Respuesta a una tendencia alarmante La cantidad de vÃctimas fatales y pérdidas económicas debido a desastres naturales aumentó drásticamente en 2008. De un promedio anual de 66.000 muertes en los últimos ocho años, la tasa se triplicó y llegó a 225.800 el año pasado. Las pérdidas económicas, en tanto, totalizaron US$181 millones, más que el doble del promedio anual de US$81 millones durante el mismo perÃodo. El continente más afectado sigue siendo Asia. Las catástrofes recurrentes dañan los bienes y los medios de subsistencia de los pobres, aumentan las tasas de deserción escolar debido a la disminución del ingreso familiar e impiden el acceso a atención sanitaria como resultado de la destrucción de los hospitales y los servicios de salud, por nombrar sólo algunos efectos. Se calcula que más de 3.400 millones de personas están en peligro por lo menos debido a un desastre natural. De esa cifra, 770 millones enfrentan la amenaza de más de uno. - Un estudio realizado por el Banco Mundial y la Universidad de Columbia identificó 86 lugares crÃticos en materia de catástrofes; es decir, paÃses propensos a sufrir grandes pérdidas económicas y de vidas humanas a causa de peligros de enormes proporciones, entre ellos ciclones, terremotos, inundaciones, sequÃas, erupciones volcánicas y deslizamientos de tierra.
- Las pérdidas económicas son 20 veces más altas (como porcentaje del PIB) en los paÃses en desarrollo que en las naciones desarrolladas.
- Se proyecta que los desastres naturales aumenten en intensidad y frecuencia como resultado del cambio climático, la rápida urbanización y la degradación del medio ambiente.
- Los paÃses en desarrollo corren mayor riesgo, ya que carecen de los recursos financieros y materiales (como tecnologÃas y capacidad institucional) para tomar las medidas necesarias y evitar o mitigar futuros riesgos y para adaptarse al cambio climático.
- Los desastres pueden poner fin en cuestión de segundos a décadas de avances en desarrollo. Disminuir los riesgos de desastres es tanto un asunto de desarrollo como humanitario.
Reducir el riesgo de sufrir catástrofes es parte integral de la lucha contra la pobreza. La mejor defensa contra futuros eventos de esta naturaleza es contar con programas de control de riesgos flexibles y eficaces en términos de costos, entre ellos sistemas de alerta temprana, normas de construcción más exigentes y estrategias de preparación. La creciente participación del Banco Mundial en la reducción del riesgo de desastres  El Banco Mundial lleva más de 25 años trabajando en labores de recuperación y reconstrucción tras un desastre. La asistencia entregada en estos casos constituyó el 9,4% de sus compromisos totales durante el perÃodo entre 1984 y 2005 y la cifra sigue aumentado sostenidamente en el tiempo. En los últimos tres años, se aprobó un monto superior a US$6.400 millones para más de 165 proyectos relacionados. En respuesta a la clara y alarmante tendencia que apunta al aumento de las vÃctimas fatales y la pérdida de bienes causada por catástrofes cada vez más frecuentes y devastadoras, la institución modificó el enfoque de su asistencia en estos casos y comenzó a ayudar a los paÃses prestatarios a mejorar su capacidad de control de riesgos. En este marco, se revisó la polÃtica de respuesta rápida en casos de crisis y emergencias y se modernizaron los procedimientos. AsÃ, 14 proyectos aprobados según esta nueva polÃtica reflejan el nuevo énfasis puesto por el Banco en integrar el control de riesgos en las estrategias de desarrollo de los paÃses más amenazados, por ejemplo en los sectores de infraestructura, salud y educación. Por otra parte, en conjunto con Naciones Unidas y los principales donantes, el Banco Mundial demostró su liderazgo con la creación del Mecanismo mundial de reducción y recuperación de desastres (GFDRR, por sus siglas en inglés). Desde su instauración en septiembre de 2006, el mecanismo proporciona asistencia técnica y financiera para ayudar a los paÃses propensos a sufrir catástrofes a disminuir su vulnerabilidad y adaptarse al cambio climático, y trabaja en estrecha colaboración con organismos de Naciones Unidas, gobiernos clientes, las oficinas regionales del Banco y otros asociados. En algo más de dos años, esta iniciativa se convirtió en la principal asociación mundial que promueve la disminución del riesgo de desastres por medio del apoyo ex ante a los paÃses de alto riesgo y de la asistencia ex post para acelerar la transición desde el auxilio de emergencia después de sufrir un desastre a la ayuda para el desarrollo. Algunos resultados preliminares son: - Dos tercios de los paÃses menos desarrollados del mundo están mejorando su capacidad de gestión de los riesgos de desastres, preparación ante emergencias y formación de capacidades institucionales. La asistencia técnica y financiera prestada por la iniciativa les permite avanzar de manera más sistemática en esta agenda.
- Cada una de las naciones afectadas por una catástrofe natural de gran envergadura en 2008 pudo recuperarse más rápidamente debido a sus oportunas intervenciones.
- El Banco Mundial asumió compromisos a largo plazo con el GFDRR para mejorar la cooperación global y regional de control de riesgos generados a causa de desastres naturales.
- Los gobiernos pueden reducir su carga fiscal cuando los paÃses son golpeados por estos fenómenos mediante la aplicación de innovadoras herramientas financieras, como bonos para catástrofes, sistemas nacionales para la agricultura y cobertura conjunta de riesgos a nivel regional.
- Cada vez más naciones toman medidas concretas para aplicar estrategias proactivas que reducen el riesgo en caso de desastres naturales. Por ejemplo, Viet Nam está en proceso de mejorar los sistemas de drenaje en las ciudades costeras, Yemen amplÃa su infraestructura de protección contra inundaciones y Senegal promueve el levantamiento de mapas de zonas de riesgo y la planificación del uso del suelo.
- Hoy hay más paÃses mejor preparados para evaluar los daños luego de una desgracia como resultado de los programas de capacitación del mecanismo en metodologÃas de evaluación de pérdidas y daños.
Las nuevas iniciativas del GFDRR incluyen el Programa de cooperación Sur-Sur, el que promueve la formación de alianzas entre los gobiernos e instituciones del hemisferio sur para idear soluciones especÃficas de control de riesgos adaptadas al respectivo paÃs, y la Evaluación conjunta del Banco y las Naciones Unidas sobre la economÃa del control de riesgos de desastres. Este documento constituirá la primera evaluación integral de los argumentos económicos en pro de transformar este tema en un componente medular del desarrollo sostenible.  Para más información, visite el sitio web: http://www.gfdrr.org Contactos: Shirley Geer: (202) 458-8081 sgeer@worldbank.org Roger Morier: (202) 473-5675 rmorier@worldbank.org Robert Bisset: (202) 458-5191 rbisset@worldbank.org Actualizado en abril de 2009 |