CIUDAD DE WASHINGTON, 6 de octubre de 2008. El presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, afirmó que es preciso replantearse la forma en que el mundo trata de resolver sus problemas económicos en el marco de la actual crisis mundial, incluso transformando al Grupo de los Siete (G-7) en un Grupo directivo que potencie a los estados económicos nacientes.
Con respecto a las próximas elecciones en los Estados Unidos, Zoellick expresó que el nuevo Presidente deberá ir más allá de “la lucha por lograr la estabilización financiera†para abordar las “repercusiones económicasâ€. Quien resulte electo deberÃa colaborar con otros para modernizar el sistema multilateral puesto que es preciso que haya una mayor responsabilidad compartida por el estado de la economÃa mundial actual y su funcionamiento eficaz.
Al advertir acerca de los efectos de la crisis financiera, Zoellick afirmó: “Los acontecimientos de septiembre podrÃan ser un punto crÃtico para muchos paÃses en desarrollo. Una disminución de las exportaciones, asà como de las entradas de capital, provocará la caÃda de las inversiones. La desaceleración del crecimiento y el deterioro de las condiciones financieras, junto con la restricción monetaria, ocasionarán quiebras de empresas y, posiblemente, emergencias bancarias. Algunos paÃses entrarán en crisis de balanza de pagos. Como suele suceder, los más pobres son los más indefensosâ€.
El ex diplomático de los Estados Unidos, negociador comercial y ejecutivo financiero, manifestó que el multilateralismo económico debÃa redefinirse y ampliar su centro tradicional de atención en las finanzas y el comercio. Dijo que la energÃa, el cambio climático y la estabilización de los Estados frágiles y que salen de un conflicto eran problemas económicos y no tan sólo parte del diálogo mundial acerca de la seguridad y el medio ambiente.