Personas de contacto: Banco Mundial: Alejandra Viveros 202-473-4306 Aviveros@worldbank.org  CIUDAD DE WASHINGTON, 24 de septiembre de 2008. La salud y la educación de las mujeres han mejorado sustancialmente en casi todos los paÃses, pero se observan rezagos en el avance para mejorar sus oportunidades económicas, y hacen falta inversiones por valor de unos US$13.000 millones anuales para alcanzar el objetivo general de la igualdad entre los géneros y la autonomÃa de la mujer, según se afirma en un nuevo informe del Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).  El informe titulado: Equality for Women: Where Do We Stand on Millennium Development Goal 3? se presentó hoy, un dÃa antes del Evento de alto nivel de las Naciones Unidas sobre los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), durante un seminario conjunto del Centro Internacional de Investigaciones sobre la Mujer (ICRW) y el Banco Mundial.  “La igualdad entre los géneros es fundamental para el crecimiento y la reducción de la pobrezaâ€, afirma Danny Leipziger, vicepresidente del Banco Mundial, Reducción de la Pobreza y Gestión Económica (PREM). “Los avances en materia de educación de la mujer son imprescindibles pero no bastan si no se aumenta el acceso de la mujer a buenos empleos y lÃneas de crédito, la propiedad de la tierra y actividades generadoras de ingresosâ€.  En el informe, que fue compilado por Mayra Buvinic, Andrew R. Morrison, A. Waafas Ofosu-Amaah y Mirja Sjoblom, se expresa lo siguiente:  - De los 122 paÃses para los que se dispone de datos, 82 alcanzaron la meta oficial del ODM3 de paridad de género en la matrÃcula primaria y secundaria para el año 2005. Sin embargo, 19 paÃses, 13 de los cuales se encuentran en Ãfrica del sur del Sahara, están muy atrasados en la consecución de este objetivo.
- En general, los avances en materia de ampliación de las oportunidades de la mujer (empleo y participación polÃtica) han sido menores a los logrados con respecto al aumento de la capacidad de la mujer (educación y salud).
- La igualdad entre los géneros exige un cambio de las normas sociales básicas. Un método que ofrece particularmente buenas perspectivas es utilizar incentivos financieros para modificar la conducta de las familias hacia las niñas y las mujeres.
- En el supuesto de un compromiso nacional oportuno de recursos para lograr mejoras en función del género -como programas para permitir que las egresadas de las escuelas secundarias hagan la transición de la escuela al lugar de trabajo, o la movilización de las comunidades para asegurar la participación de la mujer en actividades de sustento económico-, se estima que se necesitarán alrededor de US$13.000 millones anuales, según cálculos del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, para alcanzar el objetivo general de la igualdad entre los géneros y la autonomÃa de la mujer. En el informe se expresa que podrÃa alcanzarse este monto si los donantes bilaterales y multilaterales, las fundaciones privadas y otros agentes aumentan el gasto en el ODM3.
 Según la publicación, quedan desafÃos por superar para alcanzar la meta oficial del ODM3, como el aumentar el nivel de educación de las niñas en la escuela secundaria de Ãfrica al sur del Sahara y Asia meridional; el nivel de educación de las niñas y niños en la escolaridad terciaria en casi todas las regiones, y la tasa de terminación de educación para todos, con la meta primordial de mantener a las niñas en la escuela.  Como el indicador oficial del ODM3 de “eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes del fin del año 2015â€, ha sido criticado por ser muy estrecho, en el informe se recomienda el uso del método del “ODM3 Plusâ€.  El método del “ODM3 Plus†brinda una medida más cabal de la igualdad entre los géneros y complementa la meta oficial con indicadores de las tasas de terminación de la escuela primaria desglosadas por género; las tasas de mortalidad de menores de cinco años desglosadas por género; las tasas de uso de anticonceptivos modernos por mujeres en edad fecunda y sus parejas; las tasas de fecundidad entre las niñas de entre 15 y 19 años de edad; las tasas de participación de las personas de entre 20 y 24 años de edad y de entre 25 y 29 años de edad en la fuerza laboral, desglosadas por género, y el salario medio por hora, también desglosado por género.  En el informe se observa que ningún paÃs ni región ha alcanzado la igualdad entre los géneros en todas las esferas abarcadas por los indicadores del ODM3 Plus. Los indicadores de salud destacan las elevadas tasas de mortalidad de las niñas menores de 5 años en Asia oriental y el PacÃfico y en Asia meridional, asà como también las elevadas tasas de fecundidad de las adolescentes de 36 paÃses, la mayorÃa de ellos en Ãfrica al sur del Sahara.  La comparación de la asistencia escolar con las tasas de participación en la fuerza laboral también señala la necesidad de inversiones dirigidas a las adolescentes, a fin de facilitar su transición de la escuela al mercado de trabajo.  “El mensaje que se desprende es alentador y a la vez digno de reflexiónâ€, afirma Eckhard Deutscher, presidente del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE. “Se ha avanzado algo, pero para el logro de la igualdad entre los géneros y de verdaderas oportunidades para el sustento económico de la mujer harán falta más financiamiento, polÃticas eficientes y una férrea voluntad. Una vez armonizados estos tres componentes, los progresos serán rápidosâ€. Â
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