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Cambio climático: Congreso Mundial de la Naturaleza: “América Latina no es el problema, sino parte de la solución”, Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial

Disponible en: English
Comunicado de prensa Nº:2009/103/LCR

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BARCELONA, España, 7 de octubre de 2008 Los países de América Latina y el Caribe sufrirán más que otros los efectos del cambio climático, lo que tendrá consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la economía, y como resultado, los países de la región están trabajando activamente para detener el calentamiento global y mitigar sus efectos, dijo hoy Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, en el Congreso Mundial de la Naturaleza.

 

Dado el papel decisivo que juega la región en el ecosistema mundial, si no se adoptan medidas importantes para reducir el calentamiento global y mitigar sus efectos, estas repercusiones se sentirán en todo el planeta, señala una presentación sobre el informe principal del economista jefe del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe.

 

La región produce sólo 6% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Si incluimos la deforestación, la cifra aumenta a sólo 10%.No obstante, la región ya sufre enormes pérdidas económicas debido al cambio climático”, dijo Cox. “Los países y ciudadanos de la región, en particular los más pobres, son los más vulnerables al efecto del cambio climático.Es cruel e irónico que aquellos que no tienen casi ninguna responsabilidad en generar el problema son al mismo tiempo los más vulnerables y los que tienen menos recursos para adaptarse”, agregó.

 

Pamela Cox destacó que en la región se encuentran cinco de los 10 países con mayor diversidad biológica del planeta (Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú) y la zona geográfica con más diversidad biológica del mundo: la vertiente oriental de la cordillera de los Andes. La Vicepresidenta agregó que en América Latina se encuentra el 50% de los bosques tropicales del mundo, junto con 65% de la biomasa de este tipo de bosques. 

 

Preservar estos bosques es crucial no sólo para la protección de la biodiversidad sino también para la secuestración del carbono y la mitigación del cambio climático,” añadió.  

 

Algunos de los efectos que el cambio climático tiene en la región son los siguientes:

 

·          Repliegue de los glaciares: Muchos glaciares andinos están retrocediendo y algunos de ellos podrían desaparecer por completo en los próximos 10 a 20 años. En Bolivia, Ecuador y Perú, este fenómeno podría afectar gravemente los flujos estacionales de agua.

·          Agonía de los bosques tropicales: El tamaño del bosque tropical amazónico podría disminuir entre 20% y 80% debido al aumento de la temperatura entre 2º C y 3º C en dicha cuenca. Esto daría inicio a la desertificación de vastas áreas de América del Sur que incluso podría afectar a regiones de América del Norte.

·          Aumento de las enfermedades: El número de casos de paludismo en Colombia ha aumentado de 400 por cada 100.000 en la década de 1970 a unos 800 por cada 100.000 en la década de 1990. También se espera un aumento de la población en riesgo de contraer el dengue en México, Brasil, Perú y Ecuador. De igual manera, aumentaría el riesgo de contraer enfermedades infecciosas en Bolivia y Panamá.

·          Disminución de los arrecifes de coral: El descoloramiento de los corales, causado por el aumento de la temperatura del mar, está devastando la economía de las islas del Caribe debido a su impacto en la pesca y el turismo. 

 

Como respuesta, los países de la región luchan contra el calentamiento global por medio de estrategias de desarrollo económico no contaminante, mitigación y adaptación.

 

La matriz energética de América Latina es más limpia en comparación con otras regiones del mundo, ya que tiene una sólida base de energía hidroeléctrica y su dependencia del carbón es relativamente baja.

 

·          En 2004, la región produjo 6% de la electricidad del mundo mientras que sólo aportó 3% de las emisiones provenientes del sector eléctrico en todo el mundo. La baja intensidad en emisiones de carbono se debe, principalmente, al gran porcentaje de energía que proviene de fuentes limpias como la hidroeléctrica.

·          La energía hidroeléctrica representa 11% de la demanda primaria de energía de la región, en comparación con 3% en el mundo en desarrollo.

·          El potencial de generación hidroeléctrica de la región es de unos 687 gigawatts, de los cuales sólo 26% será utilizado antes de 2015.

 

Asimismo, la región es líder mundial en transporte sostenible.

 

·          Estos sistemas ofrecen líneas rápidas de transporte público que imitan la eficiencia de los sistemas de metro urbanos, pero con una fracción del costo de éstos; además incluyen la creación de centros urbanos que dan preferencia al tránsito peatonal, uso de bicicletas, restricción de vehículos privados en vías urbanas congestionadas y planificación urbana y espacial que reduce la demanda de transporte.

 

El etanol de caña de azúcar, producido en Brasil, es el biocombustible más competitivo del mundo.

 

·          Si se usa para reemplazar la gasolina, el etanol de caña de azúcar reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en 90%.

·          Tiene un efecto limitado en el precio de los alimentos y en las emisiones provenientes de la agricultura cuando se cultiva en los Cerrados.

 

En la región también existen varios programas de eficiencia energética que podrían expandirse.

 

·          Es posible ampliar programas que han tenido éxito en México y Brasil.

·          La región ostenta un potencial considerable para mejorar la eficiencia energética, como la reducción de la demanda energética a corto plazo, aplazamiento de la construcción de nuevas plantas generadoras, mejoramiento de la competitividad por medio de reducir los costos de producción y reducción del consumo de combustibles fósiles y de la emisión de contaminantes locales.

·          Potencial para mejoramiento de la eficiencia en los sectores de industria, transporte y energía.

 

Mientras, ya se ejecutan programas de adaptación en toda la región.

 

·          Desalinización por medio de energía eólica, fortalecimiento de la infraestructura costera, recuperación de arrecifes de coral y un plan de gestión a prueba de fenómenos meteorológicos en parques nacionales en San Vicente y las Granadinas.

·          Proyectos de adaptación en agua, energía y agricultura en los Andes (Bolivia, Ecuador y Perú).

·          Red, con apoyo del Banco Mundial, para la supervisión del clima en el Caribe, en cuencas glaciares de los Andes y en los páramos colombianos.

 

Recientemente, el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial aprobó dos Fondos de inversión en el clima (FIC), para los que un grupo de donantes que incluye Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia y otros países europeos, prometieron aportar más de US$6.000 millones. Estos nuevos instrumentos de inversión internacional tienen como objetivo otorgar más financiamiento a iniciativas relacionadas con el clima en países en desarrollo.

 

 

              




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