7 de octubre de 2008— Shamim Bibi es una mujer de 33 años que perdió a su marido y a su hija en el terremoto que azotó el norte de Pakistán el 8 de octubre de 2005. Aunque ya han transcurrido tres años, todavÃa recuerda aquellos horrorosos momentos que vivió mientras trataba de sacar a sus hijos enterrados bajo los escombros.
Su casa en Ghannchatter, una aldea en las afueras de Muzaffarabad, capital de Azad Jammu y Cachemira (AJK), quedó en ruinas. Al igual que miles de casas, se derrumbó estrepitosamente con los primeros temblores —en parte como resultado de la calidad deficiente de los materiales de construcción.
"La vasta destrucción de casas, escuelas y hospitales se debió asimismo a la mala calidad de la construcción y a que no se emplearon normas de diseño sismorresistente", dijo Shahnaz Arshad, jefe de equipo del Banco Mundial para el programa de reconstrucción de viviendas rurales.
El terremoto de 7.6 grados destruyó y provocó diversos daños en unas 600.000 casas de las zonas rurales, dejando un saldo superior a los 73.000 muertos y a más de tres millones de personas sin hogar en AJK y en la Provincia de la Frontera Noroccidental (PFNO). En la ciudad de Muzaffarabad murieron más de 10.000 personas y cerca del 50% de los edificios se desmoronaron. La escala de la destrucción y las caracterÃsticas montañosas del terreno dificultaron las tareas de reconstrucción.
Dentro del marco del programa, los propietarios tuvieron varias opciones de diseño estructural sismorresistente y culturalmente aceptables, y recibieron donaciones en cuatro cuotas para financiar la construcción de sus hogares.
En tres años, ERRA ha ayudado a unas 600.000 familias, distribuidas en una superficie de 30.000 kilómetros cuadrados, con un desembolso rápido de casi US$1.300 millones en donaciones.
"El ritmo y la calidad del programa de reconstrucción ha sido notable, en particular si lo comparamos con programas similares a cargo de los mismos propietarios en otros lugares de la región y a nivel internacional", dijo Arshad.
Esto ha ayudado a crear una cultura de construcción resistente a terremotos, dice Arshad. "Hemos visto que la gente de estas zonas que construye con sus propios fondos ha comenzado a utilizar las normas de diseño estructural antisÃsmico".
Jawad Latif, coordinador de viviendas de ERRA en el distrito de Muzaffarabad, agrega que el programa está casi terminado y que el 98% de la población ha finalizado la reconstrucción o bien está reconstruyendo su casa. "Es de esperar que la mayorÃa de las familias tenga su hogar antes del próximo invierno".
Más de 300.000 casas han sido completamente reconstruidas.
Ante la pronta terminación de las tareas de reconstrucción, se están tomando los recaudos necesarios para garantizar la disponibilidad de las estructuras institucionales apropiadas más allá de la vida del proyecto. Es importante que los centros de reconstrucción y las otras entidades que se establecieron dentro del marco del programa tengan carácter permanente a fin de continuar fomentando la cultura de construcción sismorresistente cuando termine el programa, dice Arshad.