ese es el caso en la mayoría de los países desarrollados y en desarrollo.
¿Cuál es la razón?¿Es para fomentar la producción local?
Por lo general, en todo el mundo, pero en particular en los países industrializados, la agricultura está más protegida que los productos manufacturados. Sea cual sea la razón, el hecho es que ahora los precios están muy altos y los pobres necesitan alimentos. ¿Por qué se protegen a los productores que están obteniendo precios absolutamente récord en este momento cuando los pobres no tiene qué comer?
¿Se están reconsiderando entonces estos aranceles?
Por supuesto. Hay una gran cantidad de países en desarrollo donde esto es parte de la solución. Acabo de volver de Etiopía, donde se estaba considerado reducir el arancel sobre la importación del aceite de palma, por ejemplo. La conclusión de un acuerdo de Doha, junto con las negociaciones actuales, ayudaría a reducir las distorsiones del mercado agrícola para los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Eso garantizaría las reformas unilaterales ya emprendidas, derrumbaría ciertas crestas arancelarias, eliminaría todas las subvenciones a la exportación y establecería topes mucho más estrictos a otras subvenciones que distorsionan el comercio en la agricultura. También proporcionaría acceso a nuevos mercados a productos agrícolas e industriales. Un acuerdo de este tipo contribuiría a un sector agrícola mundial más eficiente y productivo a largo plazo, aunque algunos países pobres importadores de alimentos podrían enfrentar precios internacionales de los alimentos más altos y necesitar ayuda. Por estas razones, me alegró saber que el director general de la OMC, Pascal Lamy, convocó a una reunión miniministerial el 21 de julio. Las próximas semanas serán críticas para aumentar las posibilidades de éxito de la Ronda de Doha.
¿Cuánto aumentará el Banco Mundial la ayuda para el comercio?
El Banco no ha fijado aún una meta para esta ayuda. Prestamos asistencia en base al país, por lo tanto, el monto de la ayuda para el comercio, como en el caso de la educación o la salud, dependerá de lo que desean las autoridades del país. Estamos intensificando nuestro esfuerzo para proporcionar estos servicios y alentar a los países a que adopten la competitividad como un elemento central de su estrategia de desarrollo. Con el aporte cada vez mayor de recursos, esperamos que los países hagan mucho más y exijan más en esta esfera en los próximos años.