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Programa ayuda a mujeres ex combatientes a ganarse su sustento

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  • Proyecto piloto en la RDC busca ayudar a desmovilizar y reintegrar a mujeres ex combatientes.
  • Doscientas mujeres que abandonaron las armas enfrentan el estigma de la guerra mientras adquieren conocimientos básicos en la ciudad de Kindu.
  • Evaluación comparará a las participantes con mujeres fuera del programa.

4 de noviembre de 2008 --Las mujeres se encuentran entre los grupos más vulnerables en las situaciones posteriores a los conflictos. Este es el caso de la República Democrática del Congo (RDC), donde muchas veces las ex combatientes tienen que hacerse cargo de su hogar, de la crianza a sus hijos y del sustento de sus familias.

Un nuevo proyecto piloto dentro del marco del Programa multinacional de desmovilización y reintegración (MDRP, por sus siglas en inglés), financiado por el Banco Mundial y 13 donantes, está dirigido concretamente a mujeres ex soldados y su objetivo es ayudarlas a recuperar un lugar en la sociedad.

Aprendizaje para la igualdad, el acceso y la paz

En junio de 2008, la iniciativa Learning for Equality, Access and Peace (Aprendizaje para la igualdad, el acceso y la paz, o LEAP por sus siglas en inglés) del MDRP, lanzó un proyecto piloto en la ciudad de Kindu, provincia de Maniema, para apoyar a los grupos vulnerables de ex combatientes. Aunque todavía está en la fase inicial, el proyecto busca promover actividades que generen ingresos y proporcionen a las beneficiarias conocimientos básicos sobre la gestión de un negocio, el manejo de un hogar y el microcrédito, entre otras cosas. También procura apoyar las asociaciones y concienciar a la gente sobre la violencia de género.

Este proyecto, financiado por el MDRP e implementado por Caritas, una organización no gubernamental católica, se extenderá por un período de 10 meses.

"Tras varias visitas a distintos barrios de Kindu donde viven las beneficiarias, puedo asegurarles que la situación social de estas excombatientes es muy complicada", dijo Boniface Nakwagelewi, director del proyecto para Caritas. "Por lo general, fueron reclutadas a la fuerza mientras iban a trabajar a los campos o a buscar agua. Han pasado momentos realmente difíciles en los grupos armados y ahora que están desmovilizadas, viven en condiciones precarias".

Enfrentar el estigma tras la desmovilización

Si bien una gran mayoría de las mujeres y las niñas fue forzada a unirse a los grupos armados, una vez desmovilizadas, deben hacer frente al constante estigma por parte de sus propias familias y comunidades.

Entre los prejuicios más comunes se encuentra la asunción de que estas mujeres fueron abusadas sexualmente y, por lo tanto, han perdido su pureza. Las comunidades que las acogen también temen que hayan adquirido un comportamiento agresivo durante su estancia con los grupos militares y que sus miembros las hayan seguido a las comunidades. Las propias suposiciones refuerzan las percepciones de estas mujeres, que a veces optan por marginarse de la sociedad.

El equipo del proyecto está trabajando en la sensibilización de la comunidad local y la violencia de género. Los participantes asisten a clases de alfabetización y aritmética elemental, y pronto algunos recibirán formación en gestión de actividades remunerativas y microcrédito. Se han identificado tres categorías principales en materia de actividades que generan ingresos: agricultura, comercio de pequeña escala y transformación de productos.

El equipo del proyecto está trabajando en la sensibilización de la comunidad local y la violencia de género. Los participantes asisten a clases de alfabetización y aritmética elemental, y pronto algunos recibirán formación en gestión de actividades remunerativas y microcrédito. Se han identificado tres categorías principales en materia de actividades que generan ingresos: agricultura, comercio de pequeña escala y transformación de productos.

"Fui alistada a la fuerza por el movimiento Mai-Mai mientras iba a trabajar al campo", dijo una de las beneficiarias. "Ahora que estoy desmovilizada, me siento contenta de saber que Caritas me ayudará a aprender agricultura para poder ganarme la vida y alimentar a mis hijos".

Compartir las lecciones aprendidas

Al final se realizará una evaluación con el fin de comparar la situación de las 200 beneficiarias con otras mujeres que no han participado en el programa LEAP. Las conclusiones y la experiencia adquirida serán compartidas con otros profesionales que trabajan en programas de desarme, desmovilización y reintegración (DDR) en la RDC y en otros países. El objetivo general es identificar buenas prácticas de reinserción que se puedan reproducir en otros lugares y que a la larga contribuyan a la paz sostenible en aquellos países afectados por conflictos.

"Esperamos que las lecciones aprendidas en este proyecto piloto den lugar a mejoras concretas y prácticas del componente de género de los programas de DDR, no sólo en la región de los Grandes Lagos, sino también en el resto de Ãfrica", dijo Bernard Harborne, director del MDRP en Washington.

El Banco Mundial y el MDRP están asociados con el gobierno de la RDC en el Programme national de désarmement, démobilization et réintegration (Programa nacional de desarme, desmovilización y reintegración o PNDDR) desde 2004. Hasta julio de 2008, se habían desmovilizado más de 2.600 mujeres gracias al PNDDR, las cuales en este momento reciben apoyo para su reinserción a la vida civil.

 

 





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