29 de agosto de 2008— Viet Nam fue un imán para la ayuda internacional en 2007, con 752 misiones de donantes —más de tres por dÃa hábil.
En este momento hay en el mundo 230 organizaciones, fondos y programas de ayuda —y continúan multiplicándose—que realizan 70.000 actividades, las cuales sólo reciben en promedio unos US$1,7 millones, mientras que cada paÃs es anfitrión de unas 260 misiones.
Los participantes harán un balance del progreso alcanzado desde el último de estos foros que tuvo lugar en ParÃs en 2005, donde se trató de lograr que los donantes trabajaran juntos y apoyaran los esfuerzos de los paÃses en desarrollo por hacerse cargo de su propio proceso.
Aunque en estos últimos tres años se han logrado avances, “todavÃa hay demasiada falta de coordinación, fragmentación y mucho dinero que fluye al margen del presupuesto”, dice R. Kyle Peters, director de Servicios a PaÃses del Banco Mundial. “La cuestión es cómo podemos trabajar juntos en forma más eficaz para apoyar la capacidad de los paÃses de planificar y dirigir su propio desarrollo, asà como reducir sus costos de transacción”.
La eficacia de la ayuda se ha vuelto más apremiante ahora que los precios de los alimentos y el combustible se fueron por las nubes, agrega Peters.
“Es imperativo que actuemos con rapidez, porque la crisis alimentaria ya es una realidad. Queremos cerciorarnos de que no sólo somos expeditos y rápidos, sino que tenemos una buena coordinación”.
En paÃses como Afganistán, donde dos tercios de la ayuda se recibe al margen de su presupuesto, la ayuda no permite fortalecer el uso de sus instituciones públicas e instrumentos.
“Es necesario que apoyemos a los paÃses en la creación de instituciones con sus propios mecanismos presupuestarios”, añade.
Cada dÃa son más los donantes dispuestos a prestar apoyo general en cuestiones de presupuesto, posibilitando asà que los paÃses sean los autores de sus estrategias de desarrollo.
De los casi 60 paÃses analizados el año pasado, todos lograron avances en este ámbito, y ocho elaboraron una estrategia operacional de desarrollo: Burkina Faso, EtiopÃa, Ghana, Rwanda, Tanzania, Uganda, Viet Nam y Zambia.
Los asociados del desarrollo deben consolidar sus alianzas y “trabajar mejor con los nuevos donantes que se están acercado”, como es el caso del sector privado y de los mercados emergentes, dice Okonjo-Iweala.
En Accra, la meta es acelerar el progreso con la esperanza de alcanzar los ocho objetivos del desarrollo del milenio (ODM) para 2015, entre los que figuran erradicar la pobreza extrema y el hambre y alcanzar la educación universal.
Para ello será necesario que los donantes cumplan con los compromisos que asumieron en la Cumbre del Grupo de los Ocho de 2005 en Gleneagles —actualmente faltan unos US$39.000 millones (en dólares de 2004), dice Okonjo-Iweala.
“El crecimiento, la reducción de la pobreza y los ODM son las metas principales”, agrega Peters.
Ayuda eficaz: Dos paÃses ganadores
Dos proyectos del Banco Mundial en Uganda y la India ejemplifican la meta del Banco Mundial de colaborar estrechamente con los asociados en el desarrollo para lograr resultados concretos.
“Nuestro primer logro importante fue que todos convinieron en hacer un fondo común para un programa anual de trabajo”, dice Christine Cornelius, jefa del proyecto. “Preparamos un informe de auditorÃa, un informe trimestral sobre la marcha del proyecto, un informe anual y tenemos misiones conjuntas con todos los asociados del desarrollo. De este modo, le facilitamos la vida a los que están del lado del gobierno”.