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Crisis de los precios de los alimentos

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Panorama general:
  • La gran inestabilidad de los precios de los alimentos sumada al impacto de la crisis financiera amenazan con incrementar aún más la inseguridad alimentaria y exacerbar las dificultades que deben enfrentar los más pobres.

  • En respuesta a la gravedad de esta situación y la necesidad de actuar con rapidez, el Banco Mundial creó en mayo de 2008 el Programa para hacer frente a la crisis mundial de los alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) de US$1.200 millones. Se trata de un mecanismo de financiamiento rápido que ofrece además asistencia técnica a los países afectados.

  • El Banco incrementó los recursos del GFRP a US$2.000 millones en abril de 2009 como consecuencia de la alta demanda. Ello permitirá procesar de manera rápida US$800 millones adicionales en recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) o del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y responder a la crisis alimentaria durante el próximo año, si los países clientes así lo solicitan.

  • La labor del Banco se ha realizado en coordinación con el Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria, de las Naciones Unidas. De esta manera, la institución da su apoyo a la implementación del Marco Amplio para la Acción.

  • Hasta fines de agosto de 2009, los proyectos del GFRP, aprobados por el Directorio o en avanzado curso de tramitación, totalizaban US$1.190 millones en 36 países.

  • A la fecha, la institución ha movilizado cerca de US$200 millones en fondos externos para actividades del GFRP, los cuales serán entregados a 19 países en la forma de donaciones.

  • Además del GFRP, durante el ejercicio de 2009, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) invirtió US$2.000 millones en cadenas de suministro de la agroindustria, lo que representa un incremento del 42% en relación con el ejercicio de 2008. Por su parte, las inversiones en Ãfrica llegaron a US$160 millones, un aumento de 38% comparado con el año anterior.

  • El Grupo del Banco Mundial también ayuda a los países a crear productos de seguro del mercado financiero y estrategias de gestión de riesgos con el objetivo de mejorar su capacidad de reacción ante futuras crisis.

Alza y volatilidad de los precios de los alimentos: su impacto en los más pobres

El alza del precio de los alimentos se aceleró aún más en el primer semestre de 2008. Si bien los precios bajaron desde sus niveles máximos el año pasado, el precio de los principales cereales es todavía sustancialmente más alto que el promedio. Éstos se mantienen un 60% por encima de los de principios de 2006 a pesar de que desde 2008 han bajado en un 40%. Por ejemplo, los costos del arroz se han más que duplicado en comparación con inicios de 2006, aunque han bajado en un 37%, mientras que los precios del maíz y el trigo se mantienen un 48% y un 35% -respectivamente-, más elevados que hace tres años.

Si bien los precios internacionales cayeron, esta baja no se reflejó en muchos países donde las condiciones locales determinan la diferencia en muchos casos.
Se pronostica que los precios de los alimentos básicos podrían ser en promedio un 25% más altos entre 2009-2018 comparados con el período 1999-2007 y serán posiblemente mucho más inestables.

Las circunstancias externas al sector alimentario llevan a aumentar mundialmente los precios de la comida: los biocombustibles y las materias primas traspasan la elevada volatilidad de los precios del combustible y los metales a los mercados de cereales, mientras que las perspectivas del cambio climático ponen en peligro las cosechas agrícolas, especialmente en las zonas tropicales.

La gran inestabilidad de los precios de los alimentos, junto con el impacto de la crisis financiera, amenaza con agravar la inseguridad alimentaria y las privaciones de los más pobres. Según las últimas estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), por primera vez en la historia de la humanidad, más de 1.000 millones de personas de todo el mundo están malnutridas. El hambre afecta ahora a una de cada tres personas en Ãfrica al sur del Sahara.

En un contexto de inseguridad alimentaria, cuando una familia debe lidiar con precios altos y no cuenta con ningún tipo de ayuda, con frecuencia no tiene más alternativa que reducir su consumo de alimentos, comprar otros de menor calidad o precio o dejar de gastar en servicios básicos como salud y educación.

El Banco articula su respuesta con otros asociados del desarrollo

A principios de 2008, la Junta de los jefes ejecutivos de Naciones Unidas creó el Equipo de Tareas de Alto Nivel (HLTF, por sus siglas en inglés) sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria, bajo el liderazgo del Secretario General. Este grupo reunió a los directivos de los organismos, fondos y programas especializados de la ONU, así como de las instituciones de Bretton Woods y algunas secciones pertinentes de la Secretaría de la ONU para elaborar el Marco Amplio para la Acción (CFA, por sus siglas en inglés), el que fue adoptado por la Asamblea General en septiembre de 2008.

El CFA converge con el marco del GFRP, que fue ratificado por el Directorio Ejecutivo del Banco el 29 de mayo de 2008. Asimismo, delinea la postura conjunta del equipo de la ONU sobre las acciones propuestas destinadas a: a) abordar las actuales amenazas y oportunidades que surgen de las fluctuaciones y la inestabilidad del precio de los alimentos; b) modificar las políticas a fin de evitar futuras crisis alimentarias, y c) contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional a nivel nacional, regional y mundial.

El Banco respalda la ejecución del CFA por medio de inversiones en el GFRP y su participación coordinada en asuntos de políticas, asesoría y movilización de recursos. El HLTF participó en la movilización de 1.000 millones de euros otorgados por la Unión Europea (UE) a los miembros de dicho equipo y a otros asociados que trabajan para combatir esta crisis a través de un nuevo mecanismo sobre la alimentación de la UE.

En conformidad con los acuerdos alcanzados en el Foro de Alto Nivel sobre Efectividad de la Ayuda, celebrado en Accra, el equipo de coordinación del HLTF ya trabaja con sus pares en los países y en las iniciativas regionales, como el Programa amplio para el desarrollo de la agricultura en Ãfrica, con el objetivo de identificar oportunidades y obstáculos para la aplicación en terreno del CFA.

Respuesta del Banco Mundial a la crisis de los alimentos

El Banco ha respondido a las solicitudes de asistencia de los países en cinco áreas fundamentales y ha ayudado a:

  • La identificación de la combinación adecuada de políticas de corto y mediano plazo requeridas para proteger a los grupos vulnerables;
  • Agilizar el financiamiento para facilitar el ajuste a una situación alimentaria más difícil, mientras amplía el destinado a inversiones de largo plazo en agricultura y desarrollo rural y en protección social;
  • Facilitar el flujo de recursos del sector privado en la producción y distribución de alimentos en los países pobres;
  • Reducir los riesgos relacionados con la seguridad alimentaria, y
  • Buscar mejores vías para afrontar las inestables circunstancias.

La institución, también, continúa trabajando estrechamente con los organismos de la ONU para tener una estrategia común frente a la crisis alimentaria.

1. Asesoría en materia de políticas. El Banco comenzó a dialogar con más de 40 países sobre sus políticas para abordar la crisis de los alimentos. Algunos instrumentos que usa son diagnósticos rápidos de la situación del país, diálogos de alto nivel, comunicaciones públicas y trabajos analíticos en profundidad.
En Kazajstán, realizó un taller sobre el precio de los alimentos con el Primer Ministro y su gabinete, en el que se evaluaron las mejores opciones para manejar las tensiones inflacionarias y la respuesta agrícola.

En Ãfrica, el Banco, participa en actividades analíticas y de asesoría en 16 países. Por ejemplo, en Mozambique, organizó un taller dirigido a los ministros y sus gabinetes para debatir sobre alternativas de políticas que permitan afrontar la presente crisis.

En Nicaragua, representantes del Banco sostuvieron una breve reunión informativa con 14 líderes de América Latina y el Caribe sobre el aumento del precio de los alimentos y su impacto en la región.

En Asia oriental, por su parte, el Banco participa en un diálogo regional, respalda iniciativas regionales de investigación agrícola y facilita la coordinación comercial.
Los análisis apoyan la asesoría sobre políticas: en el sector de la “agricultura y el desarrollo ruralâ€, el Banco suministró 25 productos económicos y de trabajo sectorial y 17 de asistencia técnica en el ejercicio de 2009, con un costo de US$11 millones.

2. Financiamiento rápido. El 29 de mayo de 2008, la Junta de Directores Ejecutivos del Banco ratificó el Programa para hacer frente a la crisis mundial de los alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) con un monto inicial total de US$1.200 millones. Además de ofrecer financiamiento rápido brinda asesoría técnica y en materia de políticas a los países más pobres y vulnerables afectados por la crisis.

El GFRP abarca el fondo fiduciario Respuesta a la crisis de los precios de los alimentos (FPCR, por sus siglas en inglés) de US$200 millones, provenientes del superávit del BIRF y financiamiento rápido de la AIF y el BIRF.

En respuesta a la gran demanda, el 16 de abril de 2009, el Banco elevó el total del financiamiento a US$2.000 millones permitiendo la agilización de la entrega de US$800 millones adicionales en recursos de la AIF y el BIRF durante el ejercicio de 2010.

El objetivo general del GFRP es minimizar la amenaza que supone el elevado precio de los alimentos y los crecientes costos de la producción y comercialización de los productos agrícolas para la subsistencia de los pobres en las áreas urbanas y rurales de los países en desarrollo.

Este programa es un mecanismo global que ofrece acceso rápido a donaciones, créditos y préstamos del BIRF o la AIF para proyectos de inversión y sobre políticas de desarrollo. Todos los países miembros del Banco que fueron afectados gravemente por la crisis pueden participar en el GFRP. Sin embargo, los recursos del FPCR están dirigidos a los países y territorios más frágiles y pobres que carecen de acceso a financiamiento inmediato y donde el impacto ha sido más severo.

A fines de agosto de 2009, el monto total para proyectos del GFRP (aprobados y en tramitación) ascendía a US$1.190 millones, de los cuales US$1.164 millones fueron destinados a proyectos aprobados por el Directorio en 35 países. Además, están en preparación proyectos en otros cuatro países por un monto total de US$26,4 millones.

Adicionalmente a los recursos del BIRF y la AIF, el financiamiento en forma de donaciones se aportó también mediante varios fondos fiduciarios financiados desde el exterior, en respaldo de todo el espectro de intervenciones disponibles en el marco del GFRP. Un fondo fiduciario de múltiples donantes, que recibió una contribución de AU$50 millones del gobierno de Australia, asignó fondos para operaciones en Senegal, Camboya, las islas del Pacífico, Viet Nam, Zimbabwe y Sierra Leona.

La Federación de Rusia también destinó US$15 millones para la República Kirguisa y Tayikistán. Por último, la Comisión Europea aportó un total de EUR 48,5 millones para proyectos en Etiopía, Gambia, Guinea-Bissau y Kenya y comprometió otros EUR 62,3 millones para proyectos en Honduras, Malí, Benin, República Kirguisa, República Democrática Popular Lao y República del Yemen.

Los recursos disponibles a través del GFRP ya han comenzado a cosechar frutos en terreno.

En Burundi, una donación permitió la suspensión de las obligaciones aduaneras y los impuestos a las ventas locales en 13 productos básicos al tiempo que permitió contar con un espacio fiscal para fortalecer la seguridad alimentaria y la alimentación escolar. Un total de 60 escuelas primarias adicionales se verá beneficiada con estos programas y se estima que serán distribuidas 120.000 raciones más de comida caliente.

En Rwanda, una donación ayudó a cubrir el déficit de financiamiento para adquirir fertilizantes y respaldó la instauración de un sistema de licitaciones orientado al sector privado y uno de distribución de cupones. Unos 19.000 cupones para comprar fertilizantes, que beneficiaron a 46.000 agricultores, fueron distribuidos antes de la temporada de siembra del otoño. El incremento de la productividad y la producción de la cosecha de trigo y/o maíz beneficiaron a alrededor de 230.000 personas en un tiempo donde predominan los elevados precios tanto para los productores como los consumidores.

En Tayikistán se entregaron 1.265 toneladas de trigo de invierno de alta calidad y 2.102 toneladas de fertilizantes a 71.500 familias para la cosecha de primavera de 2009. Además, se distribuyeron paquetes de alimentos a instituciones de salud para aproximadamente 50.000 mujeres que son atendidas en dichos centros. También se impartió capacitación en nutrición a 432 médicos y enfermeras y se ofrecieron charlas sobre educación nutricional a 70.562 mujeres embarazadas y nodrizas.

En República del Yemen se están apoyando proyectos de trabajo público intensivo con base en la comunidad, los que beneficiarán a entre 8.000 y 10.000 hogares. Hasta la fecha, además, se están implementando 98 subproyectos dirigidos a 15.668 familias. Una donación para Nepal ha apoyado programas de alimentos por trabajo, que han favorecido a 460.000 personas.

Además de las intervenciones a corto y mediano plazo en el marco del GFRP, se están agilizando los proyectos que siguen los procesos regulares del Banco a fin de respaldar respuestas nacionales de largo término. Por ejemplo, en Filipinas e Indonesia se está avanzando en la puesta en marcha de proyectos de riego y agricultura, mientras que en Ãfrica se otorgó financiamiento adicional a través de varias de las actuales operaciones de políticas de desarrollo.

3. Más inversiones de IFC en cadenas de suministro de la agroindustria. Durante el ejercicio de 2009 (que terminó el 30 de junio de 2009), IFC invirtió más de US$2.000 millones -un incremento del 42% respecto del ejercicio de 2008-, con el fin de aumentar la producción agrícola, incrementar la liquidez de las cadenas de suministro, mejorar la distribución y logística y aumentar el acceso al crédito de los pequeños agricultores. La mitad de los proyectos que representa cerca del 30% del volumen total comprometido se realiza en países prestatarios de la AIF. Por otra parte, las inversiones del ejercicio de 2009 en Ãfrica alcanzaron US$160 millones -un aumento de un 38% comparado con 2008- y fueron destinadas a la agricultura, distribución y almacenamiento, molienda de granos, rehabilitación de cultivos y financiamiento del comercio.

4. Productos de seguro del mercado financiero y estrategias de gestión de riesgos. La crisis de los precios de los alimentos alertó sobre la necesidad de formular estrategias que ayuden a los países de ingreso bajo a mitigar el impacto de las crisis externas, principalmente la inestabilidad de los precios y de las condiciones meteorológicas.

A partir de junio de 2008, el Banco puede ofrecer servicios de intermediación basados en un índice climático a fin de ayudar a sus clientes a transferir el riesgo de sufrir fenómenos climáticos graves a los mercados financieros. Este producto es un complemento a la amplia variedad de soluciones para el financiamiento en caso de catástrofe que permite a los países planificar respuestas activas ante los desastres naturales. Malawi fue el primer usuario de estos servicios y Etiopía considera seguir su ejemplo.

El Banco también brinda apoyo a la integración de estrategias nacionales de gestión de riesgos agrícolas y asistencia técnica en las operaciones de Marruecos, Malawi, Mozambique, Haití, Belice, Granada y Jamaica. A nivel medio y micro, la institución respalda iniciativas de seguros basados en un índice climático en Tailandia, Bangladesh, Nicaragua, Senegal, Burkina Faso, Kenya, Jamaica y Malawi. Del mismo modo, IFC y el Banco completarán próximamente un estudio de factibilidad de un proyecto piloto de seguro para pequeños agricultores que cultivan maíz.

Actualmente, se está preparando un libro para recoger las lecciones aprendidas de las experiencias recientes y actuales relacionadas con seguros basado en índices climáticos en la agricultura y orientar a los profesionales dentro y fuera del Grupo del Banco Mundial. También se está finalizando un estudio mundial sobre la intervención pública en los seguros agrícolas. Además, IFC ha creado un Mecanismo de índices mundiales sobre seguros (GIIF, por sus siglas en inglés), el cual apoyará a los países en desarrollo en esta materia.

5. Investigación para superar brechas cruciales de conocimiento. El diseño de políticas adecuadas en respuesta a la crisis de los alimentos exige una sólida base de conocimientos empíricos en el ámbito nacional y mundial. En colaboración con otros organismos e instituciones, el Banco realiza un exhaustivo trabajo analítico en seis áreas clave: a) evolución mundial en los precios de los alimentos, aumento de la inestabilidad y aportes a debates sobre políticas en torno a la gestión de riesgos en los precios de los alimentos; b) impacto del aumento de los precios en la pobreza, el género, la distribución y la nutrición; c) repercusiones y reacciones fiscales y macroeconómicas; d) respuestas e impacto en el comercio a nivel nacional y mundial; e) facilitación de una respuesta para la cadena de suministro de la agroindustria, y f) uso de medidas de protección social para mitigar el impacto social de la crisis.

Contactos:
Fionna Douglas
(202) 473-8913
rdouglas@worldbank.org

Elizabeth Petheo
(202) 458-2209
epetheo@worldbank.org

Robert Bisset
(202) 458-5191
rbisset@worldbank.org

Actualizado en septiembre de 2009




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