Como parte de sus esfuerzos encaminados a reducir la pobreza, el Banco Mundial ha ayudado a potenciar alrededor de ocho millones de familias rurales de escasos recursos, en particular mujeres, en Andhra Pradesh, India. Muchas de estas mujeres han identificado el trabajo infantil como un tema clave para la intervención colectiva. Los proyectos del Banco Mundial ayudan a Andhra Pradesh a abordar el problema del trabajo infantil. Por un lado, apoyan a las madres pobres para que participen en grupos de autoayuda (SHG, por sus siglas en inglés), ahorren dinero, obtengan préstamos para saldar viejas deudas y comiencen alguna actividad comercial que les permita subsistir económicamente a fin de que sus hijos no tengan que salir a trabajar. Por otro lado, motivan a los padres a mandar a sus hijos a la escuela, al tiempo que ayudan en la construcción y administración de escuelas residenciales para estos niños. Anita y su madre Prabhavati Amma. A los ocho años, trabajó en los campos de algodón de un hacendado como pago de una deuda. Terminó la escuela y ahora es enfermera. |
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12 de junio de 2008, Kurnool, India — El recuerdo más vívido que tiene Anita K., de 19 años, de su niñez son las largas horas que trabajaba bajo el sol en los campos de algodón de Andhra Pradesh. Cuando pulverizaban los arbustos con pesticidas, se desmayaba. Todos los días veía a los niños que alegremente iban a la escuela. “Me moría de ganas de ir con ellos”, recuerda Anita. “Entonces mi madre me explicaba por qué yo no podría formar parte de ese grupo feliz”. La familia de Anita, perteneciente a la casta de los dalits o intocables, era muy pobre y cuando ella cumplió ocho años y fue lo suficientemente grande para trabajar, sus padres la “hipotecaron” como garantía de un préstamo de 10.000 rupias a un hacendado del lugar. Eso significaba que tendría que trabajar como esclava para el hacendado, haciéndose cargo de cuidar sus búfalos o de recoger el algodón de sus campos por el tiempo que le llevara a su familia saldar esa deuda. Dado los intereses exorbitantes y la escasa capacidad de la familia para devolver el préstamo, la esperanza de Anita de escaparse alguna vez de esa vida desgraciada era un sueño lejano. La historia de Mangai Bai Lambadi, de 20 años, es muy similar. Perteneciente a los adivasi, una comunidad indígena local, ella también pasó su niñez ayudando a su familia a recoger ramas y ramitas para vender como leña. “Ganábamos unas escasas 10 rupias por día, apenas lo suficiente para alimentar a nuestra familia de seis”, cuenta Mangai. Comunidades motivadas para enviar a las niñas trabajadoras a la escuela El gran momento para ambas niñas llegó cuando el gobierno de Andhra Pradesh intentó romper con el ciclo generacional de la pobreza y motivó a las comunidades por medio de grupos de autoayuda con el fin de poner a todas las niñas trabajadoras de nueve a 14 años en escuelas residenciales de transición para ponerse al día con todos los años de aprendizaje perdidos. Mangai Bai Lambadi solía recoger leña para vender. Obtuvo una distinción meritoria en un curso de enfermería y ahora enseña a las mujeres rurales sobre salud y nutrición. |
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Ya cuando Mangai tenía 12 años, su familia comenzó las “negociaciones” para su casamiento. No obstante, las mujeres del grupo de autoayuda convencieron a sus padres de frustrar los planes de matrimonio y poner a la joven Mangai en una escuela local de transición. Mangai aprendió con mucha rapidez. Absorbió los conocimientos, aprendió a hablar telugú con fluidez -el idioma del estado de Andhra Pradesh- y pasó cuatro grados en un año. Una vez que llegó al nivel de los niños de su misma edad, compitió para entrar en una de las escuelas residenciales gratuitas a cargo del estado. Se han establecido unas 88 escuelas residenciales en Andhra Pradesh con la ayuda de dos proyectos del Banco Mundial que tienen por objeto la reducción de la pobreza en el estado. Estas escuelas proporcionan comida, alojamiento y enseñanza en forma gratuita a alrededor de 41.000 niñas, en su mayoría provenientes de las comunidades de dalits, adivasis y otras clases retrasadas, castas históricamente oprimidas, que viven en zonas muy alejadas, donde la incidencia del trabajo infantil y la trata de niñas es alta. “Sin estas escuelas y la ayuda que se presta a los padres para que busquen otro medio de sustento a través de su participación en los grupos de autoayuda, estas niñas hubieran continuado su vida de trabajo duro y penoso en el campo, pastando a los animales, trabajando en hornos de ladrillos o cuidando a sus hermanos menores”, dice Parmesh Shah, jefe del grupo de estudio del Banco Mundial para este proyecto. El trabajo infantil ha disminuido notablemente en Andhra Pradesh El impacto de estos esfuerzos ya ha comenzado a sentirse. “El trabajo infantil se ha reducido notablemente en Andhra Pradesh”, comenta T. Vijay Kumar, funcionario ejecutivo principal de la Sociedad para la Eliminación de la Pobreza Rural (SERP, por sus siglas en inglés), organismo que ejecuta los proyectos del Banco Mundial. “Uno de los factores que más ha contribuido a ello es la potenciación socioeconómica de las familias pobres a través de los grupos de autoayuda y el apoyo que les presta el gobierno". “Hace ocho años, entre el 40% y el 45% de los niños de este estado trabajaba y no recibía enseñanza formal - comenta Kumar- mientras que en 2008, esta cifra ha bajado al 20%”. La demanda de estas escuelas está aumentando. “La forma de pensar de la comunidad ha dado un giro radical”, dice Parmesh Shah. Ahora los padres están deseosos por enviar a sus hijas a la escuela. Todas las familias consideran la educación de sus hijas dentro de sus gastos”. Es más, ahora las comunidades quieren que estas escuelas impartan educación a nivel intermedio y universitario, así como educación vocacional para las niñas. Las nuevas escuelas residenciales tienen mejor asistencia y resultados que las escuelas del gobierno. Los resultados superan rutinariamente el 95% y muchos niños continúan estudiando en la escuela secundaria. Las tasas de deserción han caído del 14,8% en 2001 al 4,3% en 2005-2006. No obstante, dada la magnitud de la tarea en cuestión, siempre existen desafíos. Como integrantes de la primera generación de niñas que estudian, a muchas se les hace muy difícil. También existen muchas posibilidades de mejorar las escuelas residenciales y académicas ya establecidas. Las niñas educadas son agentes de cambio Pero dados los enormes obstáculos que existen para que los niños dejen de trabajar y estudien, estas escuelas han logrado escolarizar a una cifra muy alta de niñas de castas sumamente marginadas. “Lo más importante es que ahora estos niños tienen una oportunidad”, comenta P. Jamuna, asesor del proyecto estatal sobre cuestiones de género de SERP, organismo que ejecuta el proyecto del Banco Mundial. “Antes sus familias no tenían nada, pero ahora las cosas han cambiado en una generación. No hay duda de que cuando estas niñas tengan hijos, los mandarán a la escuela para que logren algo en sus vidas”. Anita y Mangai Bai son buenos ejemplos. Ambas dejaron atrás su vida de trabajo duro y pesado y luego de terminar sus estudios, tomaron un curso de enfermería de un año donde Mangai Bai obtuvo una distinción meritoria. Ahora, con sus saris blancos inmaculados y el cabello cuidadosamente recogido, es difícil adivinar que alguna vez fueron niñas trabajadoras. Por el momento, ambas trabajan para la federación de grupos de autoayuda como trabajadoras sanitarias de la comunidad y se dedican a establecer centros de nutrición para mujeres. Viajan a los distritos de Vishakhapatnam y Guntur donde comparten sus conocimientos sobre la salud, la higiene y la nutrición con las mujeres de las aldeas vecinas. Muchos otros alumnos han continuado en la escuela secundaria o han encontrado trabajo en el sector de servicios en Hyderabad, la capital de Andhra Pradesh, y en otras ciudades. “Estas niñas son ejemplos de las aspiraciones que están comenzando a surgir entre los pobres”, puntualiza Varalakshmi Vemuru, jefe conjunto del grupo de estudio para el proyecto. “Son los verdaderos agentes del cambio en la comunidad”. Estamos ante el comienzo de algo nuevo que seguramente tendrá repercusiones en los próximos años. Documentos de proyectos: Proyecto Iniciativas para la pobreza en el distrito de Andhra Pradesh (cerrado) Proyecto de lucha contra la pobreza rural en Andhra Pradesh (activo) |